16 nov 2015

Escapada - Alice Munro

Cada vez me gusta más Alice Munro. Este es el tercer libro suyo que leo y si ya con los anteriores me quedó clara su maestría con los relatos cortos, en Escapada nos ofrece 8 exquisitos bocados que dejan una increíble sensación placentera por exponer las relaciones humanas tal cual son. Y es que la premio Nobel canadiense exponen sin tapujos las pequeñas miserias que componen la vida del ser humano medio. Vistas individualmente, esas mentiras, esos engaños o esas muestras de ingratitud no llevarán ante los tribunales a quien los perpetra ni al hospital o la tumba a quien los padece. Sin embargo, son una muestra fidedigna de la cobardía y las inseguridades de quien los lleva a cabo, y del dolor que el egoismo puede infringir en quien las sufre. Vistas en conjunto, dibujan perfectamente la esencia del lamentable homo sapiens estándar. La especie que se sitúa en la cúspide de la evolución queda retratada por individuos rastreros y miserables, que a base de enfrentarse contínuamente a otras personas rastreras y miserables acepta vivir en una despreciable miseria cotidiana. Como suele ser habitual en las reseñas de libros de relatos, ahí van los títulos:

  • Escapada
  • Destino
  • Pronto
  • Silencio
  • Pasión
  • Deudas
  • Desencuentro
  • Poderes
Tampoco quiero dar la impresión de que los relatos son cenizos, aunque sí les sobrevuela un cierto tono amargo. En todos ellos hay momentos alegres, ilusión por lo que el futuro nos depara, nuevos comienzos, etc. Pero los lastres familiares son devastadores, la cotidianeidad es demoledora, y los años pasan y la suma de experiencias personales presenta un saldo global negativo. Sin embargo hemos llegado a él a base de acumular pequeños importes, con lo cual no nos sorprende que las multiples traiciones nos hayan conducido a la soledad y el aislamiento, al contrario, terminan siendo la única salida lógica para mantener la cordura.
"Todo se malogró en un día, en un par de minutos, y no a trancas y barrancas, riñas, esperanzas y pérdidas, como a la larga suelen malograrse las cosas. Y, si es verdad que por lo general las cosas se malogran, ¿no es mejor cortar por lo sano?" ['Desencuentro']
En mi opinión ése es el tono que transpira todo el libro: si consideramos la vida como una batalla, los derrotados siempre seremos nosotros. De nuevo las protagonistas de los textos son mujeres, y de nuevo cada historia que nos cuenta tiene un halo de credibilidad que consigue que devoremos cada relato para saber qué les va a ocurrir. Como curiosidad, 'Destino', 'Pronto' y 'Silencio' nos acercan al mismo personaje femenino en tres momentos muy diferentes. A nivel técnico podríamos destacar que a esta autora le gusta jugar con el tiempo, con el paso del tiempo, pudiendo apoyarse puntualmente en flashbacks y flash-forwards que se integran con una naturalidad pasmosa en el relato. También recurre al intercambio epistolar para aportar variedad a la narración, algo que ya había comprobado en ocasiones anteriores. Resumiendo, por el momento y en espera de leer lo que aún aguarda en mi estantería, este es mi libro preferido de Ms. Munro. Totalmente recomendado si os gusta leer historias reales aunque sea a través de personajes de ficción y si queréis confirmar mediante la literatura que nadie es del todo bueno ni del todo malo, sino todo lo contrario. Más reseñas en Strange Library y Arqueología del punto de vista.

11 nov 2015

Ciudad maldita - Arkadi y Boris Strugatski

Los protagonistas de Ciudad maldita son ciudadanos muertos en la Tierra que aparecen en un extraño enclave urbano en donde toman parte de un misterioso experimento social. Nadie sabe cuánto tiempo lleva desarrollándose este Experimento. Nadie sabe tampoco cuál es su objeto, qué teoría pretende demostrar o que engaño quiere refutar. Unos misteriosos Preceptores parecen estar al cargo, sin embargo en sus pocas interacciones con las cobayas humanas no se puede decir que proporcionen mucha información a los participantes. Hombres y mujeres de diferentes nacionalidads y épocas (aunque siempre del S. XX y principalmente víctimas de la II Guerra Mundial), se encuentran de pronto conviviendo en esta gran urbe, desempeñando tareas de diferente perfil y requisitos intelectuales y físicos. Basureros, conserjes, periodistas, jueces, ministros, consejeros gubernamentales. El libro cuenta la historia de un grupo reducido de habitantes de la ciudad a lo largo del tiempo. Se divide en seis partes, separadas cada una de la siguiente por un intervalo de tiempo indeterminado en el que han ocurrido sucesos de importancia para los protagonistas. Estos eventos, no obstante, no se desarrollan. Con cada nueva sección simplemente asistimos a un nuevo contexto en donde sus efectos son ya una realidad constatada en sus vidas. En ese sentido sigue una estructura muy similar a la empleada en Stalker. Picnic extraterrestre.

La ciudad está llena de enigmas. Para empezar está limitada al oeste por un barranco interminable y al este por una enorme pared vertical amarilla que se pierde en el cielo. Al norte hay un desierto aparentemente inexplorado. Al sur campos de cultivo, ciénagas y selvas. El sol se enciende y apaga en el firmamento con la precisión de la maquinaria de un reloj suizo; la noche no tiene estrellas. Una invasión de monos babuinos que se asientan en sus límites crea el caos entre los habitantes. Grandes zonas con aspecto de haber sido el centro de actividad en el pasado, lucen ahora semiabandonadas y devoradas por la vegetación, aniquiladas por los efectos del tiempo. Por la noche un misterioso edificio de ladrillo rojo aparece en calles y plazas al azar, quien entra en él desaparece para siempre. Para cada habitante de esta ciudad, el resto de sus conciudadanos habla su idioma materno.

En el prólogo que acompaña a la edición de Gigamesh ya nos adelantan el carácter simbólico de la novela, de la abundancia de críticas soterradas, de sutiles comparaciones entre los totalitarismos (independientemente de su color político), de las referencias metafóricas a Stalin. El contexto de censura en que se gestó la novela nos hace entender que Arkadi y Boris Strugatski no tuvieron más remedio que escribirla de esta forma. La narración es misteriosa e inquietante por momentos, pero por desgracia es también bastante incomprensible. El texto me ha parecido tan alegórico, tan de sentidos ocultos, que he tenido que hacer lecturas doble-triple-cuádruplemente anidadas para intentar sacar algo en claro. De lo poco que he podido entrever, yo diría que se trata de mostrar al individuo como un elemento indefenso, maleable, controlable;  víctima de la manipulación gubernamental y pelele de los estamentos de poder (que sean del tipo que sean, a efectos de las víctimas no son tan diferentes). Como corolario, percibo una crítica despiadada al sinsentido de la existencia y al antropocentrismo, que no deja de ser común a otras novelas suyas. Destacaría también el trasfondo kafkiano de toda la trama, con ese Experimento insondable, asfixiante, onmipresente. Aunque la historia está repleta de imagenes poderosísimas fruto de una imaginación desbordante (o no tanto, la existencia de mundos artificiales tras la muerte ya se le había ocurrido a Philip J. Farmer), de manera global y para mi gusto es una lectura bastante decepcionante. No es la primera vez que me quejo de novelas en que el autor encubre tanto el mensaje que básicamente, te pasas todo el tiempo intentando averiguar qué narices querría decir. Habrá quien disfrute con ello pero a mi no me va, ¡qué se le va a hacer! Más reseñas en El sitio de ciencia-ficción y la revista The Cult. Los primeros van en mi línea; los segundos se deshacen en elogios pero tampoco es que entren en mucha profundidad, es más bien una sarta de lugares comunes donde aclarar, lo que se dice aclarar, no se aclara nada.

7 nov 2015

Sí - Thomas Bernhard

El protagonista/narrador en primera persona de vive recluído en una casa en un poblacho infame de la Austria rural más despreciable y abominable. Buscando el aislamiento para progresar en un trabajo de investigación relacionado con los anticuerpos, ha ido perdiendo el contacto con la comunidad científica en particular y con el resto del mundo en general. Su única vía de escape con ese aislamiento atroz que le lleva intermitentemente a la depresión y le amenaza con la locura y el suicidio es Moritz, el corredor de fincas que le vendió la casa semiderruida que con los años ha conseguido hacer habitable de nuevo. Tras pasar tres meses sin tener contacto con nadie y en un último intento de huir del espanto en que se ha convertido su vida, visita a su único amigo para sincerarse con él exponiéndole su situación. Durante esta charla, que más bien parece una acusación, los Suizos hacen también una visita a Moritz. Se trata de una pareja madura que acaba de trasladarse al pueblo tras comprar un terreno húmedo, frío, desapacible, en el cual quieren construir una casa donde ¿disfrutar? de la jubilación. El protagonista de pronto se libera temporalmente de su dolor al comprobar que esta pareja, especialmente ella, que no es suiza sino persa, representan un nuevo punto de apoyo: personas cultas, instruídas e inteligentes que le pueden ayudar a hacer su existencia no ya más soportable, sino incluso agradable. Sin embargo, a través de la amistad que establecen y con el conocimiento más profundo de estos nuevos personajes, se irán revelando sorpresas que demostrarán que no es oro todo lo que reluce.

Retomo a Thomas Bernhard con una novela corta de la extensión de los relatos autobiográficos, así que no sé muy bien si he acertado con la etiqueta. Como podéis comprobar el argumento toca las obsesiones habituales del austriaco. Por el lado personal nos habla de penurias, de la soledad, la locura, la depresión, el envecimiento, la muerte... especialmente la muerte. Por el lado social de nuevo la profunda repulsión que siente por Austria y sus habitantes, su incultura, su ignorancia, su brutalidad, su crueldad. Estilísticamente nos encontramos con las habituales repeticiones y frases cíclicas que tan características son de su obra. A pesar de lo desmoralizadores que son los temas que trata, la lectura es bastante ágil (esos anidamientos sintácticos no son tan enrevesados como en otras ocasiones) e incluso se permite algún que otro golpe de humor, muy ácido y muy negro, pero humor al fin y al cabo.
"[...] por esa conciencia de no hacer otra cosa que ir hacia la muerte y porque sabemos lo que eso significa, intentamos disponer de todos los medios posibles para apartarnos de ese conocimiento y así no vemos en este mundo, si miramos bien, más que personas ocupadas continua y perpetuamente en ese apartamiento."
Bernhard realiza un análisis despiadado de la realidad. No deja títere con cabeza en sus observaciones sobre el individuo, la sociedad y las instituciones que se amparan en sus miserias. La relación que une al protagonista con los Suizos, que se aventuraban como redentores de su tormento, se descubre en realidad como una desdicha más en una lista interminable de miserias que le acompañarán mientras viva. Y qué decir del final, en mi opinión otro de esos cierres inmejorables que rubrica a la perfección el texto, dejandote aniquilado y renovado a partes iguales.

A veces pienso que este interés mio por la literatura más desgarradora, donde solo hay dolor y desgracia, tienen algo de patológico. Y de hipócrita también, porque es fácil aproximarse a la inmundicia humana desde un libro, cómodamente tirado en el sofá, ¿verdad? Pero luego recapacito y recuerdo que en casi todos los gestos diarios de mi interacción con el resto de la humanidad se despliegan estrategemas puramente egoistas e interesadas, cada una al nivel que permite el tipo de relación que me une con cada individuo, y a las mayoría de las cuales terminas siendo inmune. Aun así día tras día me veo expuesto a ellas. Es cierto que también hay cariño y sinceridad a veces, probablemente lo único que compensa el resto de la jornada, pero en global, ¿cuánta basura nos vemos obligados a tragar diariamente y a qué ridículo clavo ardiendo nos aferramos para no dejarnos arrastrar por la desesperación? Por eso necesito a Bernhard, porque me hace ver que mi interés malsano en despojar al ser humano de su máscara de humanidad no es una obsesión personal, sino lo único que me mantiene cuerdo. El autor austriaco no tiene pelos en la lengua, nos deja muy claro que esa patética visión ególatra y triunfalista del antropocentrismo que flota en el inconsciente colectivo es simple y llanamente mentira. Más reseñas de esta maravilla, que por cierto que la podéis conseguir por 10 euricos de nada en la nueva colección Edición Limitada de Anagrama, en El hundimiento de Kovalski y La periodica revision dominical. A destacar, no obstante, el vapuleo que recibe en Lecturas comentadas. No deja de ser curioso como un mismo texto provoca sentimientos tan encontrados a lectores diferentes.

4 nov 2015

Luz virtual - William Gibson

Chevette Washington es una joven mensajera que opera en San Francisco. Tras una entrega en un hotel de lujo acaba por casualidad en una fiesta que se está celebrando en otra planta de ese mismo hotel. Su aspecto y su ropa hacen que destaque en ese mar de riqueza y opulencia, lo cual llama inmediatamente la atención de un tipo que pulula por allí. Este individuo intenta ligar con ella, pero ella lo rechaza y en un acto un irreflexivo provocado probablemente por la frustración, le roba unas gafas de sol antes de marcharse. Berry Rydell es un joven policía de L.A. al que las cosas no le salen bien. Apenas unos meses activo en el cuerpo y tiene una desafortunada intervención en un incidente con un drogadicto que provoca su expulsión del cuerpo. De ahí pasa a la seguridad privada, donde también es víctima accidental de una jugarreta a las pocas semanas de servicio y de nuevo al paro. Así que a modo de favor para compensarle por lo ocurrido, le proponen un trabajo en San Francisco. Aparentemente se trata solo de hacer de conductor de un tal Lucius Warbaby, alguien a quien se recurre cuando se quieren resolver asuntos digamos "delicados" en los que no se puede implicar ni siquiera a una agencia privada de investigación. Y cómo no, al Sr. Warbaby le han encargado recuperar... ¡bingo! Las gafas robadas.

Luz virtual es una novela negra que se desarrolla en un futuro próximo y en un interesante contexto con ligeros tintes distópicos, fundamentados sobre todo en una importantísima brecha socioeconómica a causa del capitalismo salvaje. También una serie de desastres medioambientales y catástrofes (principalmente terremotos), que han asolado por ejemplo California y Japón, han provocado una reconfiguración del mapa político terráqueo. Se trata de la primer volumen de la denominada Trilogía del Puente, llamada así debido a que el Puente de la Bahía entre San Francisco y Oakland juega un papel importante en la trama. Tras el seísmo y la construcción de un túnel alternativo al mismo, la estructura fue abandonada por las autoridades locales y se convirtió en un refugio para las capas más desfavorecidas de la sociedad, así como de todos aquellos que se oponen al sistema y se niegan a ser controlados por él.

En retrospectiva sorprende el poco peso que William Gibson concedió a la telefonía móvil en el futuro que imaginó. De igual forma, otorgó a los mundos virtuales y a la realidad aumentada un peso y una presencia inexistente aún a fecha de hoy. Pero a pesar de que no siempre consigue acertar en muchas de sus predicciones tecnológicas, hay que reconocer que la atmófera general en la que trascurre la historia resulta muy verosímil, pues la construye con unas mínimas especulaciones sobre la situación existente en el momento de su escritura, a mediados de los 1990s, alguna de las cuales se han demostrado muy acertadas. Por lo demás, la trama noir no es demasiado compleja. El argumento es bastante más fácil de seguir que cualquiera de las novelas de la Trilogía del Ensanche. Nada de deidades vudú virtuales, ni pseudofilosofías místico-digitales, ni viajes alucinantes por un ciberespacio cuya descripción resulta bastante difícil de comprender. La acción me ha resultado especialmente creíble por incluir especulación inmobiliaria, paraísos fiscales, grandes corporaciones con cientos de ramificaciones, cárteles de droga, corrupción, etc. etc. En resumen, una lectura no muy profunda pero adictiva y entretenida. Curiosamente no hay muchas reseñas de esta obra del padre del cyberpunk en la blogosfera; de lo poco que he encontrado y más que nada para que tengáis otra opinión os remito a El jardín del sueño infinito.

29 oct 2015

Vida y opiniones del caballero Tristram Shandy - Laurence Sterne

Si eliminamos la introducción, las casi 100 páginas de notas y glosario (no creo que los haya consultado más de tres veces), y 'Los sermones de Mr. Yorick', los nueve volúmenes que en rigor componen Vida y opiniones del caballero Tristram Shandy resultan ser un libro muy entrentenido y divertido de algo más de 500 páginas, que sorprende por la modernidad de su técnica narrativa y porque se lee con una facilidad pasmosa.

Resultaría muy complicado hacer un resumen exhaustivo de la trama. Poco más o menos se trata de una desbordante colección de historias de todo tipo que giran en torno a un reducidísimo grupo de personajes sacados del entorno familiar del protagonista. Su padre Walter Shandy; su tío el capitán retirado Toby Shandy, y el criado de éste último, el cabo Trim. Hay una serie de secundarios fijos que los complementan. Su madre, Elizabeth Mollineux; el doctor Slop; el párroco Mr. Yorick, y algunos sirvientes de Shandy Hall, la residencia campestre donde trascurre casi toda la acción. El narrador es el propio Tristram Shandy, quien comienza contando su nacimiento, pero con tal lujo de detalles que hasta el volumen III no asistimos al parto. El texto crece en detalles, se enreda con pormenores que dan para varios capítulos, se ramifica haciendonos saltar en el tiempo y en el espacio. Un relato enlaza con otro, se ve interrumpido por uno nuevo con el que se relaciona, sigue expandiendose, extendiéndose, pero curiosamente nunca perdemos el curso de la narración. Laurence Sterne es muy hábil y consigue guiar el desarrollo de los acontecimientos exactamente por donde quiere, sin que en ningún momento tengamos la sensación de habernos perdido entre tanto follaje. Por tanto, por más que parezca que a base disgresiones nos alejemos del objetivo planteado, el autor mantiene el control en todo momento y todos los flecos que hemos ido dejando sueltos en ese aparente irnos por las ramas se cierran impecablemente.

El trasfondo de la novela es humorístico, pero no encontraremos golpes fáciles, sino un ingenio desbordante plagado de sátiras, muchas veces disparatadas, que alcanzan por momentos niveles de absurdo significativos, más aún si nos paramos a pensar que está escrito en torno a la década de los 1760s. A esto se suman las incursiones metaliterarias del narrador/autor, dirigiéndose directamente al lector de su libro de cuando en cuando o referenciando a sus escritores preferidos (Cervantes a la cabeza). Lo mismo se detiene a explicarnos por qué ha preferido posponer un capítulo o cambiar el orden de un par de ellos, que nos recuerda que prometió contarnos ciertas anécdotas y que a pesar de que todavía no ha tenido tiempo para hacerlo, no lo ha olvidado y aparecerán en breve.

No esperaba algo así, la verdad. Antes de empezar a leerlo, me he mantenido alejado de cualquier referencia, crítica o resumen  para no condicionarme. De hecho solo sabía que está considerado como uno de los clásicos universales de la literatura de todos los tiempos, pero por lo demás ni idea. Ha sido una experiencia muy gratificante y reconfortante, la etiqueta de clásico universal no se da a cualquier obra y creo que en este caso está más que justificada. La novela resulta muy fresca y actual, super divertida. Quizás he ido retrasando su lectura por un hecho tan simple como que la edición en papel es muy poco manejable, tan terriblemente ladrillo que nunca veía el momento de ponerme con ella. No me suele pasar muy habitualmente, pero me apetece volver a leermelo y eso que no he hecho más que terminarlo. Tenéis más reseñas en El lamento de Portnoy (os la recomiendo, me ha parecido excelente) y La antigua Biblos.

19 oct 2015

Mitteilung

Que nadie espere mucha actividad en el blog en las próximas semanas. Entre las 700 páginas largas de Tristram Shandy en la versión de Alfaguara y factores laborales fuera de control, no estoy dedicando mucho tiempo a la lectura en los últimos días. De hecho y para que os hagáis una idea, hoy mismo he empezado el Volumen II del clásico de Laurence Sterne, y tiene diez en total (incluyendo 'Los sermones de Mr. Yorick'). Más información próximamente.

7 oct 2015

Tomates verdes fritos - Fannie Flagg

Tomates verdes fritos es otro de esos libros que han sido superados en popularidad por su adaptación homónima al cine (1991, Jon Avnet). La trama creo yo que la conocerá prácticamente todo el mundo. Evelyn Couch, una mujer cerca de los cincuenta y entrada en carnes, va todas las semanas con su marido a visitar a su suegra a una residencia de ancianos. Como no hay muy buena química entre las dos, ella la deja disfrutando de su hijo y en una zona común conoce a Ninny Threadgoode, una adorable anciana que empieza a contarle la historia de su familia adoptiva desde finales de los 1920s en  Whistle Stop, Alabama. Hay muchos personajes, pero los principales son su hermana Idgie y Ruth Jamison, una joven catequista que fue a ese pueblo a pasar un verano, y la imperecedera historia de historia de amor que surge entre ambas.

El libro es una especie de cuento de hadas contemporáneo para todos los públicos narrado desde perspectivas múltiples. Los capítulos suelen ser muy cortos y van dando saltos entre mediados de los 1980s en la residencia de ancianos y todo el rango entre los años 1920s y los 1960s. Los narradores, los personajes y los contextos temporales cambian a conveniencia. Se emplean a destajo las técnicas más despreciables habituales en los best sellers: raro es el capítulo que no se cierra adelantando un detalle de interés que se resolverá sin falta en el siguiente. Los personajes buenos, que son la gran mayoría, son enormes pedazos de pan. Pasan por situaciones personales muy duras, sin embargo su buen corazón, su amabilidad innata y sus firmes creencias cristianas les hacen poner siempre buena cara al mal tiempo. Su existencia se basa en un optimismo enfermizo y en rezar para que Jesucristo nuestro Señor les haga ser las mejores personas posibles. Los personajes malos, bueno, no hay muchos personajes malvados, uno nada más, pero es malvado a más no poder: Frank Bennett, marido de Ruth durante unos años. Es maltratador, abusador, violador, todo ello enmascarado en una sonrisa seductora y una amabilidad propia de psicópata.

La autora trata muchos temas delicados aunque lo hace con tal tacto que ningún potencial lector puede sentirse ofendido ni por el tratamiento que se le da, ni por sus opiniones sobre los mismos. El caso más claro es el de las protagonistas, Idgie y Ruth, que evidentemente son lesbianas, hecho que para sorpresa del lector con un poco de conciencia histórica sobre discriminación, no supone la menor inconveniencia a toda la comunidad. Tampoco se hace mención directa al mismo en toda la narración, ya sea con esta palabra o con cualquier otra en su campo semántico (homosexualidad, etc.). Todo es Idgie y Ruth no pueden vivir la una sin la otra, Idgie no dejes que Ruth vuelva a marcharse de tu vida porque no lo soportarás, Ruth quería a Idgie más que a nada en el mundo, etc. etc. Por supuesto de acercamiento sexual nada, aunque en ese sentido no hay discriminación por orientación sexual de los personajes, porque ni siquiera se recogen muchas demostraciones de cariño entre cualesquiera que sean los personajes y sus vínculos afectivo-sexuales. El tratamiento del racismo es algo más explícito aunque también difícil de creer por momentos. Se deja entrever que la discriminación a los personajes negros en Whistle Stop es en realidad un paripé para no llamar la atención a la sección provincial del Ku Klux Klan, porque en realidad blancos y negros se tratan con respeto e igualdad. Además los personajes negros tienen siempre un corazón que no les cabe en el pecho de grande que es. Su entrega a sus amigos blancos es total y absoluta, y dicen 'no señó' y 'sí señó' con alegría y amor a pesar de ser muy conscientes de la humillación diaria a que son sometidos. También se tocan feminismo, machismo, las enfermedades mentales (depresión, senilidad, etc.), pero todo muy edulcorado, muy bienintencionado. Sin propósito real de polemizar, sólo para hacernos ver que a pesar de las dificultades de la vida moderna (y de la antigua), lo más importante es afrontar los problemas con una sonrisa, confiando en el amor y la familia. Y en Jesús. ¡Amén!

Ahora a modo de disculpa, diré que me compré el libro el año pasado por 4,95€ durante la oferta de RBA que tantos grandes títulos me ha permitido conseguir por dos duros. Pero claro, reconozco que acertar siempre es pedir demasiado. Tenéis otra reseña en Hislibris; sólo incluyo ésta porque me parece la única medianamente crítica, a pesar de que no tiene reparos en recomendar el libro. El resto de comentarios que he visto en la blogosfera es complacencia pura y dura. Y bastante empalago he tenido que aguantar ya con la novelita de las narices.

2 oct 2015

Cuentos Completos IV - Philip K. Dick

El volumen IV de los Cuentos Completos de Philip K. Dick se compone de 18 relatos escritos entre 1955 y 1964. Como suele ser habitual cuando se trata de reseñas de compilaciones de cuentos y aunque no sirve de gran cosa, ahí va la lista:

  • Autofab
  • Servicio técnico
  • Mercado cautivo
  • El patrón de Yancy
  • El informe de la minoría
  • Mecanismo de recuerdo
  • La M imposible
  • Nosotros los exploradores
  • Juego de guerra
  • Si no existiera Benny Cemoli
  • Una actuación novedosa
  • Araña de agua
  • Lo que dicen los muertos
  • Orfeo con pies de barro
  • Los días de Perky Pat
  • El suplente
  • ¿Qué vamos a hacer con Ragland Park?
  • ¡Oh, ser un blobel!
Ha sido todo un acierto recurrir a Dick después de los dos ultimos fiascos. El nivel de los textos es bastante alto y se centra exclusivamente en la ciencia-ficción con temáticas típicamente dickianas: viajes en el tiempo, personajes con capacidades psiónicas,  universos paralelos, apocalipsis nucleares, crítica al belicismo mezclada con paranoia gubernamental propia de la Guerra Fría, etc. Ni que decir tiene, algunos los incorporan todos a la vez, en una especie de orgía argumental que provoca a los fans sensaciones próximas al éxtasis santateresiano. Como curiosidad indicar que me han sorprendido un par de ellos porque coquetean con el terror sobrenatural ('Mercado cautivo' y 'Lo que dicen los muertos'), algo a lo que este autor no nos tiene acostumbrados. Otros dos se mueven en exactamente el mismo universo, formando parte de una posible serie, con personajes y contextos comunes ('El suplente' y '¿Qué vamos a hacer con Ragland Park?'). Y ya por terminar de comentar temas que me han llamado la atención, un par de relatos recogen ideas que se desarrollaron e incluyeron en novelas posteriores, por ejemplo en 'Los días de Perky Pat' aparece la misma muñeca tipo Barbie que se utiliza como mecanismo de evasión en Los tres estigmas de Palmer Eldritch; en 'Una actuación novedosa' se reconocen pasajes enteros de Simulacra.

Resumiendo, un libro excelente, pero bueno, no puedo ser imparcial con PKD, solo hay que ver mis autores más leídos en el widget correspondiente del blog para darse cuenta de que sigue a la cabeza. Por cierto, se me están acabando sus novelas y libros de cuentos. Dentro de poco me veo rastreando las webs de segunda mano para conseguir títulos descatalogados hace tiempo en viejas ediciones de Edhasa o Martínez Roca. Tenéis más reseñas en el Sitio de Ciencia-ficción y La tormenta en un vaso.
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