25 ago. 2015

Perro callejero - Martin Amis

En Perro callejero se desarrollan cuatro hilos argumentales:

  • En el principal tenemos a Xan Meo, un actor cuarentón que ha sido lo suficientemente inteligente para diversificarse y tocar todos los palos culturales propios del S. XXI con un éxito moderado: toca la guitarra con una banda de aficionados, ha publicado un libro de relatos cortos que lleva varias semanas entre los recomendados, etc. Un día sale a tomarse unas copas en su pub preferido y sin que medie provocación alguna por su parte, un par de tipos le dan una paliza a resultas de la cual sufre un traumatismo craneal cuyas secuelas trastocarán su vida y la de su familia (mujer y dos hijas pequeñas)
  • La casa real británica recibe un video con imágenes de la princesa Victoria desnuda tomando un baño apaciblemente. Aunque la única protagonista del material es la joven heredera al trono, las imágenes no dejan duda de que alguien la acompañaba en el cuarto de baño.
  • Clint Smoker es periodista en un infame diario sensacionalista, el Morning Lark. Actualmente está cubriendo el escándalo de la princesa Vicky y preparando una exclusiva con una estrella del fútbol que ha caído en desgracia. El reportero tiene un lamentable historial amoroso resultado de un pene muy pequeño y una bocaza muy grande.
  • Un magnate americano del petróleo fallece en Londres por un accidente ridículo. Su esposa y el cadáver vuelan de vuelta a Houston en el vuelo 101 de CigAir, que sufrirá serias dificultades en su trayecto transoceánico.
Martin Amis construye una novela bastante entretenida en la que sobre un ligero sustrato de novela negra de hampones británicos (Xan Meo es hijo de un antiguo criminal), trata temas escabrosos: abusos sexuales a niños detro de la familia, pornografía, falta de ética en el periodismo, relaciones afectivas en situaciones traumáticas, etc. Al contrario de lo que cabría pensar, los cuatro hilos no confluyen, sino que se tocan muy tangencialmente en los capítulos finales a través de personajes comunes. Bueno, los tres primeros, porque sinceramente no sé muy bien qué conexión hay entre la subtrama del vuelo 101 y el resto. Algo se me habrá escapado, seguro. La impresión final que me ha quedado de la novela es bastante pobre; es verdad que no cuesta leerla, que como pasatiempo resulta ligero y divertido, pero argumentalmente no hay mucho que rascar en ninguna de las historias que se manejan. Las ganas de epatar con tanto asunto de índole sexual no pasan de la anécdota irrelevante, las incursiones en la violencia gansteril están como fuera de lugar,  etc. Por resumir, hay una falta de cohesión global. Así que al terminar de leerla, la única sensación que persiste es la de indiferencia, indiferencia ante una novela que sirve para pasar el rato, pero que no ha dejado ninguna impresión en absoluto. Ni tan siquiera negativa. Más reseñas en Letras libres, Lectores insaciables y Un libro al día. Los dos primeros tampoco están convencidos con esta obra, mientras que el tercero la valora mucho mejor.

1 comentarios:

Palimp dijo...

No es la mejor del autor, pero prosa y personajes merecen la pena.

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