3 dic. 2014

Et nunc manet in te / Corydon - André Gide

Programa doble en la matiné de hoy a cargo del Nobel de Literatura de 1947, André Gide. Para empezar un corto inédito hasta hace poco en castellano: Et nunc manet in te. Tras la muerte de su mujer, su prima Madeleine Rondeaux, el autor francés vuelca en un breve texto una amarga reflexión sobre su matrimonio. Muy unidos desde pequeños, el sacramento sin embargo nunca se consumó ya que Gide era homosexual. Sin duda se profesaron un intenso y turbulento amor a nivel espiritual, pero el esposo reservaba sus apetitos carnales principalmente para los jovencitos, aunque también tuvo una ocasional relación con una chica mucho más joven que además le dio su única hija. El escritor tomó como inspiración a su amada para varios personajes femeninos de sus obras, sin embargo también se autocensuró habida cuenta de que existía la posibilidad de herir los sentimientos de su esposa al reconocerse en sus obras (aunque con el tiempo ella decidió no leer nada que él publicase). A juzgar por lo que aquí se narra mantuvieron una relación muy tormentosa, con separaciones prolongadas debidas a los viajes y los amoríos de Gide.

El plato fuerte de la sesión es Corydon, un ensayo en donde Gide hace una defensa perfectamente argumentada de la homosexualidad. El autor elabora un total de cuatro diálogos en los que interpreta el doble papel de adalid de la causa y abogado del diablo, lo cual le permite por un lado lanzar ataques furibundos y por el otro exponer enconadas defensas basadas en la filosofía, la ciencia, la historia, etc. El texto está lleno de referencias a autores que publicaron estudios de interés para el tema tratado en torno a los años de redacción de este libro (fue revisado y publicado en varias ocasiones, entre 1911 y 1920), sin importar cuál era el enfoque concreto de los mismos. Me ha resultado especialmente curiosa la aproximación desde las ciencias naturales: rituales de cortejo, reproducción, supervivencia de la especie, etc. Como era de esperar también se recurre constantemente a los clásicos griegos como representantes de una cultura en la que la homosexualidad estaba normalizada y convivía en perfecta armonía con la heterosexualidad. Es digno de mención el léxico utilizado, muy propio de principios del S. XX y de una orientación médica/científica. Paradójicamente en un momento de auténtica revelación para mí me he percatado de que el modelo de relación homosexual que Gide defiende mira de nuevo al esplendor helénico e implica a jóvenes adolescentes (de los quince a los veintipocos años) con un hombre maduro. Ahora bien, si son dos hombres adultos la denomina sodomía, y el concepto general de homosexualidad en sus múltimples variantes se engloba dentro del decimonónico término de Uranismo. El escritor intenta también dejar claro desde el primer momento la diferencia entre lo que hoy denominaríamos transexualidad y el deseo homosexual que surge sin conflicto con el cuerpo masculino. En fin, resulta un poco confuso en un primer instante, pero tampoco demasiado. Y desde luego no deja de ser interesante como documento histórico de activismo por la defensa de los homosexuales, más aún cuando un siglo después muchos de los razonamientos en contra aún están en boca de los sectores más reaccionarios de la sociedad. Tenéis una reseña estupenda de este libro en Letras libres.

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