28 abr. 2013

La Defensa - Vladimir Nabokov

Alexander Ivánovich Luzhin es un crío bastante retraído y solitario que muestra gran desafecto hacia sus padres y hacia todo en general. No le va muy bien en el colegio y sus compañeros se burlan de él, pero un día descubre el ajedrez y su vida se transforma. Se revela como un jugador excepcional con un talento prodigioso y en tan solo unos meses y tras dejar el colegio, se empieza a dedicar profesionalmente a ello. Viajes, torneos, exhibiciones, partidas rápidas, etc. etc. Ya rondando los 40 y durante su estancia en un balneario conoce a una joven también de origen ruso y entre ambos surge el amor. Lamentablente la obsesión del protagonista por el ajedrez le ha transformado en un individuo muy peculiar y alejado de la realidad, así que las relaciones entre ambos no serán bien vistas por la familia de ella. Durante una competición con los más grandes maestros sufre una grave crisis nerviosa y debe abandonar antes de que el juego final se decida. Luzhin logra recuperarse pero se ve obligado a retirarse del ajedrez. El matrimonio con su joven prometida parece darle cierta estabilidad, sin embargo ésta va perdiéndose poco a poco a medida que los meses transcurren y el juego vuelve a tomar control de sus pensamientos.

La Defensa nos cuenta la vida de Luzhin en la Europa de entreguerras, con el grueso de la acción transcurriendo principalmente entre los exiliados de la revolución rusa en Berlín (no en vano la novela data de 1930 y pertenece al periodo ruso del autor; él mismo podría haber sido uno de los exiliados que nos describe). A mi la verdad es que no me ha resultado muy interesante que digamos, no me he aburrido, pero visto el nivelazo de Lolita, ésta me ha parecido una obra de mucho menos peso. Quizás lo que más rechazo provoca es el protagonista, que es un sosainas de cuidado a todos los niveles. Ni aún jugando al ajedrez consigue transmitir la más mínima emoción. Es todo impasibilidad y apatía. Admito no obstante que hay muchos puntos a destacar, lo primero quizás la prosa clara y directa de Nabokov, da gusto leer algo tan bien escrito sin complicación alguna. También tenemos golpes de humor muy sutiles y efectistas, sobre todo en relación con su prometida/esposa (que sí es un personaje bien construido) y las dificultades con que se topa para que sus padres aceptan su relación con el maestro del ajedrez. Y finalmente, la descripción de la enfermedad mental que sufre el protagonista es verdaderamente angustiosa. La forma que tiene el autor de enlazar el ajedrez con la pérdida de conexión con la realidad y la transición a la locura de su personaje es extremadamente aguda e inquietante, algo que no parece posible más que si se conoce de primera mano. Vía la versión en inglés de la Wikipedia, me entero de que efectivamente Nabokov se basó en un famoso jugador de ajedrez a quién conoció personalmente y que siguió la misma suerte del protagonista.

Sin ser una mala novela, a mi el concepto global me ha dejado más bien tirando a indiferente. Tenéis otras reseñas de este libro en Críticas Literarias Regina Irae, que es bastante objetiva creo yo, y en Lo que leímos, donde no puede verter más alabanzas en menos espacio.

2 comentarios:

el convincente gon dijo...

Llevas una mala racha con los libros, ¿no?

Cities: Moving dijo...

@el convincente gon: Pues lo cierto es que sí, tampoco puedo decir que los últimos que he leído sean malos con avaricia (bueno, el de Aldiss en concreto sí), pero ninguno termina de convencerme por esto o aquello. En fin, habrá que tener paciencia.

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...