4 ene. 2017

La puerta estrecha - André Gide

Francia en la segunda mitad del S. XIX. Jérôme es un joven huérfano de padre, de salud delicada y mimado en exceso por su madre y miss Ashburton, antigua institutriz y luego amiga íntima de su madre. Pasan los veranos en casa de su tío Bucolin y en compañía de sus primos en Fongueusemare, una pequeña población cercana al mar próxima a El Havre, Alta Normandía. Allí se enamorará siendo aún casi un niño de su prima Alissa, dos años mayor que él. Ambos son muy religiosos y consideran su amor como una manifestación terrenal del Amor de Dios, bueno, sobre todo Alissa, que no hace más que sacrificarse en pos de una espiritualidad y una devoción religiosa sin límite. Los años pasan y nuestro protagonista termina sus estudios, el servicio militar y ya con un buen trabajo quiere que la relación de ambos se formalice. Sin embargo en el trascurso de ese tiempo, Alissa ha cambiado su forma de ser, se ha vuelto más mística, más entregada a lo divino que lo humano.

La puerta estrecha es una novela corta de André Gide que entiendo, critica a la religión como elemento capaz de anular a las personas. Yo personalmente no le he encontrado demasiado interés al margen de exponer los usos y costumbres decimonónicos de la clase profesional pudiente. La evolución de Alissa resulta difícil de creer en el contexto actual, a pesar de que sin duda, ejemplos como el suyo los habría a cientos: muchachas piadosas que marcadas por un suceso familiar vergonzoso (su madre, criolla, abandonó a toda la familia por un amante joven), entregaban toda su vida al prójimo, anulando por completo sus necesidades, anteponiendo siempre el bienestar de los demás, haciendo de su sufrimiento una ofrenda a Dios en espera de ser merecedoras de su presencia en la otra vida.

Aunque la prosa es simple y directa y el vocabulario totalmente accesible, hay un cierto registro anticuado en el texto. Los párrafos epistolares (numerosísimos) y la última parte, que cita páginas enteras de un inesperado diaro escrito por Alissa, ayudan a trasportarnos a aquellas asfixiantes décadas. Sin ser una obra pesada, no me parece digna de elogio porque ideológicamente hablando, la situación descrita queda super lejana. Tenéis más reseñas en Hold my books y Cicutadry, donde también lo han encontrado tirando a flojo, y La antigua Biblos, donde piensan todo lo contrario.

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