21 ene. 2015

El gran Gatsby - F. Scott Fitzgerald

Esta promete ser una reseña breve y concisa, porque El gran Gatsby es una fantástica novela de (des)amor con un maravilloso final infeliz, poco más hay que añadir. Me imagino que la trama será conocida por todo el mundo debido a las varias adaptaciones cinematográficas, principalmente la de 2013 protagonizada por Leonardo DiCaprio y la de 1974 por Robert Redford. Década de los 1920s, Jay Gatsby es un nuevo rico cuya fortuna tiene orígenes desconocidos pero sospechosos (¿contrabando de alcohol durante la Ley Seca?) de cara a las élites socioeconómicas tradicionales de Nueva York. Durante el verano en que transcurre la acción celebra unas multitudinarias fiestas en su mansión situada en una bahía próxima a la Gran Manzana con la única y patética intención de que la que fue su gran amor hace 5 años, Daisy Fay, ahora Buchanan tras su matrimonio con Tom Buchanan, se deje caer por allí y pueda recuperarla una vez ella se convenza de la acomodada posición que ha conseguido. El nexo entre ambos resulta ser Nick Carraway, vecino de Gatsby y primo lejano de Daisy, que además de narrador, favorecerá en reencuentro entre los dos antiguos amantes.

La historia es preciosa y el desarrollo impecable. La elección de Nick como narrador es todo un acierto pues aporta la perspectiva y alejamiento necesario para dar autenticidad a los hechos relatados, revelando poco a poco los detalles más secretos del protagonista, ya que terminan haciéndose amigos íntimos. Lo que más me ha gustado es que se destroza el falso mito de que el amor lo puede todo: por lo menos las diferencias de clase resultan insalvables. Hay mucho de autobiográfico en estas páginas, pues al igual que el protagonista,  Francis Scott Fitzgerald también era de extracción humilde y siempre estuvo fascinado con los más pudientes, con quienes se codeó debido a su éxito como escritor. Pero desde su experiencia la clase alta no sale nada bien parada: superficiales, hipócritas, engreídos, intolerantes y endogámicos, tratan con condescendencia y desprecian a Gatsby por arribista pero no tienen escrúpulos en aprovecharse de él. A todo esto sumamos un matrimonio infeliz (Tom Buchanan tiene una amante, hecho que es conocido por todos), el carácter inestable e indeciso de Daisy y un accidente de coche perfectamente orquestado para lograr un desenlace dramático precioso. No creo que exista un final más adecuado a un relato donde se mezclan a la perfección amargura y glamour. Sin duda hay que ser un escritor de primera para lograr que el fracaso más absoluto deje tan buen sabor de boca. Hay muchísimas reseñas de este clásico en la blogosfera, os dejo aquí las de Solo de Libros y Revista de Letras.

3 comentarios:

Stuart Flores dijo...

La leí el año pasado y no me gustó tanto o quizá me gustó por partes pero no en conjunto. Hace poco vi la película protagonizada por Leonardo DiCaprio y me pareció que me había perdido muchos detalles del libro (muchas frases geniales que en aquella primera lectura solo quedaron en frases). Me animó mucho a una segunda lectura. (Murakami dice que cada vez que la relee encuentra nuevas cosas.)

el convincente gon dijo...

Es una de esas novelas que apetece releer cada cierto tiempo (es verdad lo que dice Stuart Flores que dice Murakami). A mí me gustan especialmente las escenas de las fiestas de Gatsby. Nadie transmite el ajetreo, la frivolidad y la alegría de una fiesta (animada) como FSF.

Cities: Moving dijo...

@Stuart Flores: Pues a mí a pesar de un ligero descalabro con sus cuentos esta novela me ha dejado un maravilloso sabor de boca ya desde su primera lectura.

@el convincente gon: Ya que sois dos comentaristas quienes mencionáis a Murakami, daré crédito a su afirmación respecto a esta novela. Es que este señor no es santo de mi devoción.

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