3 jun. 2013

Alan Turing. El Hombre que sabía demasiado - David Leavitt

Estoy ante la que probablemente sea la biografía más aburrida e insulsa que he leído nunca. Yo pensaba que la vida del padre de la informática moderna iba a tener más interés. Empezaba la lectura sabiendo poco más o menos que Alan Turing había sido el artífice de la ruptura del código de la máquina de cifrar alemana Enigma en la II Guerra Mundial, que fue el primer teórico de la computación y de la inteligencia artificial, que era gay y fue condenado por delitos contra la moral porque en aquellos años el Reino Unido penaba la homosexualidad... A primera vista parecen los ingredientes de un cóctel del que puede salir una trayectoria vital interesantísima.  Pero lo cierto es que no, para nada. No sé si se debe a que David Leavitt no ha sabido encauzar la narración y hacerla entretenida, o bien a que de un mátemático no se puede esperar el mismo grado de agitación que de un artista plástico, un escritor o un político. Quizás haya un poco de las dos cosas.

Para empezar, hay un par de capítulos que son un auténtico infierno. En el primero de ellos se describen los conceptos sobre los que este matemático construyó el modelo teórico de una "máquina general de computación". Llega a un nivel de detalle tal, que parece que estemos en un curso de Arquitectura de Ordenadores. ¿Era necesario profundizar tanto? Eso habrá que preguntarselo al autor, yo lo que puedo decir es que me ha resultado insoportable hasta la náusea. Estuve a punto de dejar la lectura en ese momento, casi nada más empezar porque creo que era el capítulo 3. Al final opté por no intentar esforzarme en comprender la lógica tras los desplazamientos de números en la cinta infinita sobre la que se basa la máquina universal, ni preocuparme por entender cómo la instrucción se incluye en la cadena numérica y menos aún en cómo la codificaba con signos y números para hacerla legible en su artículo. El siguiente capítulo se centra en mostrarnos el estado de las Matemáticas en el momento de publicación del artículo de Turing sobre la máquina general de computación. Así sabemos cuáles eran los grandes problemas pendientes de resolución (el Entscheidungsproblem), cómo la máquina de Turing podía solucionarlo, otros modelos teóricos similares al suyo descritos por otros matemáticos, etc. En este caso también el grado de profundidad científica del texto me ha sobrepasado de largo, así que lo he puenteado sin mostrar demasiado interés.

Afortunadamente el resto de capítulos son fáciles de leer, sí, fáciles pero mortalmente aburridos. Los años dedicados a romper el código de la Enigma me hacían bostezar. La construcción del computador programable ACE después de la guerra me invitaban a pensar en las musarañas. Cuando abandonó este proyecto para marcharse a la Universidad de Manchester a trabajar en otro de los ordenadores pioneros mis cabezadas en el sofá no hacían más que poner de manifiesto el tedio que me provocaba este libro. Y de pronto Leavitt nos cuenta la relación afectivo-sexual que Turing mantuvo en 1952 con un joven de 19 años, que fue lo que le llevó a ser condenado por actos criminales de homosexualidad (!!!), la castración química a la que se sometió, su posible suicidio (aún no completamente aclarado a juzgar por las diferentes teorías que circulan al respecto), y el libro se termina. Fin. En ese momento, de verdad que me gustaría haber visto mi cara reflejando una mezcla de incredulidad, decepción y desgana al 40-30-30% respectivamente.

En definitiva y siempre bajo mi personal punto de vista, Alan Turing. El Hombre que sabía demasiado es lo que popularmente se denomina un truño. Aún así lo he terminado. ¿Y por qué? Yo qué sé, doctor, ¿tan mal estoy? Más reseñas de este libro en el portal LGTB Dos Manzanas (muy entusiastas) y en Hablando de Ciencia (mucho menos).

3 comentarios:

Palimp dijo...

Siendo Turing uno de los santos de mi altar laico agradezco saber que tengo que buscar mejores biografías.

el convincente gon dijo...

¿Te acabas siempre los libros que empiezas, aunque no te gusten?

Cities: Moving dijo...

@Palimp: Para ser justos y equilibrar la balanza te recomendaría que echases un vistazo a la crítica de Dos Manzanas. Supongo que la realidad del libro estará en un punto medio entre mi reseña y aquélla

@el convincente gon: En realidad no, pero para dejar un libro antes de acabarlo tiene que ser espantosamente malo para mi gusto. Siempre he tenido interés en leerme la biografía de Turing, de ahí que aunque el libro me ha resultado aburrido (que no es lo mismo que malo), he insistido esperando que llegara un capítulo donde remontase el ritmo. Lamentablemente no ha sido así.

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