14 may. 2012

El Discreto Encanto de la Subversión - Alberto Villamandos

La Gauche Divine ("izquierda divina") fue un movimiento cultural de perfil progresista y aperturista que surgió en Barcelona en la segunda mitad de los 1960s, prolongando su existencia poco más allá de 1971. Formado mayoritariamente por jóvenes profesionales liberales de alto nivel (arquitectos, fotógrafos, modelos, actores, escritores, editores, etc.) y extracción sociocultural elevada, casi todos ellos tenían orígenes familiares en la burguesía catalana castellanoparlante. Huyendo de la complacencia y con una mirada muy crítica desde diferentes enfoques, el riguroso ensayo de Alberto Villamandos ofrece un análisis muy completo del contexto en que aparece, su relación con otros grupos coetáneos similares, los integrantes y sus obras más conocidas, y finalmente, su legado.

Ha habido dos capítulos que me han parecido especialmente interesantes. En primer lugar y por mi afición a la arquitectura y a todo lo relacionado con los 1960s, el que se dedica a los sitios y lugares que frecuentaron ("Escenarios y utopía: una geografía del deseo"). En él asistimos a un fantástico relato de sus andares por la Barcelona del porciolismo, la calle Tuset, la Costa Brava o la discoteca Bocaccio. En segundo lugar, también destacaría el capítulo dedicado a analizar la relación entre la selecta gauche divine y el lumpen que los charnegos representaban en aquel momento y lugar. Titulado con una segunda referencia a Buñuel ("Ese oscuro objeto de deseo: charnegos e intelectuales"), esta sección examina las turbias e indignas relaciones de la flor y nata cultural con la marginalidad en general y muy en particular con la clase trabadora representada por los inmigrantes andaluces y extremeños que inundaron Cataluña a partir de los 1950s. Para ello se consideran y estudian dos novelas paradigmáticas de la producción literaria de la izquierda divina: "Últimas tardes con Teresa" de Juan Marsé y de "Los alegres muchachos de Atzavara" de Manuel Vázquez Montalbán.

La fascinación que he sentido por la gauche divine me acompaña casi desde que tengo memoria, tan solo pocos años después de la disolución de tan mítico grupo. No puedo concretar cómo llegué a conocer de su existencia siendo tal solo un crío a mediados de los 1970s, ¿quizás algún programa de TV? Ni idea, lo cierto es que la idea de modernidad, cultura elevada y glamour elitista que llevaban asociados está impresa en mis recuerdos desde entonces. Ha sido todo un acierto por mi parte leerme El Discreto Encanto de la Subversión porque me ha permitido bajar a dicho grupo de ese olimpo mítico en que los había situado, algo que no es casual puesto que esa pátina de grupo (camarilla más bien) legendario forma parte indisoluble de su existencia, tal y como el libro nos descubre. Una de las principales objeciones que se suele hacer a la izquierda divina es su falta de compromismo político contra la dictadura así como su frivolidad y obsesión por la cultura del ocio, que se traducía en estar casi siempre con un copazo en la mano. Me temo que tras leer este volumen, en ese sentido no salen muy bien parados, aunque yo prefiero no ser demasiado estricto y no voy a condenarlos por ello, pues el vastísimo legado cultural que han dejado (literatura, arquitectura utópica, fotografía, cine, editoriales, etc.) es un excelente atenuante que no se puede ignorar. Bajo mi punto de vista, si se les considera frívolos o superficiales, es porque su posición económica desahogada y su proximidad geográfica con Francia hicieron de ellos una suerte de pioneros patrios en cuanto a consumismo, turismo y diversión como leitmotiv de una juventud que, por aquel entonces, ya lo venía practicando en Europa desde hacía años.

Hay un artículo en La Vanguardia donde Sergio Vila-Sanjuán reseña este libro con bastante más solidez que yo.

2 comentarios:

Palimp dijo...

Apuntado sin paliativos. Conocido el grupo por referencias le perdí el respeto por intermediarios también (Marsé y Montalbán, como apuntas). Digo yo que con este libro los tendré en su justa medida.

Cities: Moving dijo...

@Palimp: Además de las dos novelas de Marsé y Montalbán, en el capítulo dedicado a la relación entre charnegos e intelectuales también se analiza un cuento de Marsé titulado Noches de Bocaccio que, casualidades de la vida, vi hace unos días en el escaparate de la librería Tipos Infames de Madrid. Una delicatessen muy tentadora que sin duda caerá en breve.

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