27 oct. 2016

El esclavo - Isaac Bashevis Singer

Recurro hoy de nuevo al resumen editorial de la contraportada para dar unas pistas de la trama del libro objeto de la reseña:
Corre el siglo XVII y Jacob —superviviente de la sangrienta matanza de judíos que el atamán Jmelnitski llevó a término en Ucrania al frente de sus cosacos— es esclavo en una aldea polaca. Mientras alterna las tareas de pastor y sus oraciones en la soledad del establo donde vive, intenta con todas sus fuerzas sofocar la encendida pasión que siente hacia Wanda, la hija de su dueño y una gentil. Este sentimiento no lo abandona ni cuando, ya liberado, se traslada a otro lugar. La imagen de Wanda, su voz y su mirada parecen acompañar a Jacob constantemente, hasta que éste decide ir a buscarla y unirse a ella. Aunque le atormenta el sentimiento de culpa por vivir en pecado y haber incumplido los mandamientos, así como el temor a que se descubra la verdadera identidad de su amada, Jacob lucha con firmeza por defender un amor que perdurará más allá de la muerte.
El esclavo se divide en tres partes, tituladas 'Wanda', 'Sara' y 'El regreso'. En la primera se relata la experiencia de Jacob como esclavo al servicio de un agricultor polaco en unas montañas perdidas de Polonia. Es ahí donde tras largas luchas interiores por mantenerse puro a los ojos de dios, sucumbirá a la pasión y el amor que Wanda le profesa. La separación de la pareja se produce inesperadamente mientras ella está ausente unos días, pues Jacob es rescatado por un grupo de judíos de Josefov, su ciudad natal. Sin embargo no puede olvidar a Wanda, así que abandona las relativas comodidades de la vida en la urbe y vuelve al monte a rescatarla para huir juntos. La segunda parte transcurre con la pareja instalándose en Pilitz, un pueblín de reciente creación localizado en las tierras de un conde arruinado. Wanda, que ha abrazado el judaísmo, se llama ahora Sara y se hace pasar por muda para evitar que la comunidad advierta por su pésimo dominio del yiddish que en realidad es una gentil polaca (las conversiones no estaban permitidas). En esta nueva vida los protagonistas se enfrentarán a las intrigas de la sociedad judía en donde se han instalado. La tercera y última parte transcurre 20 años después de la estancia de Jacob en Pilitz, y a modo de epílogo, nos acerca al final de la vida del protagonista.

Isaac Bashevis Singer ha conseguido plasmar en esta novela una maravillosa historia de amor que vapulea al lector haciéndole afrontar constantemente sensaciones agridulces y contradictorias. Para empezar, aunque la ambientación histórica apenas tiene peso, permite que nos transportemos a una Polonia devastada por las constantes incursiones de rusos, cosacos o suecos, con la población (judía o gentil) sufriendo matanzas continuadas; donde la religión católica coexiste con ritos paganos y animistas en las zonas rurales aisladas; donde la débil posición del pueblo judío queda constatada por la discriminación, ya sea de la nobleza feudal o la élite católica que componían los jesuítas, aunque paradójicamente luego todos confían en ellos por sus habilidades y su capacidad de esfuerzo.

Otra de las líneas argumentales es la crítica al Judaísmo y a sus practicantes. Los cuestionamientos de la doctrina religiosa no dejan de aparecer en ningún momento a lo largo y ancho de los capítulos. De nuevo este autor aprovecha una de sus obras para volcar su visión personal de la existencia humana desde una perspectiva judaica. El principal tema tratado es la relación con dios y la incoherencia que detecta entre el amor de su pueblo en oposición al sufrimiento a que se ve sometido, haciendo especial hincapié en los más débiles y mansos, y también en los animales como criaturas que son de ese mismo dios. A nadie sorprenderá por tanto que Jacob sea (ovolacto)vegetariano toda su vida -el propio Singer lo fue-, pero quizás sí, como ha ocurrido en mi caso, que en en la tercera parte se abstenga también de comer productos de origen animal. Pero la crítica no se limita a las ideas, sus propios correligionarios reciben un buen repaso y nos señala su enorme hipocresía: nunca comerían productos no kosher por no contravenir las sagradas escrituras pero no tienen problema en robar y abusar del prójimo.

Y en cuanto a la trama amorosa, me ha parecido preciosa, lo cual conociendo mis gustos, quiere decir que hay mucho dolor, pena y sufrimiento mezclado con alegría, satisfacciones y felicidad, aunque éstos últimos en proporción siempre algo menor a los primeros. Si además añadimos una pizquina de elementos sobrenaturales (apariciones, la clarividencia de Wanda/Sara, brujas y hechiceras, etc.) tenemos una novela romántico-filosófica-histórico-fantástica que no hay listo que la resista y que yo recomiendo con todo el ahínco que permite este medio. Tenéis otras opiniones en Crítica y reseña de libros y Los libros del azar; en éste último se incluyen datos históricos extra que ayudan a tener una visión global del momento en que transcurre la acción.

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