28 jul. 2015

Siddhartha - Hermann Hesse

Siendo como soy tan germanófilo y tan próximo a la espiritualidad oriental, no entiendo cómo no he leído antes Siddhartha, de Hermann Hesse, que combina ambas inclinaciones. Se trata de una preciosa novela corta en la cual asistimos a la experiencia vital de Siddhartha, hijo de un reconocido sacerdote, en su búsqueda de la verdad y la redención. En su peregrinación asistiremos primero a su renuncia a todos los bienes materiales y las necesidades físicas para convertirse en un asceta errabundo que vive de la caridad. Posteriormente tras conocer brevemente a un hombre santo (Buda) que ha alcanzado el nirvana, se dejará seducir por los placeres terrenales. Tan solo para de nuevo perderlo todo después de haberse arrastrado por el lodazal del materialismo y pasar su madurez y vejez otra vez alejado de lo corpóreo y terrenal, reflexionando sobre la naturaleza humana y experimentando verdaderamente por primera las sensaciones (dolor, pena, alegría, satisfacción, etc.) que le son propias.

La novela efectúa una aproximación al pensamiento y filosofía budista/hinduista muy sencilla y didáctica. Emplea una serie de alegorías muy visuales y comprensibles para explicar los conceptos básicos relacionados con la totalidad, globalidad y unidad del tiempo, del universo, del ser, de la existencia tal y como los conciben esas doctrinas: ríos que fluyen y son diferentes en todo momento pero mantienen su esencia, flores que se abren, pájaros que se liberan de la jaula que los apresa, etc. Quizás aquí yo peque de ingenuo y me equivoque, porque tengo que admitir que mi interés no está fundamentado en una aproximación formal sino en una simple predisposición a una espiritualidad no teísta que encaja bastante bien con los idearios de estas religiones del lejano Oriente. Sin embargo he de decir que está muy en línea con todo lo que he podido conocer hasta el momento. También destacar que la obra no abusa de los términos propios del hinduísmo, como brahmán, samsara, nirvana, brahma, karma, etc. No obstante cuando aparecen tenemos información de contexto suficiente para entender a qué nociones hacen referencia. Resumiendo, una lectura ligera e inspiradora que sin duda transmite paz. Mientras lo leía me ha sido imposible quitarme de la cabeza la película Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera (Ki-duk Kim, 2003).
Tenéis una completísima reseña de este libro en La pasión inútil, y otras dos algo más breves en Pensamientos de una mente digital y Autopsia en prosa.

4 comentarios:

condonumbilical dijo...

Es una de mis obras preferidas. La leí hace mucho tiempo y si no recuerdo mal, creo que no es exactamente una aproximación a las ideas hinduistas y budistas, sino que intenta trascenderlas dando a entender que cada uno tiene su propio camino. A lo mejor me equivoco. Recuerdo que conoce al barquero y ve su sencillez y aprende más del barquero que de todas las doctrinas anteriores ¿no? Tendré que releerlo.

Esto que has escrito me representa totalmente: "mi interés no está fundamentado en una aproximación formal sino en una simple predisposición a una espiritualidad no teísta que encaja bastante bien con los idearios de estas religiones del lejano Oriente". ¿Has leído algo de taoísmo? Creo que es la filosofía que más se acerca a tu comentario y es con la que más me identifico. ¿Cómo enfocas tú la espiritualidad?

Cities: Moving dijo...

@condonumbilical: Me temo que no he leído nada sobre Taoísmo. Yo diría que mi concepción de la espiritualidad es panteísta, de ahí que personalmente haya evolucionado éticamente hacia el veganismo por coherencia con mis ideas. Aunque también comparto conceptos del budismo como el karma, un ascetismo moderado y la renuncia a lo material como mecanismos de purificación espiritual, la meditación como método de autoconocimiento, etc. En fin, un batiburrillo muy personal que no sé si encajará en ninguna confesión existente.

condonumbilical dijo...

El taoísmo es un panteísmo, sigue la idea de que todo es uno. Se podría decir que el agua funciona como núcleo filosófico, las ideas principales son fluir, adoptar la posición más baja, la inacción (acción espontánea y natural), la flexibilidad, etc. Todo eso lleva a estar en armonía con todo lo que nos rodea. Esa armonía lleva a la inmortalidad, pues si tú eres todo, si tu esencia es la misma que la de las rocas o la del polvo, aunque tu conciencia desaparezca, sigues existiendo.

Los libros principales son el "Tao Te King" (Daodejing), el "Chuang Tse" (Libro de Zhuangzi) y el "Lie Zi". Si prefieres otras fuentes, para empezar está bien "El camino del Tao" de Alan Watts o "El sendero del Tao" de Osho.

Lo del veganismo no lo comparto. El tema de la ética es difícil, pues ética y espiritualidad están algo reñidas. La ética hace la distinción entre bien y mal, algo que el taoísmo en principio no contempla y que es contradictorio con el panteísmo (si todo es uno, no puede haber dualidades, precisamente el yin y el yang, que es taoísta, representa la superación de las dualidades o el equilibrio que las desintegra). El resto más o menos lo comparto :)

Cities: Moving dijo...

@condonumbilical: Vaya parece entonces que merece la pena echar un vistazo a alguno de los libros sobre el Taoísmo que mencionas, gracias por las pistas. Por cierto, esa supuesto conflicto entre ética y espiritualidad que mencionas, me da la impresión que no te lo cuestionarías si hablasemos de seres humanos, ¿me equivoco? En fin, no insisto, las disonancias cognitivas en el tema del veganismo están a la orden del día. Simplemente no puedo concebir una espiritualidad -y menos panteísta- que sea compatible con causar sufrimiento y dolor a seres sintientes.

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