3 feb. 2012

Sientate y Escribe - Roger Wolfe

A Roger Wolfe lo conocí a través de un post de Solo de Libros. La reseña que hicieron del libro que hoy me ocupa despertó en mi un interés inmediato. Quizás Wolfe sea más conocido como poeta, pero yo, que tengo nula capacidad de apreciar los versos sean del arte que sean, me inclino mucho más por ese análisis caústico y descarnado de la sociedad que se prometía en Sientate y Escribe.

Así es, este libro contiene una relación de pensamientos, reflexiones y máximas sobre los más variopintos temas: literatura, arte y creación por un lado, sociedad, política y relaciones humanas por otro. Lo personal y lo público. Desde un par de líneas hasta un par de páginas. En general, se transmite una clara y lógica misantropía que comparto en el 99% de los casos. No hay más que echar un vistazo a nuestro alrededor para advertir que la mediocridad, por no decir la mezquindad, nos inunda y arrasa por doquier: globalización, consumismo, incultura y vulgaridad son los guías espirituales la sociedad occidental (u occidentalizada, tampoco tengo capacidad de juzgar más allá). Los textos más recientes que se recopilan son del 2008, esto es, justo antes de la crisis económica que nos lleva afectando desde entonces. Es una pena porque como cronista del Zeitgeist que es, podemos advertir cierta caducidad en alguno de sus comentarios. Me encantaría ver lo que ha escrito desde entonces.

Hay por otro lado algo que me ha sorprendido mucho de este escritor que a la postre, es precisamente lo que me impide coincidir al 100% con su ideario: Roger Wolfe se define como conservador. Recurriendo a mi memoria y por tanto aceptando que probablemente lo que voy a decir es muy poco de fiar, el autor se declara en un momento dado como alguien que quiere que las cosas se queden como están, si es que alguna vez llegan a estar como debería ser. Aunque el final de la frase hace sospechar que no es un conservador al uso, es cierto que tiene muchos tics que a mi me parecen totalmente irracionales y típicamente cavernarios, por ejemplo la defensa a ultranza e insostenible del (supuesto) derecho de los fumadores a imponer el humo del tabaco a quienes no fuman, la crítica injustificable a la protección de las minorías, el profundo machismo que destilan casi todas sus apreciaciones sobre la mujer, etc. En todo caso, y que conste que yo soy el primero que se extraña al decir algo así, este 1% de desacuerdo no me parece suficiente para perderle la pista. Estoy convencido de ello.

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