23 feb. 2012

El Pozo - Elizabeth Jolley

Una vez más me he dejado llevar por impulsos irracionales y aprovechando una compra de libros usados en Internet, adquirí otra novela de la -a todos los efectos- escritora autraliana Elizabeth Jolley, de quién ya reseñé Foxybaby hace meses. No entiendo muy bien por qué lo hago, es decir, no es que guarde un recuerdo estupendo de aquella novela, de oh qué maravilla, qué historia tan original y cómo escribe la Jolley, aún así no dudé en añadirla al pedido original cuando la vi. En fin, probablemente se debe a mi afán por hacerme con objetos difíciles de conseguir por el mero hecho de que han pasado a ser rarezas inencontrables. Y también que estaba super barata, pero bueno, vayamos al asunto.

El Pozo es una novela con una fuerte carga de suspense y terror psicológico. La aparente convivencia ideal entre Hester Harper, una acaudalada ex-terrateniente australiana, y Katherine, una joven huérfana que vive con ella en acogida, se tuerce a raíz del atropello accidental de un desconocido una noche cuando volvían a su aislada vivienda por esos caminos rurales de dios. Para deshacerse del cuerpo y aquí no ha pasado nada, arrojan el cadáver a un pozo seco que hay en la propiedad. Lamentablemente, no para el muerto sino para ellas, que para el atropellado las cosas ya no pueden ir peor, descanse en paz el pobre, lo hacen desaparecer en el agujero oscuro y frío ***antes*** de advertir que les había robado una importante suma de dinero, ¡toma ya! La gravedad de la situación provoca que la muchacha pierda la cabeza y sufra una serie de ideas delirantes que llegan a dar bastante miedo. Aplausos a la Jolley por ello. Pero esto no es todo. Para liar aún más la trama, Miss Harper tiene un bagaje emocional de aúpa la mujer. Solterona empedernida, sufre una severa cojera desde que era una niña lo cual la ha vuelto insegura y amargada; la sobreprotección que ha recibido de su padre y el administrador de su antigua granja y sus finanzas la han convertido en una persona bastante huraña, desconfiada, malpensada y paranoica. Ovación a la Jolley por su gran habilidad a la hora de transmitir el turbio carácter de este otro personaje.

La relación de dominación y dependencia que Hester ha establecido con Katherine, aislándola de cualquier influencia externa, hacen que el conflicto se desarrolle por unos caminos tremendamente inquietantes. Durante muchas páginas asistimos a una historia en la mejor tradición de personajes que llevados al límite nos lo hacen pasar fenomenalmente, muy a lo Patricia Highsmith. Por desgracia para el lector, la resolución es muy poco novelesca. Después de ponernos la miel en los labios y darnos a entender que todo iba a terminar con una gran debacle, un hecho de lo más cotidiano vuelve a poner orden en el mundo y si te he visto no me acuerdo. ¡Thumbs down para la Jolley! ¡Buh, buuuuuuh! ¡Por favor, eso no se hace! No puedes convertir a una jovencita en una especie de Norman Bates australiana y pretender resolver un desorden mental tan serio sin ayuda médica profesional. Y yo que había llegado a pensar que Katherine masacraba a Miss Harper para a continuación vestirse con las rigurosas ropas de la tullida y tener sexo con el ladrón muerto, previamente recuperado del fondo del pozo junto con el botín... ¡jojojojoo, qué gran final!

No me hagáis mucho caso, cierres apócrifos aparte, como he dicho la novela tiene momentos buenos de verdad, pero un final que para mi gusto no está a la altura ni mucho menos. Con todo, se ha ahorrado el denigrante recurso de "todo era un sueño" que ya sufrí en Foxybaby. No hay apenas reseñas de este libro en la blogosfera en español, sólo he encontrado una compartida en At Winnifred's.

2 comentarios:

Palimp dijo...

Me lo apunto para no leerlo :)

Cities: Moving dijo...

@Palimp: Lo verdaderamente inquietante del asunto es que casi me puedo ver subiendo otro post sobre alguna otra novela de esta escritora en unos meses.

X´D

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