10 jul. 2017

Verano - John M. Coetzee

Un experto en la obra de Coetzee, fallecido a mediados de los 2000s en Australia, está preparando una biografía autorizada de este escritor. Para ello decide entrevistar a personas que fueron importantes en su vida, información que ha obtenido de las notas que el autor sudafricano había tomado probablemente para continuar su autobiografía, que hasta el momento de su muerte comprendía los volúmenes Infancia y Juventud. Los entrevistados conocieron a Coetzee a lo largo de los años 1970s, tras la vuelta de éste a Sudáfrica después de haber pasado unos años en EEUU, donde cursó estudios de postgrado. Así pues, sucesivamente, tomarán la palabra para hablarnos de él Julia, con quien tuvo una aventura amorosa cuando ella era una joven casada de 26 años; Margot, su prima, a quien tenía un gran cariño y con quien pasó muchos buenos momentos en su infancia; Adriana, una inmigrante brasileña con una terrible historia detrás y de quien Coetzee se enamoró perdidamente sin ser correspondido; Martin, un profesor universitario a quien conoció durante una entrevista de trabajo; y finalmente Sophie, también una profesora universitaria compañera suya en la Universidad de Ciudad del Cabo, con quien además tuvo un breve affair sexual. El libro se completa con notas tomadas por el propio Coetzee, transcritas tal cual al texto.

Cierre de la trilogía autobiográfica 'Escenas de una vida de provincias' a cargo de J. M. Coetzee. Si ya en las dos anteriores se intuía que jugaba con la ficción a la hora de contar su historia personal, en ésta, con este formato tan tremendamente original, uno ya no sabe qué pensar de todo lo que lee. Varios aspectos sí que quedan bastante claros. El primero es que durante los 1970s el Nobel de Literatura 2003 vivió con su padre y tuvo que cuidar de él, ya enviudado y con ciertos problemas de salud derivados de la edad a pesar de que contaba con poco más de 60 años de edad por aquel entonces. Su relación se presenta como distante, fría y cargada de reproches acumulados durante toda la vida, aunque ya sabíamos por el volumen anterior que ése era el tono general del trato con su padres. La frialdad, las dificultades para abrirse a las personas y para mostrar sus sentimientos también ser perciben claramente en sus relaciones con las mujeres, quienes le recuerdan como un hombre muy seco y bastante inepto sexual y emocionalmente. Por último, a pesar de su ideario progresista y antirracista (recordemos que la acción relatada transcurre en la Sudáfrica de apartheid), su reserva se extiende igualmente al activismo político.

El libro se lee prácticamente de un tirón (bueno, dos en mi caso), gracias a esa prosa tan precisa, sencilla y certera que tiene Coetzee. Si algo le puedo reprochar es que algunos momentos el lenguaje empleado por los entrevistados resulta un poco más afectado de la cuenta, con expresiones, giros y un registro que resulta descaradamente literario más que propio de una conversación. Pero por lo demás, estamos ante otra fantástica obra del multi laureado literato sudafricano que recomiendo sin reservas. Tenéis más reseñas en Un libro al día, El lamento de Portnoy y Cuéntate la vida.

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