9 abr. 2014

Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos: Philip K. Dick 1928-1982 - Emmanuel Carrère

Como fan declarado que soy de Philip K. Dick no sé cómo he podido tardar tanto tiempo en leerme una de las biografías más reconocidas del maestro americano de la ciencia-ficción: Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos: Philip K. Dick 1928-1982 de Emmanuel Carrère. Por pereza, dejadez o simplemente cosas del destino, la he abordado después de haber dado cuenta de gran parte de la obra dickiana publicada en español, principalmente en Minotauro. Esto al final ha resultado ventajoso, puesto que Carrère va enlazando la vida personal de Dick con sus novelas, que para mi sorpresa, y supongo que para la de cualquiera conociendo las temáticas habituales que trata, tienen mucho de vivencia personal. Así pues, capítulo tras capítulo se van revelando datos que destripan la trama de muchos de sus clásicos, con lo cual yo no la recomendaría si tenéis en la lista de espera El hombre en el Castillo, Ubik, Tiempo desarticulado, Los tres Estigmas de Palmer Eldritch, La Transmigración de Timothy Archer, La Invasión divina, Una Mirada a la Oscuridad, Los Clanes de la Luna alfana, Fluyan mis Lágrimas, dijo el Policía, y alguna otra más.

Si algo queda claro tras leer este libro es que Philip K. Dick fue durante casi toda su vida una persona con serios problemas mentales. Quizás su historial psicológico venga marcado por la muerte de su hermana gemela a los pocos días de nacer por descuido de su madre con la alimentación, tal y como se comenta en este volumen. En cualquier caso, ya desde adolescente se nos presenta como un chico solitario, que disfrutaba leyendo y escuchando música clásica y con una marcada tendencia a la paranoia, que se manifestó desde muy joven en un cuestionamiento patológico de la realidad del mundo físico que aprehendemos con los sentidos. Dicha tendencia no hizo sino empeorar debido al constante abuso de todo tipo de medicamentos (ansiolítiocos, tranquilizantes y sobre todo estimulantes) a lo largo de los años, especialmente en los 1960s. Su relación con las mujeres también tiene algo de enfermiza. Enamoradizo y voluble, no dudaba en flirtear descaradamente con todas las chicas en presencia de su pareja, y aún peor, en abandonar a su familia (tuvo hijos con casi todas ellas) si las cosas no le iban bien. Y a ver, con tantísimo fármaco psicoactivo que se metía, resultaba una persona de trato difícil la mayor parte del tiempo. Por lo general se relacionó siempre con mujeres bastante más jóvenes que él, a quienes por un lado exigía devoción absoluta y por otro ataba muy, muy corto, dándoles poquísimo margen de libertad, algo que a la larga conducía a que le abandonaran. Para finalizar, otro de los rasgos característicos de Dick es su búsqueda de dios y su espiritualidad, que aunque transcurrió por vías poco convencionales (no hay más que intentar comprender Valis), tomó como punto de partida el catolicismo, religión a la que se convirtió a mediados de los 1960s. Una vez cumplidos los 44-45 años, se centró casi exclusivamente en dar a conocer al mundo su cosmogonía particular a través de una exégesis de más de 8000 páginas que al parecer, nadie ha leído en su totalidad. Esta parte final de su vida coincide con el periodo de mayor estabilidad física y emocional.

No voy a engañar a nadie: he disfrutado mucho dando rienda suelta al cotilla que llevo dentro. Eso de asomarte a la vida privada y conocer las intimidades de uno de tus autores favoritos resulta muy estimulante. Aunque también es cierto que en el sentido puramente técnico he echado de menos algo más de rigurosidad en el texto. Fechas, lugares, referencias, citas, opiniones puestas en boca de sus autores. La verdad es que el libro parece más bien escrito por un fan sobreexcitado por hablar de su ídolo que por un biógrafo concienzudo. De todas formas, me ha resultado muy enriquecedor aproximarme a sus novelas desde el conocimiento de su vida. Tenéis un par de reseñas más en el Sitio de Ciencia-ficción  y Gigamesh. Ésta última revela que Dick no estaba tan sonado como Carrère nos quiere hacer creer.

2 comentarios:

Palimp dijo...

Un libro imprescindible para todos los fans de Dick. Yo me lo he leído un par de veces :)

Cities: Moving dijo...

@Palimp: PKD or die!!! ;)

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