19 sept. 2011

En Busca del Tiempo Perdido: Por la Parte de Swann - Marcel Proust

Imaginaos si me ha costado terminar el primer volumen de En Busca del Tiempo Perdido: Por la Parte de Swann, que hasta me ha supuesto un calvario escribir esta breve reseña. Lo he intentado desde múltiples frentes, pero todos los intentos anteriores han sido vanos porque no se enfrentaban claramente al hecho primordial del libro: es insoportable. En mi personal e intransferible opinión, creo que no he leído nada tan aburrido y prescindible en mi vida. No se trata más que de mojigaterías y bagatelas de un escritor de clase acomodada que no ha tenido más desgracia en su vida que la de ser un pobre niño rico. Poor rich child, los ricos también lloran. Lo siento Monsieur Proust, pero me va a resultar muy complicado llegar a comprender tus dramas burgueses.

¡Y qué prosa, señores! Retorcida, anudada y enrevesada hasta la incomprensión. Frases que se componen de tan solo unas palabras, poco más que un sujeto, un verbo y un predicado, pero que llegan a ocupar un extensísimo párrafo a base de introducir aclaraciones, apuntes y explicaciones entre el sujeto, el verbo y los componentes del predicado. La dispersión hecha arte. La falta de concreción entronizada. El desarrollo insustancial de los detalles elevado a la máxima expresión posible.

No me voy a extender más, la lectura de Por la Parte de Swann me ha dejado agotado, así que prefiero no esforzarme ni siquiera para ponerlo a caldo. En Solo de Libros reseñan la novela al completo, la entrada está repleta de palabras grandielocuentes ("[...] es algo más que una novela; es una experiencia vital") y a pesar de que el redactor comprende "que haya quien diga que es imposible leer algo que apenas cuenta, directamente, nada importante", termina recomendando su lectura y prometiendo placeres sublimes a quien logre finalizarla.

Pues bien, yo aconsejo no perder el tiempo con ella.

Pero en fin, entiendo que haya quien aún así lo intente. Incluso a mí mismo habría sido muy difícil convencerme para que no leyese a Proust, aunque fuese tan solo por el morbo de poder dar una opinión sostenida en cierto conocimiento de su obra.

2 comentarios:

Palimp dijo...

Proust, mi gran asignatura pendiente. Desde que hace veinte años hablaba con toda soltura de su obra con mi novia de entonces, hasta que descubrió que no lo había leído. Se enfadó bastante. Desde entonces no quería leerlo por mantenerme fiel a mi ignorancia y después de tu reseña, seguirá mucho tiempo emplazado para el futuro.

Cities: Moving dijo...

@Palimp: ¡Juasjuasjuas! No sé por qué pero queda super culto mencionar a Proust a la más mínima ocasión. No sufras por aplazarlo sine die, según comenta Alison Bechdel en Fun Home (y éste sí que la recomiendo sin reservas), el verdadero paso a la madurez se produce cuando uno acepta que no será capaz de leer la saga completa de "En Busca del Tiempo Perdido".

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