5 jul. 2018

Aghardi - Enric Sió

Una organización estadounidense que estudia el fenómeno OVNI monta una expedición a varios paises para analizar los posibles vínculos entre antiguas civilizaciones y visitantes extraterrestres. Los integrantes de la misma son: Samantha, una joven investigadora muy escéptica con el tema; Jo, otro investigador más maduro que se inclina a dar por ciertas esas teorías; Steve, fotógrafo; y Martha, una joven periodista que se encuentra en el vértice de un triángulo amoroso con Steve y Samantha. A lo largo del cómic seguiremos a este grupo en sus viajes por Suramérica para estudiar los yacimientos arqueológicos de diferentes culturas precolombinas, hasta su destino final en el Tibet, donde las leyendas localizan la mítica ciudad que titula la obra.

Aghardi es un cómic publicado originalmente entre 1969 y 1970 que se inspira en las hipótesis ocultistas y pseudocientíficas que autores como Louis Pauwels, Jacques Bergier y Erich von Däniken popularizaron a lo largo de los años 1960s. Enric Sió toma estas ideas para desarrollar una obra muy poderosa y original a nivel visual pero que deja bastante que desear a nivel narrativo. No voy a negar que el apartado gráfico me ha encantado, el dibujo realista del autor catalán, de clarísimas influencias pop, resulta fantástico. Las transiciones se articulan con formatos super originales y muchas viñetas incluyen efectos muy novedosos para la época, como solarizaciones y virados en negativo. Pero no todo podía ser perfecto: ya sea por el abuso de las elipsis, la abundancia de episodios oníricos plagados de elementos psicodélicos o los constantes flashbacks cuyo contenido apenas encaja en la trama, es innegable que la historia se hace bastante difícil de seguir. Por tanto no queda más remedio que compensar esta deficiencia recreándose en el apartado visual. Y que conste que no va con segundas y no lo digo (especialmente) por el alto contenido erótico de volumen; no me extraña que en su momento recibiera tijeretazos de la censura tardofranquista.

Sió fue uno de los componentes de la mítica Gauche divine barcelonesa, así que no es de extrañar que Alberto Villamandos, un viejo conocido de este blog, escriba un interesante artículo a modo de epílogo del tomo. El especialista en aquel grupo contracultural, progresista y elitista de finales de los 1960s nos revela por ejemplo que el historietista se inspiró en Guillermina Motta, su pareja sentimental en aquellos años, para el personaje de Martha; o que Samantha tiene los rasgos de la famosa super modelo sixties Veruschka. De hecho la intertextualidad es un rasgo identificativo de esta publicación: tan pronto aparece Whaam! de Roy Lichtestein decorando el apartamento de Martha como Steve remedando a David Hemmings en una viñeta que se diría copiada de un fotograma de Blow-up de Antonioni. Resumiendo, un cómic en donde priman la innovación y creatividad de los aspectos gráficos frente al argumento, lleno de buenas intenciones pero con carencias formales muy serias que le restan fuerza. Tenéis un par de reseñas más en Carne de papel y tinta y El blog ausente. La primera es bastante breve y la segunda más elaborada, pero ambas coinciden conmigo en sus apreciaciones.

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