15 abr. 2018

Tarántula + La bestia y la bella - Thierry Jonquet

Hoy toca programa doble con dos novelas cortas de género negro y transfondo psicopático a cargo de Thierry Jonquet.

Tarántula es la historia de una venganza muy retorcida donde se demuestra aquello de que el roce hace el cariño. La hija adolecente del famoso cirujano plástico Richard Lafargue es violada por Vincent y Alex, unos jóvenes macarras de un pueblín de algún departamento interior de Francia. Ella se vuelve loca y tiene que ser ingresada en un hospital psiquiátrico con un pronóstico irrecuperable. Lafargue, previo secuestro de Vincent, el único implicado en el crimen del que tiene conocimiento, llevará a cabo un plan perverso para destrozarle la vida. Sin embargo su antiguo compinche aparecerá en escena cuatro años después de su desaparición, y será entonces cuando se producirá un desenlace inesperado resultado de la presión psicológica a que secuestrador y secuestrado se han visto sometidos durante tanto tiempo.

La bestia y la bella narra una investigación muy poco ortodoxa de unos crímenes que lo son menos aún. Un profesor de primaria asesina a su mujer, quien le trataba con desprecio y humillaba públicamente con sus constantes escarceos sexuales con otros hombres. Muy respetado en la pequeña localidad del interior de Francia donde da clase, el maestro confiesa el crimen a su único amigo, un viejo agricultor jubilado sin recursos a quien ha acogido en su casa. Para salvar el pellejo, el educador entrará en una espiral de violencia y degeneración que provocará varias muertes más.

Por suerte para nosotros, los lectores, Jonquet demuestra una gran habilidad para crear personajes y desarrollar tramas que se alejan completamente de los clichés del género. Las dos novelas cortas se devoran en un par de sentadas y exponen situaciones extraordinarias que hacen pensar inmediatamente en Patricia Highsmith, en tanto en cuanto están protagonizadas por personas de lo más común que sin embargo tienen un transfondo de lo más perverso. Ambos textos transmiten una sensación de fatalidad angustiosa y desesperada. Todos los participantes en la acción se ven arrastradaos a una vorágine de horror y crimen de la que no podrán salir indemnes. La primera tiene un lenguaje mucho más cuidado, más formal, más orientado a transmitir la exquisita frialdad y minuciosidad del protagonista. La segunda tiene un registro más vulgar y original, un poco céliniano incluso. Hasta tres puntos de vista se van alternando para dar un sentido de globalidad perfecto a la narración. Comparten las dos eso sí, una serie de elementos constumbristas inequívocamente franceses que quieras que no, transmite cercanía y proximidad emocional al lector español: desplazamientos en Mobylettes, verbenas de pueblo, obreros de la Citroën saliendo de su turno en la fábrica, etc.

Como curiosidad, imagino que será conocido por casi todo el mundo que Tarántula sirvió de inspiración a La piel que habito (Pedro Almodóvar, 2011). No soy muy fan del director machego, pero hay que reconocer que la película no le quedó del todo mal. El guión difiere en algunos aspectos del original (Alex no aparece, el final es totalmente distinto), pero aun así recoge a la perfección el estilo pesadillesco y enfermizo del autor francés. Tenéis más reseñas en No hay segundas oportunidades (ambas novelas en el mismo post) y en Entre montones de libros (solo la primera).

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