23 mar. 2017

Milenio negro - James G. Ballard

Londres un par de años despues del 11-S. Un atentado terrorista con bomba en el aerpuerto de Heathrow causa 3 víctimas mortales y más de 25 heridos. Entre los fallecidos se encuentra Laura, ex-mujer del psicólogo David Markham. Casado en segundas nupcias con Sally, antigua paciente suya e hija de un rico industrial de Birmingham, es precisamente ella quien le insiste para que investigue sobre el ataque, cuya autoría no ha sido reivindicada. Henry Kendall, uno de los compañeros de trabajo de David en el Adler Institute con contactos en el Ministerio del Interior, le facilita la única pista que existe al respecto: una cinta con una grabación en contra de los viajes de vacaciones al Tercer Mundo encontrada en los baños del aeropuerto. Nuestro protagonista empieza a acudir a todas las manifestaciones convocadas a lo largo y ancho de Londres por grupos de todo pelaje. En una convocatoria animalista contra una exposición de gatos, unos supuestos activistas montan alboroto y David es detenido. En el juicio rápido a que le someten un par de días después coincide con tres personas que han sido juzgadas por una pequeña acción contra una agencia de viajes. Se trata de Kay Churchill, Stephen Dexter y Joan Chang. Los tres son residentes en la exclusiva urbanización Chelsea Marina en el este de Londres, y andan metidos en mil actos de protesta contra los gestores de la misma y el ayuntamiento local por lo que ellos consideran abusos contra la clase media: instalación de parquímetros, cuotas abusivas por un mantenimiento deficiente, etc. Aunque las protestas en Chelsea Marina parecen lideradas por Kay, el artífice original de las mismas es Richard Gould, un pediatra que dedica su vida a los bebés con enfermedades terminales. Richard resulta ser un tipo de lo más carismático y con un ideario ambiguo respecto al uso de la violencia. David se implica en las reivindicaciones de Chelsea Marina y a medida que las acciones en la urbanización se intensifican (enfrentamientos con la policía, destrozo de parquímetros, quema de coches de residentes, etc.), la violencia terrorista de propaga por Londres, con incendios provocados en el National Film Theatre, una bomba en la Tate Modern que provoca 3 muertos y el asesinato a sangre fría de una popular presentadora de la BBC. Todo apunta a que los atentados con pérdidas de vidas humanas han sido ejecutados por un Gould fuera de control, momento en que David empieza a ser consciente de que todo apunta a qué la autoría de la explosión en Heathrow también es suya.

Milenio negro es la penúltima novela que escribió James G. Ballard. Se trata, en mi opinión, de uno de los textos más verosímiles que ha escrito el británico, ya que no nos movemos en escenarios post-apocalípticos ni en la Tierra bajo extrañas deformaciones del deformaciones del espacio/tiempo, tan habituales en sus títulos de los 1960s y 1970s. La trama se desarrolla en una sociedad que debe vivir en un clima de pánico terrorista y control gubernamental con que se pretende hacerle frente, ambos producto de los atentados de Al-Qaeda contra el World Trade Center de Nueva York. Por una vez todo lo que se narra podría ocurrir en la realidad,  El argumento juega por un lado con el descontento de la clase media profesional británica(1), personificada en Kay, profesora universitaria de cine en paro. Este colectivo, tradicionalmente responsable, dócil, virtuoso, cívico, comprometido y culto, pasa a percibirse a si mismo como la nueva clase obrera oprimida, debido en parte a su autocomplacencia y en parte a causa de su miopía e indulgencia a la hora de considerarse uno de los elementos clave en la estabilidad social. Por otro lado, la radicalización de ideas que representa Gould, está cada vez más a la orden del día y comprende ideas que van desde el neoludismo al anticapitalismo, pasando por el vacío existencial de la cultura del ocio y el consumismo, el rechazo al elitismo cultural excluyente de las clases acomodadas o los abusos económicos y ecológicos sobre los países en vías de desarrollo. De hecho, muchas de las reflexiones que hacen los personajes respecto a la desesperación a que nos conduce la sociedad actual evocan irremediablemente a Plataforma de Michel Houellebecq, aunque Ballard imprime su clásico sello involutivo al añadir la violencia ciega, gratuíta y sin sentido en forma de terrorismo, cuyo resultado no es otro que desvirtuar  por completo el significado de las protestas. Muy hábilmente, el autor británco genera en el protagonista cierta ambivalencia, ya que como muchos experimientos psicológicos han demostrado(2), el ser humano no puede evitar verse seducido por la violencia. Por tanto David llega a participar y justificar actos terroristas, aunque sólo con ánimo de provocar daños en bienes materiales.

Resumiendo, una obra brillante, fiel reflejo se la sociedad que estamos viviendo el las primeras décadas del Siglo XXI, a pesar de que el escritor británico cae en uno de los vicios que más detesto, esto es, dotar de referencias urbanas locales al texto: la rotonda del Lambeth Palace, la pequeña casa adosada de Henry en el Swiss Cottage, bajo el puente de Blackfriars, iba al trote por Summer Street, por el puente Putney, por mencionar sólo unos pocos. Me parece ridículo pensar que todos los potenciales lectores se conocen Londres al dedillo, así que tantas localizaciones en realidad no oportan gran cosa. En cualquier caso la novela demuestra que Ballard conocía a la perfección la conducta humana, especialmente cuando se trata de sus aspectos más oscuros y turbios. Más reseñas en el Sitio de Ciencia-Ficción y Cyberdark, aunque en este caso no se trate de literatura prospectiva.



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(1) Por lo que se puede leer en la novela, en base al nivel de ingresos, los hábitos de ocio que se describen, la educación privada, los barrios y los inmuebles en que habitan, etc. etc. estaríamos más bien ante el equivalente de la clase media-alta española.
(2) Veáse por ejemplo el experimento de la cárcel de Standford

18 mar. 2017

La casa de los encuentros - Martin Amis

Unión Soviética a finales de la década de los 1940s. Dos hermanos (hermanos de madre siendo más exactos) son acusados arbitrariamente de fascistas por las autoridades con una diferencia aproximada de un año. Casualmente coinciden en el mismo campo de trabajos forzados de la tundra ártica de Siberia. Lev, es el más joven y el último en llegar. Debido a su pacifismo y su inexperiencia recibirá la soterrada y a veces indeseada protección del mayor, antiguo héroe de la II Guerra Mundial, protagonista y narrador, y cuyo nombre no llegamos a conocer. Lev se presenta con una noticia que resulta un mazazo para su hermano: se acaba de casar con su antigua novia, Zoya. A mediados de la década de los 2000s, el protagonista, que emigró a EEUU a finales de los 1980s, se volvió a casar y logró amasar una buena fortuna en la industria armamentística, regresa a su Rusia natal siendo casi nonagenario para redimirse antes de morir. Durante este viaje y de forma epistolar, relatará la historia de su vida a su hijastra Venus, empezando poco más o menos en los hechos descritos. Como no podía ser de otra forma, comprobaremos que su historia está irremediablemente asociada a la de la URSS y la Federación de Rusia.

La casa de los encuentros es una extraordinaria novela donde Martin Amis realiza una crítica despiadada al sistema político de la Unión Soviética mediante elementos de drama y de comedia negra. La trama desarrolla un triángulo amoroso compuesto por dos hermanos y una atractiva y desinhibida rusa de origen judío, lo cual le permitirá hacer un recorrido histórico por Rusia (no solo la URSS), haciendo que los tres experimenten en toda su brutalidad los episodios más oscuros de aquel país, algo de lo cual este autor ya demostró ser un experto en Koba el Terrible.

En mi opinión estamos ante una de las obras más redondas del escritor británico, al menos de las que yo he leído. No solo nos muestra lo inextricable y contradictorio de las relaciones personales, ya difíciles de por sí, pero mucho más todavía si se trata de dos hermanos enamorados de la misma mujer. Es también una maravillosa demostración de la gran capacidad de ser humano para resistir las situaciones más duras, tanto física como emocional y psicológicamente. De cómo pequeños actos de resistencia y dignidad, aparentemente pueriles y ridículos, pueden conseguir que mantengamos la cordura incluso siendo esclavos del estado en el infierno helado del permafrost. Por otro lado el texto, entendido como aproximación histórica a Rusia, es un magnífico documento que abarca desde mediados de los 1940s hasta mediados de los 2000s. Pero si algo destacaría de Amis es su habilidad para buscar un lado cómico a las situaciones más crueles e inhumanas, y aquí se incluye la descripción de violaciones y otros crímenes de guerra o de las terribles condiciones de vida de los gulags; vivir bajo la represión, la persecución y el terror arbitrario de los gobiernos totalitarios; las hambrunas o los estertores de la muerte en un miserable hospital ruso. El británico consigue imprimir a cada una de sus perspicaces frases un giro irreverente y perversamente ingenioso que en un primer instante provoca la risa, pero evidentemente esa risa, que en parte tienen mucho de mecanismo de defensa ante las atrocidades que acabamos de leer, se nos hiela en un instante y nos hace reflexionar sobre los impensables niveles de degradación y degeneración que el hombre es capaz de alcanzar. Lo mejor que he leído de este novelista hasta el momento, en serio. Tenéis más reseñas en Confieso que he leído, Un libro al día y La tormenta en un vaso. Los primeros son especialmente críticos con el libro y aunque no comparto su opinión, admito que se trata de un análisis muy interesante. Las otras dos son igual de entusiastas que la mía.

14 mar. 2017

En movimiento. Una vida - Oliver Sacks

Finales de los 1980s, probablemente el último trimestre de 1989 si me viera forzado a precisar algo más. En mis tiernas veinte primaveras un compañero de clase me comenta el libro que se está leyendo, repleto de extrañas patologías médicas de origen neurológico. Toma el título de uno de los casos, que recoge el cuadro clínico de una persona incapaz de reconocer a los objetos ni a las personas, y despierta inmediatamente un interés morboso en mi: se trata de El hombre que confundió a su mujer con un sombrero. Meses después, pasados lo exámenes de febrero, me lo presta y tal y como sospechaba, genera en mí un malsano placer resultado de aunar el miedo cerval provocado por esas extrañas enfermedades, a las que imaginaba esperándome amenazadoramente detrás de cualquier esquina, y el alivio relativo que suponía el acto innegable de no padecerlas, al menos por el momento. Casi treinta años después, mientras curioseo las novedades en una librería del centro de Madrid no puedo evitar fijarme en un libro de cubiertas negras ilustrado con la foto de una leatherona sixties que podría perfectamente haber inspirado alguno de los trabajos de Tom of Finland. Le echo un vistazo a la contraportada, donde se explica que En movimiento. Una vida es, en lugar del tratado sobre prácticas BDSM en el mundo gay que yo esperaba, la autobiografía de Oliver Sacks, el mismo autor de aquel libro que tanto espanto me provocó y sobre el cual, quien sabe si como mecanismo inconsciente de autoprotección, apenas había vuelto a pensar.

La carrera literaria de Oliver Sacks se ha caracterizado por la divulgación científica. Con formación de neurólogo y apasionado por la literatura, fue autor de un buen número de libros donde se describían los sorprendentes efectos de las enfermedades y lesiones neurológicas en la percepción física del entorno, la experimentación de las sensaciones y la conducta humana. Entusiasta de su trabajo y dotado de una profunda nobleza y bondad, Sacks insiste en la importancia de escuchar al paciente y establecer una relación de proximidad y confianza con él. Fue esa honestidad y ese afán de conocimiento lo que le impulsó a escribir sobre las enfermedades que padecían y si tuviera que destacar una sola cosa de este libro, sin duda es que ha despertado mi interés en repasar su obra divulgativa, porque está claro que hace veintimuchos años no estaba preparado para leerla.

Respecto a los detalles biográficos al margen de lo profesional, pues me temo que en comparación han resultado de bastante menor interés para mí. A ratos es ameno y curioso, por ejemplo cuando describe su vida en el Londres y la Inglaterra de finales de los 1950s, o en California a principios de los 1960s. Pero en general la impresión que me transmite su escritura si no trata de temas profesionales es la de desafección, de distanciamiento sobre la gente que le rodea. De hecho él mismo reconoce su timidez y sus problemas para relacionarse con los demás, conjeturando además que tal vez su estancia en un internado al que fue evacuado junto con su hermano Michael durante la II Guerra Mundial, y que estaba dirigido por un sádico maltratador, pudo influir en su caracter distante y solitario, hasta tal punto que durante los 1960s le condujo a una grave dependencia de las anfetaminas. Solo en ciertas historias familiares sus palabras me parecen minimamente emotivas: cuando habla de su hermano Michael y de la esquizofrenia que padeció desde crío, por ejemplo; o la devoción por sus progenitores y en especial por su madre, a pesar del rechazo frontal que le manifestó al saber que era homosexual. Por lo demás, su afición por las motos de gran cilindrada y los viajes, la natación o el culturismo a mí, sinceramente, no han logrado seducirme prácticamente nada.

En general me ha parecido una lectura entretenida y muy interesante cuando trata temas neurológicos. De hecho, se podría decir que estamos ante un resumen de los procesos de creación de todos sus libros, al que se añaden detalles biográficos. En todo caso, para que a nadie coja por sorpresa, abundan las notas a pie de página, que Sacks emplea para desarrollar un tema o contar una anécdota en lugar de aclarar alguna cuestión, algo que me ha resultado bastante fastidioso. También hay un constante goteo de nombres de conocidos, amigos, colegas y pacientes que dan forma a su vida pero en mi opinión, lastran la lectura. Tenéis más reseñas en Un libro al día y Ciencia, no ficción.

9 mar. 2017

Los peligros de fumar en la cama - Mariana Enriquez

Cuando leí en la nota editorial de Anagrama que Los peligros de fumar en la cama recopilaba relatos cortos que Mariana Enriquez había escrito con anterioridad a los recogidos en Las cosas que perdimos en el fuego no pude evitar cierta suspicacia. Visto el éxito que supuso el anterior volumen de cuentos de terror, ¿no estarían aprovechando el tirón para colarnos textos primerizos de menor o dudosa calidad? Bien, solo había una forma de comprobarlo: haciéndome con este nuevo tomo y leyéndolo. Por suerte mis temores eran totalmente infundados y más que leerlo, lo he devorado.

Los doce relatos que se incluyen son tan inquietantes, perturbadores y escalofriantes como los de su anterior libro y se desarrollan con una agilidad y una soltura tal, que las páginas vuelan ante los ojos. Se mantienen las temáticas que mezclan hábilmente el lado más oscuro del ser humano con hechos sobrenaturales. Santería, apariciones, espectros y fantasmas que toman represalias sobre los vivos conduciéndoles a la desesperación y la locura. Parafilias sexuales, abusos familiares, venganzas, rituales caníbales, peligrosos coqueteos con la muerte y el suicidio. Tramas muy singulares pero que incluyen elementos con que todos nos podemos identificar; tengo la certeza de que gustará a cualquier aficionado al género. Los títulos incluídos son:

  • El desentierro de la angelita
  • La Virgen de la tosquera
  • El carrito
  • El aljibe
  • Rambla Triste
  • El mirador
  • Dónde estás corazón
  • Carne
  • Ni cumpleaños ni bautismos
  • Chicos que faltan
  • Los peligro de fumar en la cama
  • Cuando hablábamos con los muertos
Da gusto encontrarse con historias de miedo tan originales, tan bien contadas y que generen tanta desazón, tanto espanto. Totalmente recomendado. Más reseñas en Anika entre libros, Un libro al día y Un perro romántico, éste último con un pequeño resumen de cada uno de los relatos recopilados.

6 mar. 2017

Cuentos completos V - Philip K. Dick

Con Cuentos completos V de Philip K. Dick finalizo toda la producción breve de este ínclito escritor de ciencia ficción. Bueno, al menos todo lo que se ha publicado en castellano de lo que se ha conservado. Este volumen incluye 24 cuentos escritos entre mediados de los 1960s y principios de los 1980s (ver detalle en la web Tercera fundación). Se completa con un prólogo a cargo de Thomas M. Disch y unas notas finales del propio autor, en las cuales comenta brevemente algunos de los relatos. Destacaría varios datos curiosos que pueden interesar al aficionado a su obra. Por un lado aparecen tres relatos que no habían sido publicados previamente ('Una odisea terrícola', 'Cadbury, el castor necesitado' y 'El ojo de la sibila'). También y en base a mis lecturas previas de sus novelas, supeditadas a mi poco fiable memoria, he podido detectar que algunos se usaron o desarrollaron posteriormente en formato largo: es fácil reconocer 'La cajita negra' en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?; de igual manera, 'Una odisea terrícola' se escribió a partir de fragmentos de Dr. Bloodmoney. Las notas finales aclaran que 'Su cita será ayer' forma parte de El mundo contra reloj (que no he leído) y 'Cadenas de aire, redes de éter' hace lo propio en La invasión divina, que leí hace mil años y de la cual, según parece, recuerdo más bien poco. Por último, también encontramos en este volumen el relato 'La fe de nuestros padres', que se incluyó dentro de la prestigiosa compilación de relatos cortos Visiones peligrosas, que popularizó mundialmente el movimiento New Wave dentro de la ciencia ficción.

Como no podía ser de otra forma, los cuentos tocan los temas habituales de este autor. Uno tras otro vamos conociendo a personajes -humanos, sintéticos o animales- con problemas psicológicos serios (neuróticos, psicóticos, paranoicos, etc.) que se ven inmersos en situaciones complicadas dentro de los contextos más o menos habituales de la scifi: apocalípsis nucleares, ucronías, distopías y cualquier posible combinación de las tres, interrupción accidental de la animación suspendida en viajes espaciales de larga duración, bucles temporales, aislamiento en colonias espaciales, invasiones alienígenas, etc. Y como si su existencia no fuese todavía suficientemente insoportable, el autor los enfrentan a durísimas cuestiones que los obligan a reevaluar sus creencias sobre percepción y realidad, el sentido de la vida, la supervivencia, etc. En este sentido, 'Las prepersonas' me ha parecido uno de los más desasosegantes, pues plantea un escenario en que por razones de sostenibilidad en una Tierra con superpoblación y desabastecimiento de alimentos, es posible deshacerse de un niño no deseado hasta que cumple los 12 años, en una perversa extensión del ya de por sí controvertido concepto de aborto.

Aunque admito que muchos relatos son demasiado acelerados, pues concentran muchas ideas y acción en pocas páginas, para mi ha sido una gozada leerlos. Por lo que he podido comprobar curioseando la blogosfera, la edición de este quinto volumen causó mucho revuelo porque Minotauro, debido a una confusión con las ultimas ediciones norteamericanas de estas colecciones de cuentos, eliminó el relato 'Recuerdos al por mayor' en él incluido. Para corregir su error, lo añadió en reediciones posteriores del segundo tomo (al igual que en USA). En el blog Pájaros en la cabeza hablan de estafa y en Memorias de un friki de escándalo, ahí es nada. Yo, ajeno a esta inmoralidad, ya mencionaba en mi reseña de Cuentos completos II que extrañamente, los cuentos no coincidían con la lista de la ficha de la Tercera fundación, desemejanza que con esta explicación queda totalmente aclarada para mí. Más opiniones en el Sitio de Ciencia-ficción y Literatura prospectiva. Volveré a Dick tan pronto com Minotauro reedite Los jugadores de Titán, para lo cual ya no queda mucho.

3 mar. 2017

El fuego secreto - Fernando Vallejo

Segunda entrega de la autobiografía novelada de Fernando Vallejo. Bueno, novelada un poco de aquella manera, porque aquí no hay hechos compilados y narrados cronológicamente. El fuego secreto recoge la juventud del autor (16-20 años, por dar unas cifras orientativas), pero el hilo que guía la exposición de los asuntos de su propia vida que el escritor tiene a bien contarnos no se somete a las convenciones habituales del espacio y el tiempo. Así que le acompañamos dando tumbos principalmente entre Medellín y Bogotá y adelante y atrás en esos agitados años según los recuerdos se van llamando los unos a los otros. Esto se traduce en una no linealidad de la narración que a veces se hace pesada de seguir. En realidad más que a veces, es prácticamente todo el rato, a lo cual se unen de cuando en cuando unas parrafadas con mucha intención de alta literatura pero que lejos de aportar información, solo consiguen transmitir desconcierto y la certeza de una enorme cultura y un léxico abundantísimo:
«Sobre el ritmo de sus formas, silencioso, en la áspera quietud, vuelto el último eco del combate rumor de mar salobre, el viento acre hincha la clámide y mi turbación se embriaga.»
Por suerte el grueso del texto es mucho más directo y explícito. Se compone principalmente de sus correrías homosexuales en la Colombia de finales de los 1950s-principios de los 1960s. Los locales que frecuentaba y los amigos que hizo. Los jóvenes amantes que conquistó y sus irreflexivas y casi suicidas aventuras por la ciudad, ya sea en su Lambretta o en el Studebaker de su hermano Darío (ver El Desbarrancadero), quien se convirtió en compañero inseparable en todas las fiestas y saraos a que fue invitado. Como no podía ser de otra forma, Vallejo sigue denunciando la violencia del país que le vio nacer, y que un alarde de homogeneización impensable en otros aspectos sociales, afectaba por igual a hetero y homosexuales, conservadores y progresistas, viejos y jóvenes, población urbana o campesinos.

Por otro lado, y no es algo que me sorprenda a fecha de hoy, el escritor colombiano-mexicano no puede evitar esa arrogancia elitista propia de sus orígenes socio-económicos y familia conservadora. Así que tenemos que aguantar sus diatribas liberales y capitalistas contra la pobreza y los pobres, culpabilizandolos de su propia suerte y ridiculizando y despreciando su existencia con un odio y una inquina que molestan por partida doble al proceder de alguien que forma parte de un colectivo tan ampliamente marginado como el homosexual, y de quien por tanto uno esperaría mayor comprensión con las desgracias ajenas. Estamos ante un ejemplo que viene a demostrar que ser maricón (incluso en la Sudamérica más violenta de los 1960s), no tiene mayor importancia si ademas de maricón eres rico. Poco más puedo comentar; el autor incide también en este volumen en la devoción que tenía por su abuela materna (ver Los días azules), y en su pasión por la música clásica, comparable solo con el rechazo que profesa a los sistemas educativos en todos sus niveles. Resumiendo, un compendio de rarezas igual que tiene todo hijo de vecino. Quiero pensar que terminaré la serie 'El río del tiempo'  por curiosidad y porque son unos libritos muy llevaderos, porque a decir verdad cuando Vallejo se pone neoliberal me enerva casi con tanta facilidad como Vargas Llosa, de quien termina siendo poco más que una versión gay y ligeramente pro-animalista. Tenéis más reseñas en Viandante y Prezi.
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