30 may. 2014

Veinticuatro Horas en la Vida de una Mujer - Stefan Zweig

Stefan Zweig vuelve a hacerlo. Coge a una mujer, a una viuda de principios del S. XX de poco más de cuarenta años, de familia acomodada y vida discreta, y la somete a tal vapuleo emocional que lo estará recordando el resto de su vida. Literalmente. Y toda la experiencia dura poco más de veinticuatro horas.

El autor austriaco se encarga de derrumbar, uno por uno, los esquemas decimonónicos de la pobre Mrs. C. cuando la enfrenta a un atractivo joven ludópata de veintipocos años durante una estancia en Montecarlo. Con esa prosa tan precisa y cuidada, tan elegante, tan de emplear las palabras justas y ni una más de la necesaria, va poniendo en los labios de la distinguida dama británica protagonista el amor e ilusión que ella ya daba por perdidos, también briznas de pasión y locura cuya existencia nunca habría sospechado. Se siente viva, fuerte de nuevo, invencible, capaz de dejar tras de sí su pasado y de comenzar desde cero con ese desconocido que ha vuelto su vida patas arriba... Pero Zweig no es muy de finales felices. Ahora sabemos que la adicción al juego es una patología en toda regla. Mrs. C., pobre, pensaba que con amor, entrega y una nueva oportunidad lograría cambiar a nuestro joven y hermoso amigo. Sin embargo, en contra de todo lo esperado, va a conocer el lado más oscuro de la esencia humana por las malas.

En fin, otra novela corta/cuento largo de excelente factura a cargo de Herr Zweig. Se lee en un pispas y a pesar de la amargura que destila la historia, deja un regusto muy agradable, a buena literatura. Más reseñas en Deletreados -con un extenso análisis-, Condón umbilical y El placer de la lectura.

3 comentarios:

condonumbilical dijo...

:)

Ana Blasfuemia dijo...

De Zweig siempre cabe esperar al menos eso: una prosa exquisita. Lo de los finales no felices parece tan característico en él que incluso lo aplicó a su propia vida :(

Saludos!

Bea Mendes dijo...

Interesante argumento. Revisando por goodreads, resulta que lo tengo apuntado en pendientes. Mira que ni me acordaba.

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...