20 may. 2014

Espejismo (Wool) - Hugh Howey

Estamos ante el que sin duda es el hype de la temporada, con toda su carga negativa asociada: un producto (cultural en este caso) encumbrado artificialmente por una publicidad machacona y omnipresente tras el cual realmente no hay nada. Espejismo (Wool) es la novela más mal escrita, más aburrida, inane, vacía y sin chispa que llevo en lo que va de año. Y eso que según la promoción tiene todo lo necesario para que me guste: intriga y ciencia ficción post-apocalíptica. ¿Qué falla entonces? Pues prácticamente todo lo que puede fallar. Pero empecemos por el principio, ¿de qué va este libro? ¿Por qué narices la han titulado 'Espejismo' cuando el título original es 'Wool'? Bueno, cada cosa a su tiempo.

La acción transcurre en la Tierra en un futuro no determinado, aunque no muy lejano, unos pocos siglos nada más. La superficie de nuestro planeta se ha vuelto estéril y está contaminada con gases tóxicos que la hacen inhabitable. Tardaremos bastante en conocer el porqué, aunque tampoco es que importe. Unos cuantos miles de humanos han logrado sobrevivir en una enorme estructura de hormigón que, a modo de silo invertido, se adentra cientos de metros en el suelo. En este último reducto humano existe una triple autoridad constituída por el Comisario de policía, la Alcaldesa y el Jefe de Informática. El férreo control que se ejerce sobre la libertad de pensamiento de sus habitantes está aparentemente destinado a evitar los motines y mantener la paz y la vida en común, aunque nada ha evitado que se hayan producido levantamientos cruentos. Evidentemente ninguno de ellos ha triunfado, sino que han terminado con sus líderes y participantes condenados a lo que se denomina la "limpieza": los habitantes encontrados culpables de crímenes contra el orden del silo -no sólo los que se amotinan, sino aquellos que públicamente se cuestionan la realidad oficial- son expulsados del habitáculo y se les pide que como último favor, limpien las pocas cámaras de TV que ofrecen a sus habitantes una visión del exterior en tiempo real. No hay forma de obligarles, pero curiosamente todos lo hacen. Para ello les facilitan un traje estanco hecho a medida y una bayerina (bueno más que una bayeta es un paño de lana, de ahí el 'Wool' del título creo yo) para que le den unas friegas a las lentes. Una vez desterrados han de sobrevivir por sus propios medios, pero lo cierto es que todos mueren a los pocos minutos y su cuerpos inertes quedan formando parte del paisaje que se muestra en las pantallas de la zona de esparcimiento situada en una de las plantas más próximas a la superficie. Evidentemente, esas imágenes que muestran a los ajusticiados yaciendo sobre las desoladas laderas sirven de escarmiento y aviso al resto de los habitantes. Algo que al poder le va de perlas para conseguir la sumisión a la ley que tan necesaria es para mantener bajo control un sistema tan cerrado. En la novela asistimos a uno de estos golpes de estado populares, protagonizados por Juliette, una hábil y experta joven treintañera que trabaja en el Dpto. de Mecánica y Lukas, un brillante ingeniero del Dpto. de Informática de unos veintitantos años.

Visto así la verdad es que la trama no suena del todo mal, ¿por qué no me ha gustado nada entonces? ¿Por qué he vapuleado la novela de esa manera nada más empezar? Atentos ahora aunque aviso: voy a desvelar misterios que se incluyen en la acción. Para empezar Hugh Howey da toneladas de información que no aportan nada de interés y simplemente se emplean en hinchar artificialmente el texto y dar volumen y empaque al libro: 5 partes, la primera de las cuales, a modo de contextualización e introducción, no aporta absolutamente nada el resto de la trama; 82 capítulos y un epílogo; unas 550 páginas útiles. El gran triunfador de la autoedición de Amazon de la temporada pasada rellena a base de hacer descripciones y aclaraciones muchísimo más extensas de lo necesario. Cada capítulo desarrolla hasta la saciedad una aventurilla en un cansino tono dominado por el presente de indicativo. Si hay que mover un tornillo para desbloquear una puerta, podemos estar seguros de que se incluirá:

  1. Características industriales y de fabricación del tornillo 
  2. Herramientas empleadas para hacerlo girar, fabricantes, valores máximos tolerados
  3. Técnicas que facilitan el desbloqueo
  4. Posibles implicaciones morales y éticas del uso de coadyuvantes químicos y/o lubricantes (el clásico aceite '3 en 1') 
  5. Sentimientos del protagonista durante el proceso de desatornillamiento 
  6. Vínculos de dicha tarea con su vida y su crecimiento como persona
  7. Etc. 
Todo esto sin ahorrarnos frases lo más mínimo, por supuesto. No contento con ello, cuando hace símiles, que a él le resultarán muy originales y ocurrentes y probablemente lo serían si estuviéramos ante un texto escrito por un crío de primaria, no se contenta con uno, sino que aprovecha para exhibir sus supuestas habilidades y nos regala 2 ó 3 en cada ocasión.

Por otro lado al texto le falta rigurosidad a nivel científico y tecnológico, lo cual en mi opinión tiene mucha importancia si la novela plantea una continuidad con el presente que conocemos. Otra cosa sería si transcurriese miles de años en el futuro y se pudieran transitar agujeros de gusano o teletransportarnos a otras galaxias. Por ejemplo, aunque el sustento básico del silo es de origen vegetal, también crían animales para comerselos. Dejando al margen de consideraciones éticas, la cría de animales para usar como alimento humano es un proceso con que consume muchísimos recursos: miles de litros de agua(1) sin ir más lejos. También alimento vegetal que podría utilizar directamente el ser humano. Pero bueno, como no voy a poder sacar la calculadora para hacer un desmentido oficial lo dejaremos pasar porque es verdad que se plantea como un lujo muy racionado y poco accesible. No importa, hay mil fallos más. En un momento dado se habla de minas situadas al fondo del silo de donde obtienen acero, ¿desde cuando el acero, una aleación, sale de las minas?  Más adelante la protagonista da un repaso y unas puntadas a uno de los trajes que usan para salir al exterior y se sumerge con él varias plantas en un silo inundado de agua. Lo siento pero resulta difícil de creer que ese trajecillo con visor de plástico pueda soportar la presión de tantos metros de agua, recordemos que se usa para salir a la atmósfera terrestre, así que nunca se indica que estén presurizados. Pero lo más insalvable de todo son las telecomunicaciones. Según se revela, el proyecto original consta no de un silo, sino de muchos más, unos cincuenta, cada uno con la misma estructura y distribución de elementos y plantas. Los diferentes silos se comunican entre sí por radio, por frecuencia modulada, llegandose a describir situaciones tan absurdas como que desde una de las plantas inferiores de un silo de hormigón armado (es decir, reforzado interiormente con una malla de barras de acero), a ciento treinta y pico pisos de profundidad, que además tiene las paredes y suelos de muchos recintos cubiertos de planchas de acero, encienden una radio portátil y seleccionando la banda de frecuencia adecuada, consiguen hablar con un receptor de radio situado en... ¡otro silo enterrado en la tierra a un par de kilómetros de éste! ¿Qué pasa con la potencia y la atenuación de la señal? ¿Qué pasa con la jaula de Faraday? ¿No juegan éstos y muchos otros conceptos de electromagnetismo básico en contra de semejante despropósito?

En fin, no me voy a enrollar mucho más porque voy a parecer el propio autor. A todo lo anterior se suman personajes sacados de la manga a cada poco, cuya presencia es irrelevante y cuya desaparición es tan súbita como su aparición. Para cerrar el libro, tenemos un final improvisado y cogido con alfileres, que todo hay que decirlo, tiene todo el sentido del mundo dadas las evidentes carencias en el desarrollo de la novela. Ni que decir tiene, conmigo que no cuenten ni para precuelas ni para cualquier otra producción del señor Howey. Tenéis más reseñas en Con un libro en la mano, El rincón de libros y Alas de papel. Los dos primeros han caído rendidísimos a los pies del libro, el tercero es un poco más crítico y aporta información de interés, por ejemplo que las cinco partes se concibieron como cinco relatos cortos independientes. Ahora bien, en los tres casos definen la historia como distópica,... ¿Distópica? ¿¿¿Distópica??? Yo de verdad que no lo entiendo, ¿tan difícil es distinguir una distopía de la ciencia ficción post-apocalíptica? ¿No será tal vez que 'distopía' y sus derivados visten mejor los posts?


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(1) Para obtener un kilo de carne, arroz o trigo se necesitan, respectivamente, 20.000, 454 y 227 litros de agua. Además, la producción ganadera contamina el agua diez veces más que los humanos y tres veces más que la industria. Fuente: liberaong

8 comentarios:

Olethros Gladius dijo...

En mi caso lo he metido en el saco de las distopías postapocalípticas. Distopía por, sin entrar en mucho detalle para evitar spoilers, el sistema sociopolítico establecido en el silo. Postapocalíptica por razones obvias.

Cities: Moving dijo...

@Olethros Gladius: Bajo mi punto de vista una distopía nos tiene que presentar un futuro anti-utópico, pero un futuro con continuidad sobre el ideal existente en el inconsciente colectivo. Si ese futuro se condiciona por una hecatombe en la Tierra, las condiciones para ese futuro anti-utópico están justificadas por un factor externo y en aras de la supervivencia de la especie. Esto último ni se plantea en una distopía clásica, no hay presión por el mantenimiento de la especie sino más bien lo contrario: elementos de control de natalidad, superpoblación, epidemias provocadas, etc. De igual forma, podríamos decir que el sistema sociopolítico existente en el silo es dictatorial o totalitario, el hecho de que la acción transcurra en el futuro no transforma estos regímenes en distópicos automáticamente (entendidos según mi definición, claro). Ahora bien, visto que aparentemente estoy bastante solo en esta postura, igual el equivocado soy yo ;)

Por cierto, ya que te la has leído, ¿qué te ha parecido?

Bea Mendes dijo...

Lo malo es que un autor pretenda meterse en temas que no controla sin haberse documentado lo suficiente, entonces sale lo que sale.
Yo la verdad es que había leído reseñas muy positivas, estaba algo convencida de acercarme al libro, pero tenía dudas. Claro está que estas están totalmente disipadas con tu opinión. Por todo, no creo que me guste nada esta historia. Cuando hay fallos tan clamorosos en una trama, se estropea el completo de la historia.

Olethros Gladius dijo...

Pues me ha parecido un libro entretenido durante su primer tercio que va en descenso según se avanza en el segundo y en pendiente cada vez más pronunciada en el tercero, y que a la vez pasa de algo "diferente" y "distinto" en la primera mitad a algo "común" y "conocido" en la segunda.

condonumbilical dijo...

Demasiadas palabras le has dedicado :)

el convincente gon dijo...

Pues yo ahora tengo curiosidad: ¿por qué limpian las lentes si no están obligados?

Cities: Moving dijo...

@Bea Mendes: Tienes razón, suele ser un mal augurio que tu atención se desvíe a descubrir este tipo de fallos mientras estás leyendo un libro

@Olethros Gladius: Muchas gracias por dejar también tu opinión sobre el libro

@condonumbilical: Cierto, no creo que el libro merezca tanta letra, pero como tenía mono tras dos semenas sin blog no he podido contener mi verborrea

@el convincente gon: Pues este detalle también forma parte de los misterios de la trama. Aunque no me haya gustado el libro, me sigue pareciendo mal spoilear más de lo necesario. ¿Podrás resistir esa curiosidad y seguir viviendo una vida plena sin saberlo? ;)

el convincente gon dijo...

Tendré que intentarlo...

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