12 feb 2021

Ella dijo destruye - Nadia Bulkin

Me cuesta imaginar una toma de contacto con la obra de una autora desconocida que pueda ser más demoledora que la que ha supuesto Ella dijo destruye. Nadia Bulkin ha conseguido engancharme desde el minuto uno con sus historias. Horripilantes, devastadoras, crueles, espeluznantes. La maldad supura a lo largo de las 250 páginas de este libro. Maldad a escala humana y a escala sobrenatural. Porque están repletas de fantasmas atormentados, de espíritus condenados y demonios vengativos, de monstruos horrorosos y chamanes perversos que se encargarán de dejar bien claro la posición inferior del ser humano en la jerarquía de seres que habitan el universo. Los títulos son:

  • Zona de convergencia intertropical
  • Las cinco etapas del duelo
  • Y cuando fue mala...
  • Solo la unión salva a los condenados
  • Pugelhueso
  • Cabra roja, cabra negra
  • Siete minutos en el cielo
  • Te quiero, chica
  • Vida eterna
  • Violeta es el color de tu energía
  • La Verdad es el Orden y el Orden es la Verdad
  • Cero absoluto
  • Sin dioses ni amos
Hay dos elementos que se repiten con cierta frecuencia en las tramas. Por un lado la historia reciente de Indonesia, país de origen de la escritora, y por otro, elementos del folclore local y de raíces islámicas. Los relatos que recurren a la historia tienen claros tintes políticos, ya que reflejan los abusos del ejército en su lucha contra las guerrillas y la purga de comunistas. Cuando aprovecha aspectos del folclore los cuentos resultan super originales desde el punto de vista del lector occidental. De todas formas Bulkin emigró con sus padres a los Estados Unidos cuando tenía once años, así que también cubre temas mucho más habituales en el género que sin embargo reciben, una vez más, un tratamiento muy novedoso: leyendas urbanas, venganzas ante el abuso escolar, etc. Incluso se atreve con los 'Mitos de Cthulhu'.

La prosa de Bulkin es vertiginosa, imparable, abrumadora. No deja ni un segundo de descanso al lector, que se ve vapuleado por unos acontecimientos cuya acción va en aumento. A juzgar lo por lo leído, son marca de la casa un desarrollo desbocado que apunta a un cierre terrorífico. Es como ver un camión de gran tonelaje yendo cuesta abajo a toda velocidad y con los frenos estropeados. Aunque prevés que solo hay un final posible sin lugar a la esperanza, resulta tan apasionante enfrentarse a todo lo que ocurre en ese breve trayecto que querrías que no acabara nunca. Es bastante simple: leedlo. Os estaréis haciendo un favor.

9 feb 2021

Exhalación - Ted Chiang

Pocos libros han creado tanta expectación en el pasado 2020 como Exhalación. Y no solo en el fandom habitual de la ciencia-ficción. Gracias a La llegada (Denis Villeneuve, 2016), adaptación a la gran pantalla del relato 'La historia de tu vida', Ted Chiang se ha hecho un merecidísimo hueco en mercado de aficionados a la lectura en general. De ahí que prácticamente no haya habido un blog que no haya dado su opinión sobre el que es tan solo su segundo libro de relatos. 

La primera pregunta que cabe hacerse es si está justificado todo el revuelo y la agitación creados en torno a este lanzamiento. Mi opinión una vez terminado es que sí. Sí, sí, sí, y sí. Rotúndamente sí. Al igual que pasara con La historia de tu vida, su anterior recopilación de cuentos, el autor estadounidense consigue tratar temas de gran profundidad filosófica de una manera muy sencilla y accesible a todos los públicos. Para ello parte de una base de fantasía o ciencia-ficción (o ambas), y sobre la misma desarrolla ideas que aunque repetidas hasta la saciedad, en sus manos resultan tratadas con una originalidad incomparable. A juzgar por la frecuencia con que aparecen entre los nueve textos que se incluyen en este tomo, entre los temas que más parecen preocuparle están el libre albedrío y la construcción de la identidad.

  • 'El comerciante y la puerta del alquimista'. Viajes en el tiempo que vienen a mostrarnos la inmutabilidad del destino. Su ambientación en el universo de 'Las mil y una noches' hace que destaque por su originalidad.
  • 'Exhalación'. Reinterpretación del Universo basada en una especie constituida por humanoides mecánicos inteligentes que viven gracias al aire comprimido.
  • 'Lo que se espera de nosotros'. Un juguete absurdo desmiente de una vez por todas la idea de libre albedrío en el ser humano, con unas consecuencias devastadoras para todo aquel que juega con él.
  • 'El ciclo de la vida de los elementos de software'. Una compañía de software desarrolla unos seres sintéticos para un mundo virtual. Sus usuarios los deben educar como si se tratara de niños, ya que están dotados motores de inteligencia artificial. A lo largo de veinte años seguiremos su evolución, que creará conflictos éticos entre sus dueños al verse amenazada por los constantes cambios que experimenta los entornos virtuales.
  • 'La niñera automática, patentada por Dacey'. Divertido y a la vez trágico relato de aires steampunk que expone las dificultades de criar niños.
  • 'La verdad del hecho, la verdad del sentimiento'. Los perversos enredos de nuestra memoria son puestos en evidencia con un sistema informático que almacena todas nuestras vivencias.
  • 'El gran silencio'. La ruindad y vileza del ser humano se expone sin cortapisas al preocuparse más de escuchar las estrellas que de evitar la extinción de una especie.
  • 'Ónfalo'. Más cuestionamiento del libre albedrío en una Tierra alternativa en que los fósiles corroboran el creacionismo.
  • 'La ansiedad es el vértigo de la libertad'. Nuestra propia identidad confrontada con la de nuestros yoes de otras realidades, a las cuales tenemos acceso a través de un dispositivo cuántico que permite comunicarnos con la realidad bifurcada que se genera al activarlo.
Los relatos suelen incluir una descripción muy simple de los fundamentos científicos en que se basan. Ni que decir tiene, no hace falta cuestionarse si dichas teorías son ciertas o no, ya que se exponen muy superficialente con la única intención de crear el contexto que permitirá desarrollarlos. En todo caso, el libro se cierra con una serie de notas escritas por el propio Chiang dando algunos detalles sobre cada uno de los cuentos. Poco más que unas ideas sobre la base de los mismos y los temas que pretendía tratar. En definitiva, un volumen de cuentos multipremiados (ver ficha en la Tercera Fundación), que ha revitalizado mi interés en este género y me ha recordado por qué me gusta tanto.

6 feb 2021

Malasangre - Michelle Roche Rodríguez

Caracas a principios de los años 1920s. Diana es poco más que una adolescente cuando pierde el control de sus actos y ataca a un amigo de su madre, mordiéndole en el cuello en busca de sangre. Se comprueba así que ha heredado la hematofagia de su padre, una afección que va a condicionar el resto de su vida. Sus padres se plantean entonces si es mejor casarla o recluirla en un convento. A pesar de que no profesan demasiado afecto por su hija, van a intentar dar salida a la primera opción planteada, habida cuenta de que la joven pueda controlar sus instintos. La acompañaremos pues en su entrada en sociedad con intención de encontrar marido, algo que será aprovechado por su progenitor para tratar de mejorar su posición. No en vano no es más que un oportunista salido del arroyo que ha sabido arrimarse a los árboles adecuados durante los diferentes gobiernos y dictaduras de Venezuela a principos del siglo XX.

A pesar de ese coqueteo con el mito del vampiro, poco o nada hay del género de terror en Malasangre. Estamos más bien ante una novela que sobre una clara componente histórica, expone la sumisión de la mujer al patriarcado. Si por algo destaca este texto es por la gran habilidad con que Michelle Roche Rodríguez encaja la historia de Diana en la vida cotidiana de Caracas y Venezuela de los 1920s. Los aspectos políticos y sociales de los regímenes de Cipriano Gómez y Juan Vicente Gómez se manejan de manera metaficcional imbricándose en la trama con absoluta naturalidad y muy buen tino. Sin embargo la denuncia que la protagonista hace de la subordinación de la mujer al hombre no me ha resultado demasiado creíble. No he podido evitar la sensación de que su enfoque resultaba completamente contemporáneo. Ojo que no estoy cuestionando su validez, ni que esas líneas de pensamiento no estuvieran activas en aquellas fechas. Pero a nivel narrativo ni su familia, ni su entorno, ni su edad parecen las más apropiadas para que un personaje de 14-15 años nos inunde con reflexiones sobre los derechos que les estaban siendo vedados por ser mujer, ni mucho menos sus cavilaciones sobre género, homosexualidad, etc.

En realidad la novela es entrentida y fácil de leer, pero a mí me ha parecido ineficaz. Un mix de géneros que combinan mal ante la falta de una buena trama que permita la emulsión. Como indicaba un poco más arriba, la componente fantástica en la trama no juega ningún papel de relevancia. Lo cual me hace preguntarme hasta qué punto no es más que una estrategia para despertar el morbo y seducir a lectores incautos, como yo mismo. Por otro lado el desarrollo es tremendamente lineal y plano. Hechos y acontecimientos narrados a lo largo del tiempo, semana tras semana, mes tras mes, años tras año. Esta estructura tan simple refuerza la idea de novela histórica que me ha acompañado durante una lectura que por resumir, solo podría calificar de insulsa.

3 feb 2021

Los desposeídos - Szilárd Borbély

Aldea en la Hungría rural entre finales de los 1960s y principios de los 1970s. Un niño de unos diez años nos relata la vida con su familia, marcada por la marginación desde varios frentes. Para empezar, por parte de madre son descendientes de rumanos emigrados. Ella los está criando en la confesión greco-católica en un país comunista oficialmente ateo, pero en el que se practica el calvinismo. No ayuda tampoco que el abuelo paterno sea un kulak, un agricultor que en el pasado tuvo buenas tierras en propiedad y se opuso abiertamente a la colectivización del campo. Y por si eso no fuera suficiente, corre el rumor de que su padre en realidad es de origen judío, uno de los peores estigmas en un país que se alineó con las fuerzas del Eje durante la Segunda Guerra Mundial. Un cóctel que llama a sacar lo peor de sus vecinos y los condena al hambre y la pobreza.

Los desposeídos es un regalo de cumpleaños equivocado. Yo había pedido el libro de Ursula K. LeGuin de igual título, pero hubo algún lío. No sé si en la cabeza de mis amigos o en la librería a donde fueron a comprarlo. De manera que se presentaron con esta novela de Szilárd Bobérly de claros tintes autobiográficos. Se ofrecieron a descambiarlo, pero después de leer el resumen de la contraportada tuve claro que no iba a ser necesario.

La experiencia de los primeros años del autor no puede ser más devastadora. Frío, hambre, soledad, violencia, pobreza. El aparato comunista local desprecia al padre y no le da trabajo, así que se emborracha a diario para contener su frustración. Su madre está desesperada y apenas puede alimentar a sus tres hijos. Patatas, manteca, pan y azúcar forman su dieta habitual. No es de extrañar que por temporadas muestren claros signos de desnutrición. En su angustia amenaza con suicidarse, ya sea tirándose a un pozo o colgándose por el cuello de una viga. La tensión provoca constantes gritos, peleas, palizas, lloros y lamentos. La familia está aislada de su entorno social y solo se relaciona con el resto de sus parientes. Son víctimas de las burlas, los insultos, las amenzas y el acoso de los campesinos que habitan la zona. Que por supuesto no solo van a por ellos, sino que se ceban con todo el que sea diferente. Los gitanos, los discapacitados, los homosexuales. Una muestra de lo peor del ser humano, que ya nos tiene acostumbrados a ser la especie más despreciable del planeta en cuanto la ocasión se lo permite. Probablemente mucho más dolorosa por proceder del más inocente.

El narrador-protagonista nos expone una miseria tras otra en párrafos cortos construídos con una prosa muy sencilla. Abundan las frases simples con apenas algunos commplementos. Los diálgos son breves y concisos, con el tipo de lenguaje que uno esperaría de un crío y de unos campesinos incultos. Contrastan sin embargo con un contenido brutal, desolador. La crueldad que el pequeño recibe de sus mayores la transmite a los animales, los únicos todavía más debiles y desprotegidos que él. Como el mundo los rechaza se aferran desesperadamente a unos pocos momentos de felicidad. Casi todos están protagonizados por su madre, quien los ama a pesar de las continuas trastadas (algunas peligrosas de verdad), que hacen tanto él como su hermana mayor. Y sobre todo luchan sin descanso por salir del pozo de inmundicia al que los han arrojado. Están decididos a irse de ese villorrio de mala muerte para lograr un futuro mejor, por más que el sistema no se lo ponga fácil. En fin, un horror, no os voy a engañar. Pero un horror necesario y que no deberíamos olvidar. Se trata de Europa hace apenas 50 años. No está tan lejos, ni en el espacio ni el el tiempo. Yo diría que es imperativo recordarnos constantemente en qué clase de monstruos podemos transformarnos si no nos contenemos.

31 ene 2021

Temporada de huracanes - Fernanda Melchor

Hacía mucho tiempo que no fusilaba el resumen de una novela de la web de la editorial. Hoy rompo esa racha y copio la síntesis que hacen  de Temporada de huracanes en Me gusta leer por tres buenas razones: primera, coincide al 100% con mis impresiones; segunda, es todo lo concisa que se puede para cubrir todos los aspectos de interés; y tercera, no la destripa. Así pues, allí va:
Un grupo de niños encuentran un cadáver flotando en las aguas turbias de un canal de riego cercano a la ranchería La Matosa. El cuerpo resulta ser de la Bruja, una mujer que heredó dicho oficio de su madre fallecida, y a quienes los pobladores de esa zona rural respetaban y temían. Tras el macabro hallazgo, las sospechas y habladurías recaerán sobre un grupo de muchachos del pueblo, a quienes días antes una vecina vio mientras huían de casa de la hechicera, cargando lo que parecía ser un cuerpo inerte. A partir de ahí, los personajes involucrados en el crimen nos contarán su historia mientras los lectores nos sumergimos en la vida de este lugar acosado por la miseria y el abandono, y donde convergen la violencia del erotismo más oscuro y las sórdidas relaciones de poder.
Fernanda Melchor ha conseguido lo que hasta el momento yo creía imposible: lograr que los dialectalismos que inundan la novela pasen totalmente desapercibidos. ¿Cómo ha podido hacerlo? Pues con un trama orquestada a la perfección, con unos personajes construídos sin fallo alguno y con una prosa desbordada, incontenible e imparable que hace que deduzcas el significado de los términos propios del habla local con total naturalidad. Por más que sea la primera vez que te enfrentas a ellos. Ahí es nada.

La historia bebe de la violencia que por desgracia se identifica con México. Violencia que acompaña a la pobreza, la marginalidad y la desesperación de unos personajes a quienes las circunstancias han conducido a las mayores cotas de degradación humana. Familias desestructuradas, abadonos, abusos sexuales, droga, alcohol. En ese contexto la conductas se tornan extremas y Melchor ha sido capaz de construir un relato soberbio en que los sentimientos se encargan de modular la acción. Y es que aunque hayan nacido en el lugar equivocado y en el momento incorrecto, el elenco de personajes que pueblan la obra solo se diferencia del resto de la humanidad en su indigencia. Sus anhelos y deseos son los mismos del resto del mundo.

La autora mexicana teje una malla que cubre esta crónica de sucesos sin dejar resquicio alguno. De esa manera, al terminar tenemos una visión global de unos hechos que resultan totalmente verosímiles. Terribles pero verosímiles. En cada capítulo el narrador en tercera persona se centra en un personaje cuyo relato envuelve siempre a un tercero de manera obsesiva, que será quien protagonice el siguiente apartado. El ritmo que se imprime al texto es veloz, muy próximo al lenguaje oral; tan acelerado que te obliga a devorar página tras página. Parece como si estuviéramos ante un narrador sobreexcitado por algún estupefaciente que le ayuda a reflexionar sobre lo esencial, excluyendo las divagaciones que acompañan a un colocón. Porque a pesar de esa aparente verborrea, en la narración no hay ni una sola frase ni palabra de más. Melchor no lo tenía nada fácil, pero ha creado una novela rotunda con un lenguaje asombroso y repleto de localismos que dotan de sentido a la historia. Y esto solo se puede hacer si te sobra el talento y conoces a la perfección el oficio de escribir. Un libro magnífico.

28 ene 2021

El buen soldado - Ford Madox Ford

Mediados de la década de los 1900s. John y Florence Dowell son una acaudalada pareja norteamericana que está pasando el verano en el balneario de Nauheim, Alemania. En este paraje tan exclusivo, donde Florence recibe tratamiento a sus problemas de corazón, conocen a Edward y Leonora Ashburnham, un matrimonio inglés que también está en esas termas para tratar las cardiopatías de Edward. Entre ellos surge una gran amistad desde el primer momento y será John quien nos narre en primera persona cómo evoluciona la misma durante aproximadamente diez años.

Según el propio Ford Madox Ford, El buen soldado es su mejor obra. También ha aparecido muy arriba en varias listas de lo mejor de la literatura británica y en lengua inglesa publicadas por aquí y por allí. Sin conocer ni el resto de títulos de este autor, ni por supuesto el resto de seleccionados en ninguna de las listas mencionadas, he de admitir en cualquier caso que me ha parecido una novela maravillosa a todos los niveles. Para empezar nos narra una historia de relaciones humanas que resulta totalmente verosímil, donde se exponen miserias, engaños, pasiones y emociones sin tapujos y con una credibilidad incuestionable. Pero por si esto no fuera suficiente, a nivel formal cuenta con varias características que hacen que la lectura sea tremendamente adictiva.

John Dowell nos relata el progreso de la amistad y las relaciones entre las dos parejas de forma fragmentaria. Para ello recurre a flashbacks que saltan de uno a otro momento en el tiempo según lo va necesitando y según le condicionan los detalles que nos va revelando. Bascula además sobre algunos instantes concretos en los que se producen hechos de mucha importancia, algo que nos permite contar con unos puntos de apoyo sobre los cuales construir nuestro esquema mental. Sin embargo estamos ante un narrador cuya perspectiva de las cosas cambia a medida que se van conociendo particularidades de cada uno de los personajes. No sé si a eso se le puede denominar narrador no fiable, aunque de hecho lo es en el sentido de que en varias ocasiones nos da datos que se contradicen. Sin embargo respecto a su tarea de narrar las afinidades y desavenencias de las dos parejas, yo no diría que es no fiable, sino que simplemente a cada poco se ve obligado a reevaluar su punto de vista sobre los demás. Este aspecto me ha parecido súper interesante porque creo que es algo que a todos nos ha pasado. Todos nos vemos obligados a recomponer nuestro concepto de los demás, contínuamente. Y no por ello nuestra opinón sobre ellos se puede calificar de dudosa o no confiable. Simplemente está supeditada a nuestras impresiones en cada momento de la relación.

Ford logra componer una crítica demoledora a la hipocresía de la sociedad, construida sobre unas apariencias que se demuestran escandalosamente engañosas a poco que se profundice en los individuos. La capacidad de mentir, engañar y ocultar de todos los personajes solo es superable por la tristeza, el daño y el dolor que provocan sus acciones. El propio John se presenta como un individuo tremendamente anodino y desapasionado que simplemente se deja llevar por las convenciones y por lo que se espera de él. También es verdad que su incapacidad para percatarse de las emociones de los demás juega en favor de la narración, ya que cada confidencia que recibe se traduce en un giro en su forma de ver los hechos. En realidad la novela es un drama de proporciones descomunales, pero debido al distanciamiento del narrador y su aparente falta de empatía, yo no lo he percibido como tal. Al menos no en las dimensiones objetivas del mismo. De hecho a lo largo de los capítulos aparecen elementos inequívocamente cómicos, unos agudos golpes de humor incrustados en medio de descubrimientos sobrecogedores. Y por crudo que pueda resultar, es imposible contener la risa.

En definitiva, una lectura apasionante y que recomiendo sin ninguna reserva. Curiosamente, a pesar de que los personajes pertenecen a las clases más pudientes de principios del siglo XX, ni el elitismo ni la exclusividad de su forma de vida me han provocado rechazo. Esto se debe creo yo a que los conflictos que se exponen en la acción son universales e inherentes al ser humano, la esencia de lo que somos, por desgracia. La clase social actúa en este caso como un decorado meramente anecdótico y su sustitución por personajes de clase media, trabajadora o marginales no cambiaría apenas la naturaleza del relato. Pero cuidado que no todo podía ser bueno. Después de leer un libro tan bueno y tan bien escrito se genera cierto recelo de cara a tus próximas lecturas. Porque a ver quién es el autor (autora) que está a la altura de semejante maravilla.

24 ene 2021

La cresta de Ilión - Cristina Rivera Garza

Un hombre espera en su casa junto al mar a una antigua amante, con quien tiene asuntos sentimentales pendientes de resolver. Es de noche y hay tormenta, así que cuando llaman a la puerta abre rápidamente esperando que sea ella. Sin embargo es una mujer joven y muy atractiva que dice llamarse Amparo Dávila y ser una gran escritora. O haberlo sido en el pasado. Un rato después aparece por fin su antigua amante, febril y a punto de desmayarse. La instalan en un dormitorio, donde será cuidada por Amparo mientras el hombre se marcha al hospital para enfermos terminales en donde ejerce de médico. Las dos mujeres empezarán a tomar posesión de su hogar ignorando su presencia, con lo cual se verá forzado a confrontar a la extraña para saber qué ha venido a hacer allí.

La cresta de Ilión es una extraña pero fascinante novela de misterio. Misterio que abarca todos y cada uno de los aspectos de misma: trama, personajes, transfodo, desenlace. Todos y cada uno de ellos se perfilan de manera ambigua, incierta, inespecífica. Las refencias contextuales al espacio y el tiempo en que transcurre la acción son reconocibles pero completamente genéricas, no ancladas a ninguna geografía existente ni momento histórico real. Sabemos que el gobierno que rige la sociedad tiene tintes totalitarios por los controles militares en las ciudades y las patrullas en las carreteras. Esa misma rigidez y control se percibe en la dirección de hospital Granja del Buen Descanso. Por otro lado el invierno, que ya dura demasiado, el frío y la lluvia nos agotan e incomodan. La soledad de las viviendas junto al mar y el aislamiento del sanatorio nos angustian. No cabe duda de que Cristina Rivera Garza ha sabido crear una historia con la que envolver al lector y atraparle, por más que no lleguemos a saber con certeza cuáles son las razones que guían el desarrollo de la misma. Se perciben unas frangancias kafkianas que nos hacen intuir la existencia de un orden superior que por desgracia no vamos a poder reconocer. Quizás más que desgracia es una suerte, porque desde luego a mí me ha resultado tremendamente atractivo.

Puestos a buscar significados, ya que se nos revela muy poco o nada de la intención del libro, he querido percibir cierto cuestionamiento de la identidad que creamos de nosotros mismos en base a nuestros recuerdos y nuestro pasado. Hay algo de eso en la elección de la escritora Amparo Dávila como personaje y también en sus motivaciones. Pero esto es un poco hablar por hablar porque en mi opinión no hay necesidad de darle vueltas, ni se obtiene ningún beneficio extra en descubrir intenciones. El texto se disfruta a la perfección como una obra de misterio, intriga y terror psicológico. Y ello se debe a la portentosa imaginación de la autora y a su prosa impecable, sin un frase de más ni de menos. A destacar el español tan neutro con que está escrito, algo que sin duda ayuda a que la novela no sea fácil de situar en unas coordenadas espaciales. En definitiva una sorpresa extraordinaria que me ha dejado bastante desubicado pero como me pasa con el arte abstracto, he disfrutado por las sensaciones que evoca, más que por lo que objetivamente pueda significar.

21 ene 2021

Bajo el volcán - Malcolm Lowry

Día de los Muertos de 1938 en Quauhnáhuac (Cuernavaca), México. El ex-cónsul británico de la ciudad, Geoffrey Firmin, vuelve a casa muy de mañana después de haber pasado toda la noche en un baile benéfico. Se encuentra entonces por sorpresa con su ex-mujer, Yvonne Firmin, quien ha vuelto a la ciudad. Se divorciaron hace un año pero ella le sigue amando, así que ha decidido intentar salvar la relación. El ex-cónsul tiene un largo historial de borracheras, y a pesar de que muestra claros signos de estar bebido, continúa buscando alcohol para no parar. Un poco más entrado el día su hermanastro Hugh, periodista y simpatizante del comunismo, regresa también de un reciente viaje a México D.F. Entre ellos tres, Jacques Laruelle, amigo de la infancia de Geoff, y el doctor Vigil, se desarrollará una enrevesada jornada repleta de reconres y sinsentidos, esto último producto principalmente del alcoholismo del ex-cónsul.

Bajo el volcán es uno de esos clásicos que según de las referencias que he ido viendo aquí y allá, tenía que caer entre mis lecturas tarde o temprano. Alcoholismo, autodestrucción y ese descenso a los infiernos que se menciona por doquier eran garantía de éxito, ya que son temas que encajan al 100% en mis gustos. Pero por desgracia no ha sido así. Me he encontrado con una novela densa, espesa, viscosa, con una prosa sobrecargada, enrevesada y confusa que ha propiciado que terminarla se transforme en una forma refinada de tortura.

Podría pensarse que se ha escrito así intencionadamente para transmitir los efectos del confusión mental que el alcoholismo provoca en los personajes (Geoff a la cabeza), que se atiborran de whisky, tequila o mezcal durante toda la narración. Pero no es el caso, no durante la mayor parte del tiempo al menos. Es verdad que Malcolm Lowry usa algunas técnicas que sí transmiten muy bien esa incoherencia del discurso propia de los beodos, por ejemplo con repeticiones de frases o vacilaciones al hablar. Pero eso ocurre en contadas ocasiones y surte el efecto buscado en el lector, así que por ahí nada que protestar. Ahora bien, el resto de incongruencias no se pueden justificar como los desvaríos de un borracho.

Lowry emplea frases interminables, párrafos enteros que partiendo de una idea simple, componen una explicación kilométrica a base de subordinadas de relativo, yuxtaposiciones y enumeraciones que se ramifican con nuevas ideas sin descanso ni concierto. Llegado un momento, se pierde la referencia inicial sobre la que partían sus disquisiciones. Esto me ha forzado a volver hacia atrás en el texto en numerosísimas ocasiones. A veces, al disponer de estos comentarios irrelevantes entre paréntesis, resulta fácil retomar el hilo (y cuando digo irrelevantes me refiero por ejemplo a descripciones de flora y fauna local, algo que abunda hasta la extenuación). Otras veces, cuando solo hay comas, encontrar el origen de la frase que ha generado esa verborrea se transforma en una tarea extremadamente complicada. Tanto que a medida que caían los capítulos fui perdiendo en interés en hacerlo.

Es evidente por otro lado que hay una fuerte intención simbólica en el texto. Los dos volcanes entre los cuales se situa la ciudad y dominan el paisaje; un indio que aparece en varias ocasiones montado en un caballo con el número siete marcado en la grupa, el cual desencadenará el desenlace; el día del año en que transcurre la acción; la exhuberancia de la flora como idea del paraíso. No lo pongo en duda, sin embargo según lo he sentido yo, estos elementos no hacen el texto ni más interesante ni más (y esto es importante) soportable. Nunca he estado muy a favor de los simbolismos, que creo que hay que manejar con un cuidado extremo para que tengan su razón de ser. Y en esta ocasión también me han resultado muy cansinos y aburridos, una excusa para ver más allá de lo que hay.

A estas alturas puede que haya quien se pregunte por qué te terminado el libro, máxime si ya desde el capítulo segundo tenía bastante claro que no iba a sacar gran provecho. Pues bien, ha sido una mezcla entre incredulidad y presión social. Me he forzado a seguir dándole una oportunidad porque como he dicho antes, las historias de autodestrucción están entre mis favoritas. Y si en todos los medios y blogs hablan marvillas de esta novela, no podía dejarla a la primera decepción. Era necesario buscar esa excepcionalidad en cada nuevo capítulo, por más que no hubiera encontrado nada ni remotamente parecido en los anteriores. También es verdad que algunos aspectos sociales e históricos que recoge en el texto me han ayudado a seguir: la Guerra Civil Española, el auge de los fascismos en Europa, el racismo y los abusos a los pueblos nativos de México. Además, en un par de ocasiones se evocan historias centradas en Jacques Laruelle y Hugh Firmin que encajan en el formato de 'cuentos dentro de un cuento'; no tienen relación ni importancia ninguna con la trama principal, al margen de estar protagonizadas por dos personajes comunes, pero reconozco que me resultaron entretenidas e incluso divertidas, aliviando momentáneamente la pesadez general del libro.

En definitiva, un fracaso estrepitoso en todos los términos. Sólo el capítulo final sirve para redimir un poco una lectura tan insoportable. En el cierre he percibido por fin algo de esa grandiosidad que se supone contiene. De hecho me ha recordado a un verdadero clásico que describe con precisión y elegancia la degeneración a la que conduce el alcoholismo: Días de vino y rosas (Blake Edwards, 1962). Lástima que para llegar a ese desenlace haya que soportar el resto de la novela.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...