27 ene. 2014

La Banda de la Casa de la Bomba y otras Crónicas de la Era Pop - Tom Wolfe

Colección totalmente caduca y démodé de relatos cortos y artículos periodísticos de trasfondo sociológico. Está divida en dos partes, aunque espero que nadie me pregunte el motivo de tal separación porque no hay diferencia alguna entre los incluídos en una y otra:

PRIMERA PARTE
  • La banda de la casa de la bomba
  • El Hombre del Medio del Atlántico
  • El rey de los marginados millonarios
  • La chica trucada
  • Underground de mediodía
  • Liberación
  • Los Muchachos de la Melena
  • ¿Y si tiene razón?
SEGUNDA PARTE
  • Boy y Spike
  • El nuevo libro de etiqueta de Tom Wolfe
  • Vida y desventuras de una pija londinense
  • El hotel automatizado
  • El shockkkkkkk del reconocimiento
  • En la sentina conductista
Escritos en torno a 1966, todos los textos tratan de los sorprendentes cambios que se estaban produciendo en los años 1960s debido a las mejoras en las comunicaciones, el boom económico tras la II Guerra Mundial, nuevos y rompedores análisis en las ciencias sociales, las revoluciones adolescentes, etc. etc. Tom Wolfe se centra exclusivamente en las sociedades norteamericana y británica, así pues los contenidos se distribuyen entre una y otra en un 60%-40% aproximadamente. A lo largo y ancho del libro planea el concepto de clases socioeconómicas y la ruptura de fronteras entre ellas, así como la consecuente pérdida/adquisición de status, todo ello debido al poder cada vez mayor de las grandes corporaciones. Que conste que yo soy un fanático de la cultura 1960s, pero es que el tufo a rancio, a superficialidad y a passé compossé que se percibe a lo largo de todo el libro aburre lo indecible. Resumiendo: lectura 100% prescindible para mi gusto. Tenéis una breve, impersonal y complaciente reseña en The Cult.

22 ene. 2014

Muerte a Crédito - Louis-Ferdinand Céline

Más de medio año llevaba sin leer nada de Louis-Ferdinand Céline, ocho meses en realidad, ¡ya tocaba, copón!... Así que me he tirado de cabeza a por la siguiente novela que publicó tras Viaje al Fin de la Noche: Muerte a Crédito, ¡y menudo novelón, la hostia!... De clara inspiración autobiográfica y centrada en sus años de niño y adolescente, ¡vaya vida más puta le tocó vivir en el París de principios del S.XX, joder! ¡Al borde de la pobreza! ¡Subsistiendo muy malamente en casa de sus padres! ¡Facturas y deudas a tutiplén!... Unos míseros macarrones para comer, ¡por lo menos hay para comer una vez al día, so desagradecido!.... Sus padres también jodidos de verdad, ¡vaya vida más perra, encima con Ferdinad chupando del bote!... Clémence, su madre, con una pierna casi inútil y aún así recorriendo los mercadillos de París cargada como una mula con las fulañas de su chamarilería, ¡venga a quejarse y a lamentarse!... Auguste, un padre autoritario con un trabajo asqueroso en una aseguradora donde todos se burlan de él, ¡un frustrado de la vida!... Ayudando también en la tienda de su mujer o en lo primero que le sale, ¡venga partirse la espalda por unos míseros francos de nada!... Ambos le dan mucha caña al pobre Ferdinand, que por otro lado, ¡menudo elemento está hecho! ¡Un pillastre! ¡Un sinvergüenza que a la más mínima se la pega a sus propios padres!... Mete mano en el monedero de la madre, ¡para gastarselo en birras!... El padre que le zumba de lo lindo para que aprenda, ¡pero no es cabezón ni nada, el hijo de su mala madre!... Y los curros que no le duran, ¡tiene mala suerte y mala fama bien ganada, todo hay que decirlo!... No es mal tío, Ferdinand, ¡pero las cosas no le terminan de salirle bien nunca!... Y encima hay mucho hijoputa suelto en París, ¡que no hace más que metersela doblada al tontainas de Ferdinand!... Al final las cosas se ponen chungas de verdad en su queli, ¡tanto que está a punto de finiquitar a Auguste, imaginaos qué movidón!... Con ayuda de su tío Edouard, hermano de su madre, empieza a currelar de asistente/secretario/chico para todo de Courtial des Pereires, ¡aquí se juntan el hambre con las ganas de comer! ¡Tal para cual! ¡Dios los cría y ellos se juntan!... El tal des Pereires es una mezcla de emprendedor, hombre de ciencia y timador, ¡no veas la de sablazos que pega a los suscriptores de la revista científica que edita, Génitron!... Y los cuartos que saca a los incautos inventores que siguen su publicación, ¿para qué? ¡Para gastarselo en apuestas de caballos y en vicios varios!... Aunque todo hay que decirlo, alejado de las constantes monsergas y reproches de sus padres Ferdinand empieza a ser feliz y se vuelve más honesto, ¡y es que des Pereires está como una puta regadera, pero confían el uno en el otro y se complementan bien!... Las montan gordas de verdad, ¡los inventores están hasta las pelotas y se los quieren ventilar! ¡La policía detrás de ellos porque se acumulan las denuncias por fraude! ¡Roban a los paletos y se cachondean de ellos!... Pero a pesar de todo, consiguen siempre levantar cabeza y seguir dando guerra, ¡óle por ellos!... Tras múltiples aventuras y desventuras, ¡con unas desgracias y unas penurias que te entran unas ganas de llorar que no veas!, la historia se cierra con un Ferdinand a quien no le llega la camisa al cuerpo por todas las calamidades que le ha tocado vivir, decidido a alistarse voluntario al ejército, ¡ay dios, la que le espera!

Un libro imprescindible, ¡ya te digo!... Bien es cierto que por momentos tanto trajín y tanta desgracia que no lleva a ningún lado puede llegar a cansar, ¡que tampoco es que haya mucho más mensaje que dejarnos claro una y otra vez la puta mierda que es la vida! ¡Pero por lo menos según te lo va contando te meas patas abajo de la risa! ¡La de líos en que se mete Ferdinand! ¡La picaresca embrutecida y actualizada al S. XX! ¡Cómo abusa el prota de la confianza de sus padres! ¡Las movidas en que se mete por su mala cabeza! ¡La canallesca con quien se junta! ¡Qué despelote, qué despolle!... Ese lenguaje zafio, callejero y directo que tiene Céline, ¡tócate el rabo! ¡No tiene pelos en la lengua el franchute, desde luego!... No se corta a la hora de usar vulgarismos o términos propios de macarrerío, delincuentes, puterío y chusma variopinta... Bueno más que no cortarse, ¡es que no usa otra cosa, el menda!... Y por supuesto esa fuerza incontrolable, esa rabia impetuosa y esa desesperación insoportable a la hora de describir toda la basura que le rodea, ¡si es que o lo grita o revienta por dentro, el muy cabrón!... En fin, ¡qué otra cosa voy a decir excepto que la recomiendo, sí o sí! ¡A leer a Céline todo dios, hombre ya!... Y si no os he terminado de convencer, ¡echad un vistazo a Antigua Vamurta o Jot Down¡ ¡Anda que no sois difíciles, redios!

15 ene. 2014

Cementerio de las Naranjas amargas - Josef Winkler

Por lo que respecta a Josef Winkler, catolicismo, Austria y la vida rural en Carintia (Kärnten) suponen la manifestación verdadera de la maldad. El protagonista/narrador en primera persona de Cementerio de las Naranjas amargas se encarga de dejarnos bien claro a lo largo de casi 500 páginas el efecto aniquilador que las doctrinas de la iglesia católica tienen sobre el ser humano. Cómo lo destruyen, humillan y anulan, cómo lo torturan, vapulean y maltratan, física y psicológicamente.

El libro es difícil de clasificar. No es una novela desde luego y su componente autobiográfico es bastante evidente. Se divide en tres bloques, siendo el de mayor peso el central, donde el autor/protagonista, huído de ese país que tantísima repulsión le provoca, vive en Roma como huésped en casa de una joven divorciada. En la ciudad eterna se dedica a pasear, tomar notas en su inseparable cuaderno y escribir, que es su verdadera pasión. Durante la escritura nos revela tanto su vida en la gran ciudad como su pasado en Kamering, Carintia y Austria. Las secciones en torno a este núcleo principal se componen de breves relatos (apenas una página en la mayoría de los casos), en forma de crónica negra de sucesos aderazada siempre con una plegaria católica tomada de alguna de las estampitas de su abuela. El formato viene a ser algo así como:
Apertura: Descripción de cómo algún desgraciado habitante de Roma, Palermo o Nápoles se ha despeñado volviendo de una romería/ha sido atropellado por un borracho/su padre depresivo le ha pegado un tiro para volarse la tapa de los sesos después/es aplastado por una pared durante un terremoto/se ve abocado al suicidio por maricón/se ve abocada al suicidio por quedarse embarazada siendo soltera (muerte del recién nacido incluída)/etc. Cierre: Súplica copiada de alguna publicación católica cogida de la iglesia de Kamering, su pueblo natal. Por ejemplo: ¡Oh Jesuscristo señor nuestro que sufriste por nosotros y diste tu vida por nuestra salvación eterna! ¡Arráncame los ojos y desóllame a latigazos si ves que me dejo tentar o que mis manos no son dignas de limpiar tus excrementos, etc.!
El resultado de exponer la desgracia y la plegaria seguidamente es demoledor. Tanto es así que por triste y desagradable que nos pueda resultar el accidente o el crimen relatado, leer a continuación esas infames letanías resulta como un mazazo: ¿es ésta la solución que proporciona el catolicismo a la miserable vida que él mismo ha encargado de crear en la Tierra? Desde luego si la idea es transmitir un poco de la angustia que debió sufrir durante su infancia y juventud en Austria, creo que conmigo lo ha conseguido. Claro que el cuerpo del libro en la parte central no es que sea más agradable, porque sus aventuras en Roma se desarrollan en torno a los más marginados: mendigos, pordioseros, chaperos, travestis, inmigrantes ilegales, gitanos, etc. que malviven entre la estación Roma Termini y la Piazza del Cinquecento. Sus días transcurren entre escarceos sexuales con golfillos norteafricanos o guapos jóvenes italianos, una enfermiza obsesión por las carnicerías de los mercados romanos con repugnantes descripciones de su actividad y de crueldad con los animales, una patológica búsquedad del dolor y la muerte en las calles de Roma, ya sea de personas o animales. Si evoca su país de origen, es para hacer una restrospectiva de la vida en familia y en Kamering cuando era un crío, las miserias y ruindades extremas de los habituantes del pueblo, jóvenes que se quitan la vida porque no soportaban más esa existencia, la narración de malos tratos a niños y abusos a animales de granja o salvajes, etc. etc. Todo ello siempre con el catolicismo de fondo (un crucifijo en la pared preside la humillación a la criada, una oración antes de la paliza, una reproducción de alguna madonna famosa sobre la cama observa en silencio como blasfema al masturbarse, un rosario que cuelga de una silla mientras un vecino se ahorca) y puntuales menciones al pasado nazi de su país.

¿Y qué consigue con esto? Bueno imagino que para el autor liberarse de tantísma mierda al ponerla en negro sobre blanco habrá tenido un efecto catártico, ¡bien por él! Para el lector, incluso para aquellos como yo que estamos de su lado y pensamos que efectivamente el catolicismo es una de las más arteras manisfestaciones del mal, la verdad es que el efecto es agotador. Sí, sí, cansa, agota, empacha, debilita. Encontrarte página tras página con variaciones contextuales del mismo relato de dolor, sufrimiento y muerte se hace insoportable. Con un 30-40% menos de cada uno de ellos la idea hubiera calado por igual, pienso yo. Por tanto, en mi caso la impresión es que al final el mensaje pierde intensidad y efectividad. Hay momentos en que casi consigue el efecto contrario, esto es, que te entren ganas de decirle que quizás parte de la culpa de su situación se debe a su pasividad, a no haber sido capaz de reaccionar y plantar cara a la injusticia, ya venga de la sociedad embrutecida o la iglesia católica. Aunque quizás no es posible esta alternativa porque Austria es así de atroz. Lo cierto es que ni Thomas Bernhard ni Elfriede Jelinek tiene mejor concepto de su propio país que Winkler.

Resumiendo, si os animáis a leerlo, mi recomendación es que os lo toméis con calma. Otras reseñas en El hundimiento de Kovalski y en Espéculo. Revista de estudios literarios de la UCM.

9 ene. 2014

Manhattan Transfer - John Dos Passos

Manhattan Transfer nos muestra la historia de Nueva York a lo largo de treinta años aproximadamente: desde finales del S. XIX hasta mediados de los 1920s. Para ello, John Dos Passos va desgranando relatos cortos que se suceden en forma de breves escenas cotidianas de la cuidad. Requiere para ello de multitud de personajes diferentes, más de cien según el prólogo a la primera edición. Hay un grupo que recibe un seguimiento detallado durante todo el libro y sirve de apoyo al lector para percibir una continuidad, sin embargo otros aparecen y desaparecen según le place al autor, sin que lleguen a mezclarse con los -por así decirlo-, conductores. Bajo mi punto de vista resulta incómodo que no exista entre todos ellos un concepto de globalidad más allá del necesario para dibujar la vida urbana de la que se considera habitualmente la capital del mundo.

El aire de toda la narración es muy pesimista. Nueva York puede parecer un paraíso de oportunidades para pobres, marginados y emigrantes, pero pronto se revela como una bestia despiadada que engulle sin remordimiento las almas y las vidas de unos y otros. Más que vivir, los neoyorquinos parece simplemente sobrevivir en unas condiciones durísimas y sin expectativas de mejora. Los hechos históricos relevantes que ocurrieron durante los años que abarca la narración están muy bien entremezclados: el surgimiento de los movimientos obreros, la I Guerra Mundial, la Ley Seca, etc.

Aunque esté mal comparar, esta novela me ha parecido una versión norteamericana y mediocre de Contrapunto, de Aldous Huxley. Publicadas con tan solo tres años de diferencia (la de Huxley es posterior y data de 1928), hay que concederle a Dos Passos el mérito de haber sido pionero a la hora de idear una novela donde los verdaderos protagonistas son un lugar y un tiempo, empleando para ello esta intrincada disposición matricial de tramas. No obstante desde el punto de vista narrativo, la de Huxley está mucho mejor articulada, con un cuidado especial a la hora de tejer las relaciones entre todos los personajes que vienen a dibujar igualmente el Londres y la Inglaterra de una época determinada. Resumiendo y para mi gusto, por mucho ruido que pueda levantar esta obra, yo he visto caer muy pocas nueces. Tenéis otras reseñas en Un Libro Abierto y Pollito Libros. En los dos blogs encontraréis comentarios más benévolos y fervorosos que los míos.

7 ene. 2014

Änderungen im Bücherregal

Aprovechando el cambio de año, voy a tomarme las cosas con mucha más calma. Una consecuencia inmediata de este nuevo enfoque vital será la disminución del ritmo a que subo posts en el blog, que en los últimos dos años venía siendo del orden de un libro comentado cada 4-5 días aproximadamente. Este nuevo enfoque me va a permitir leer novelas y ensayos más voluminosos, algo que he ido posponiendo constantemente porque rompían esta absurda y a veces estresante cadencia autoimpuesta. Estos son algunos de los libros que pretendo abordar en el año que acaba de empezar, unos llevan acumulando polvo en casa solo unos meses, pero los hay que están muertos de la risa desde hace más de 2 años.

Sin olvidar mi propósitio de terminar los dos títulos que tengo pendientes de la tetralogía 'El Mar de la Fertilidad' de Yukio Mishima: El Templo del Alba y La Corrupción de un Ángel. En fin, no sé hasta qué punto podré vérmelas, uno tras otro, con libros que en su gran mayoría tienen más de 500 páginas. De todas formas también tengo pendientes libros más ligeros en peso, así que siempre podré alternar si se me hace muy cuesta arriba.

También estoy experimentando una pérdida notable de interés en la ciencia-ficción. Al margen Philip K. Dick y James G. Ballard, autores-fetiche de mi universo particular y de los cuales tengo varios títulos esperando, a priori no tengo intención de seguir leyendo otros escritores especializados en este género. De momento no sé qué voy a hacer con todos esos libros de sagas de Isaac Asimov, William Gibson o Gene Wolfe que he ido comprando compulsivamente y que ahora me apetece leer cero absoluto. Sea lo que sea, tendréis ocasión de comprobarlo a lo largo de los próximos meses aquí mismo, en Das Bücherregal.

3 ene. 2014

El Alcohol y la Nostalgia - Mathias Énard

Historia de triángulo amoroso que no llega a trío. Francesito de provincias (Mathias), parisina (Jeanne) y ruso moscovita de adopción (Vladímir) que la lían parda en la capital de Rusia. Todo muy guiado por la pasión por la literatura, sobre todo la rusa, claro. Mathias Énard no solo menciona autores conocidos y no tanto (Gógol, Tolstói, Dostoievski, Mandelstam, etc.) sino además personajes de sus novelas durante las descripciones de personajes o para buscar similitudes en alguna anécdota. Menos más que tenía a mano la Wikipedia, porque me ha ayudado a no perder el norte dado mi patético conocimiento de la literatura rusa. En fin, que los franceses vivían en París, pero Jeanne consigue a una beca en una universidad de Moscú y allí que se marcha y conoce a Vladímir, que es algo mayor que ella y doctorando, y se enamoran y al año siguiente el protagonista/narrador en primera persona (Mathias) también se marcha a la capital de Rusia movido por su amor/celos. Al principio hay un poco de tirantez entre los dos machos del triángulo pero luego a base de alcohol, muchísimas drogas y tiempo juntos la cosa se suaviza y se hacen super amigos y los tres viven estupendamente, aparentemente.

De esto nos enteramos en el largo flashback que sucede al inicio de la novela, que se abre con la noticia de la muerte de Vlad unos años después de los locos días de Moscú. Mathias (el ich-Erzähler) que volvió a París, coge un vuelo a Moscú para acompañar al cadáver a su ciudad natal más allá de los Urales, en un largo periplo en tren por la geografía transiberiana y del recuerdo.

A mi personalmente la historia no me ha dicho absolutamente nada. No se ha hecho pesada, eso lo admito. Está muy bien escrita y no llega ni a las 100 páginas, lo cual ayuda. Pero mis años mozos son un recuerdo tan lejano que nada relacionado con el aprendizaje vital (experimentación con drogas, escarceos amorosos juveniles, viajes y aventuras, etc.), me emociona lo más mínimo. Lo puedo entender, como ya dije hace tiempo en el post de En la Carretera, pero desde la indiferencia y el desinterés. Tenéis otras reseñas en Papel en Blanco, Zafarranchos Merulanos y Offuscatio. En todos los casos han visto en esta novela corta muchísimo, pero muchísimo más que yo, y en todos los aspectos posibles además.
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