29 oct. 2013

La Sequía - James G. Ballard

Una sequía global es otro de los posibles escenearios para el fin del mundo ideado por J. G. Ballard. Una prolongada sequía, persistente e implacable, que reduce toda la superficie de la Tierra a un devastado secarral, una vasta e inacabable zona desértica. ¿Las causas de la misma? La contaminación del mar por desechos industriales de diferentes procedencias; éstos han reaccionado formando cadenas de polímeros saturados que han creado una barrera impermeable al oxígeno. El resultado: la interrupción del ciclo natural de las lluvias al impedir la evaporación del agua del mar. Esta explicación, simple y plausible, ocupa tan solo un párrafo en la narración porque como es habitual, al autor británico le interesa mucho más ver cuál es la reacción del ser humano ante una situación de catástrofe natural fuera de control, que le desborda y que con el tiempo, supondrá la aniquilación de la sociedad.

La trama se divide en tres partes. La primera transcurre en Hamilton, un pequeño pueblo turístico junto a un lago en los que son aún los primeros meses del desastre. El protagonista es el doctor Charles Ransom, quien aún resiste en su barcaza, aunque apenas puede desplazarse ya, bloqueada como está entre bancos de barro que se elevan sobre las escasas aguas estancadas que quedan. La mayoría de sus vecinos, tanto de embarcaciones amarradas en el muelle como del pueblo, y también de Port Royal, la ciudad donde está su hospital, han huido hacia la playa, localizada a tan solo unos cientos de kilómetros. La tensión lógica que provocan las circunstancias hará que Ransom se vea enfrentado a los pocos residentes que aún resisten. Unos y otros han empezado a perder los papeles y a comportarse de forma impredecible, maníaca, errática. Así que un reducido grupo capitaneado por él mismo decide finalmente dirigirse hacia el mar, único lugar donde aún se puede encontrar agua debido a las plantas desalinizadoras instaladas por el Gobierno y controladas por el ejército. Pero cuando llegan allí, la supervivencia es cualquier cosa menos fácil: caravanas y coches apiñados en primera línea de playa, alambres de espino y soldados armados para proteger las desaladoras, escaramuzas nocturnas para lograr acceso al agua potable... La segunda parte transcurre en la costa, diez años después de la llegada del grupo y por ese entonces la estructura de la sociedad que conocemos se ha descompuesto por completo. En ese momento solo existen grupos tribales que protegen sus escasos recursos alimenticios (algas, crustáceos, pescado, etc. y por supuesto el agua) frente a grupúsculos enemigos y ladrones aislados. Las relaciones entre los componentes del grupo original se han roto pero un acto casual les hace sospechar que en su antigua localidad de residencia existe agua, de manera que diez años más tarde se vuelven a reunir en un viaje de retorno que constituye la tercera parte: la esperanza de recuperar en Hamilton una vida más fácil que en el depauperado litoral.

Para mi gusto estamos ante una excelente novela de ciencia-ficción apocalíptica. La pequeña pincelada científica para justificar la sequía es más que suficiente, aunque por otro lado resulta sorprendente encontrarla, pues no suele pasar que Ballard de explicaciones sobre los cataclismos que concibe con tanta sencillez y precisión. Sin embargo lo realmente interesante es ver desenvolverse a esos personajes al límite de la cordura marca de la casa. Unos se aferran a sus rutinas personales para buscar una forma de mantenerse cabales, otros por el contrario, aprovechan las nuevas condiciones para dar rienda suelta a sus pulsiones más primitivas, aunque quién sabe si no serán resultado de un nuevo paso en la evolución desencadenado por la hecatombe. Ballard vuelve a demostrar la gran facilidad que tiene para crear atmósferas opresivas y asfixiantes. Ya desde el comienzo del relato, la descripción del lago seco y de la ciudad semiabandonada y destrozada por actos vandálicos le permite transmitir la incertidumbre sobre el futuro, la extrema presión de una meteorología muy adversa, la violencia soterrada a punto de estallar como consecuencia de estrategias de supervivencia atávicas. En fin, una historia absolutamente ballardiana que además, cuenta con un desarrollo impecable y un excelente final totalmente inesperado.

Tenéis más reseñas de La Sequía en Lecturas errantes, con quienes comparto su admiración por el autor y la excelente impresión que les ha causado esta obra, y Un libro al día, quienes se sitúan en el extremo opuesto pues consideran que a la novela le 'Falta sustancia, credibilidad'.

25 oct. 2013

Diario del Ladrón - Jean Genet

Diario del Ladrón es la primera parte de una autobiografía inconclusa(1) en donde Jean Genet nos relata su agitada vida al margen del sociedad. La narración empieza por sus días de vagabundeo por Barcelona y otras localidades de España a pricipios de los 1930s, cuando es un joven de apenas 20 años. Desde ahí traslada sus recuerdos a lo largo y ancho de toda Europa, sin demasiado orden ni concierto: Alemania, Polonia, Bélgica, Holanda, Francia. No hay fechas aunque sí ocasionales referencias temporales (el Berlín de los nazis, el París ocupado). En las páginas finales y de manera anecdótica, nos hace saber que ya ha escrito varias novelas y que ha dejado de tener problemas económicos, así que es de suponer que el periodo cubierto por las mismas abarca más o menos hasta finales de los 1940s.

Si algo transmiten estas memorias es que el autor es plenamente consciente de ser un paria por partida doble: no solo se mueve fuera de las convenciones sociales, malviviendo como un pordiosero, ya sea mendigando limosnas o bien deliquiendo, sino que además su homosexualidad le posiciona en el último escalón de la débil e inestable jerarquía del lumpen. Pero que no haya lugar a engaño, tanto la deslumbrante atracción que siente por mundo del crimen como la exultante intensidad de su sexualidad/afectividad prohibida son partes esenciales de su ser, y sobre ambas establece los principios que rigen su mundo. Sin ir más lejos, la descorazonadora honestidad de sus sentimientos le permiten establecer relaciones muy profundas con los malechores que forman parte de su entorno más íntimo. Genet no les oculta la pasión y amor que siente por ellos, por su poderosa masculinidad y por sus peligrosos hábitos criminales: robos con intimidación, contrabando de drogas, asaltos a joyerías, prostitución, extorsión a viejas maricas ricas, etc. Los maleantes aceptan al autor sin poner reparos a su orientación sexual, incluso algunos se convierten en sus amantes. No obstante, la durísimas condiciones que impone la vida al margen de la legalidad hacen que nunca se pueda estar seguro de si a la más minima dificultad la traición o la delación va a hacer acto de presencia. Stilitano, Armand, Roger,... cualquiera de sus amigos/amantes/amados y más que ninguno el propio autor se saben protagonistas de un drama en el cual pueden ser víctimas de un golpe perpetrado por sus compinches más cercanos. No es extraño por tanto que en su retorcida escala de valores, Genet considere la traición gratuita como el acto más abyecto y simultáneamente, también el más loable y puro.

Enfrentarse a un libro de Jean Genet es siempre un reto porque este autor es cualquier cosa menos convencional. Por un lado, en cuanto a la forma, tenemos un lirismo desbordado que paradójicamente se emplea en embellecer hechos por lo general muy crudos: la pobreza más terrible, la soledad más angustiosa, el delito más vil. Por otro, respecto al fondo, el marco de referencia de este autor es completamente marginal: sus convicciones, su ética y su lógica subvierten los principios de la sociedad biempensante para transformar en grandiosos todos los actos que aquella considera despreciables. Genet, plenamente consciente de sus orígenes en el arroyo y de sus tendencias perversas opta por la automarginación, sitúandose voluntariamente fuera de un modo de vida que le asquea: el del lector (el 'vuestro'), entendido como el que cumple los preceptos de la ley y el orden, ya sea la escrita o la que mandan los hipócritas dictados morales mayoritarios. La libertad con que ha elegido su forma de vida le permite echarnos en cara nuestras miserias a cada pocos párrafos. Y claro, tener que vérselas con algo así incomoda bastante.

Tenéis otras reseñas en Un libro al día y El placer de la lectura. Al margen de estas dos entradas de la blogosfera, hoy os recomiendo echar un vistazo tanto al artículo La santidad de Genet que Juan Goytisolo publicó en Babelia (sí, sí, ya lo sé, un gran medio y no me gusta enlazar a los grandes medios pero esta vez merece la pena hacer una excepción), como al blog Cosas de Absenta, donde hace un interesantísimo recorrido geográfico urbano por la Barcelona que conoció Genet.

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(1) El propio Genet indica que segunda parte iba a denominarse 'Atentado a las buenas costumbres'

21 oct. 2013

En Alas de la Canción - Thomas M. Disch

Empezaré el post de hoy dando unas breves pinceladas de la trama de En Alas de la Canción. La acción transcurre en un futuro próximo distópico. En los estados centrales del EEUU (el llamado cinturón agrícola) los meapilas cristianos han impuesto su mojigata visión de la vida restringiendo todo lo que signifique jolgorio y cachondeo, bien mediante leyes expresas, bien a través de la presión social que se deriva de su moral puritana. La tecnología que permite 'volar' se encuentra entre los primeros y la música, que se usa como catalizador de estos 'vuelos' entre los segundos. ¿Y en qué consiste 'volar'? Bueno, lo cierto es que no se llega a detallar pero todo hace pensar que se trata de un viaje astral, entendido como una placentera experiencia extracorpórea en que la mente se desvincula del cuerpo que la sostiene y pasa a experimentar la realidad directamente, trasladandose de un lugar a otro del planeta casi sin límitaciones físicas. Por contra, en los estados de la costa este las cosas son bastante más relajadas y 'volar' es una opción más de ocio para el tiempo libre. Tras una terrible experiencia con la Ley cuando aún es un adolescente, nuestro protagonista, Daniel Weinreb, que vive en un poblacho agrícola de Iowa, decide que lo que verdaderamente le gusta es la música y que tiene que experimentar en sus propias carnes en qué consiste 'volar'. Por casualidades del destino se enamora de la hija mayor del terrateniente neofeudal que controla la comarca, con quien contrae matrimonio al poco tiempo y con apenas 20 años. Cuando camino de su luna de miel por Europa los recién casados hacen escala en Nueva York, se deciden a 'volar' por primera vez en sus vidas. Es entonces cuando las cosas se tuercen dramáticamente: Boadicea, que así se llama la novia, entra en coma y no vuelve del 'vuelo'; por su parte, Dan se convierte en un residente temporal de la gran ciudad y pasa serias dificultades económicas durante largos años, pero a base de tesón, perseverancia y muy pocas cortapisas morales, termina labrándose una carrera musical repartida al 50% entre la seriedad y respetabilidad del bel canto y los musicales más frívolos.

Este título representa un punto de inflexión absoluto en mi limitada percepción de la obra de Thomas M. Disch. Es cierto que en lo que va de año me he rendido incondicionalmente a él en con las tres anteriores novelas suyas que tengo en mi haber (Los Genocidas, 334 y Campo de Concentración), pero en ésta me da la impresión de que el autor se deja de zarandajas sin importancia (tan triviales como puedan ser construir una historia con argumento) para lanzarse al proceloso mundo de las alegorías. Es lo único que se me ocurre para darle algo de sentido a esta narración, elaborada sobre una multitud de elementos cogidos con alfileres por aquí y por allí que la hacen avanzar, sí, pero a modo de bildungsroman sin hoja de ruta definida. Por ejemplo, hay bastantes personajes de diferente trascendencia en la evolución del protagonista que desaparecen sin más, y cuando ya estaban casi olvidados se retoman in extremis a pesar de que su reincorporación no aporta ni resuelve absolutamente nada. También destacaría la sensación de haber leído una serie de relatos cortos inconexos que solo comparten la presencia -a veces meramente testimonial- del protagonista. En realidad, me ha resultado un libro tan falto de cohesión, que no me ha quedado más remedio que divagar y preguntarme si es que no habría algo más. Entonces se me ha ocurrido que estaba ante una alegoría por partida doble. La primera: la importancia de la búsqueda incansable de los sueños personales para la realización del ser humano, todo ello personificado en Dan y su empeño en llegar a ser un gran cantante a toda costa. La segunda: una defensa vehemente de la libertad y el derecho a elegir del hombre, que evidentemente se materializa en el concepto de 'volar'. Y que conste que si he interpretado esto es por intentar quitarme de la cabeza la sensación de haber malgastado el tiempo.

Como puntos positivos diré que los abundantes diálogos hacen que la novela se lea muy fácilmente. También admito que en los pocos momentos en que los elementos de ciencia-ficción distópica entran en juego, me han sorprendido por su originalidad. Pero ni las posibles alegorías, ni las críticas a la nefasta influencia de la religión en la sociedad americana, ni la total normalidad con que la homosexualidad forma parte de la vida del Daniel,... Nada, ni siquiera un soborno, conseguirá que recomiende este libro. Y me da igual que aparezca en respetadas listas que recopilan lo mejor de la ciencia ficción. Bueno, sobre el soborno... me lo puedo pensar.

Tenéis otras críticas en el Sitio de Ciencia-ficción, con cuyo reseñista nunca he estado más en desacuerdo, y en El Jardín del Sueño Infinito, cuya opinión tampoco comparto.

17 oct. 2013

Agotados de esperar el Fin - Servando Rocha

Agotados de esperar el fin es, como el subtítulo deja entrever ('Subculturas, estéticas y políticas del desecho'), un riguroso ensayo que desde una perspectiva sociológica y antropológica analiza las subculturas juveniles urbanas, centrandose específicamente en el punk. Servando Rocha se apoya convenientemente en otros estudiosos de las subculturas y movimientos contraculturales -cuya diferencia es adecuadamente expuesta en el libro- para hacernos llegar sus propias teorías sobre la génesis del punk. Los paralelismos y diferencias con otras subculturas se desarrollan y explican concienzudamente, de manera que podemos ver puntos en común y otros propios tanto en los precursores (teddy-boys, mods, hippies o skinheads), como en sus sucesoras (new romantics, etc.). De igual manera se muestran las influencias que el punk recibió de movimientos (contra)culturales más amplios como situacionismo o el futurismo. Por supuesto también se detalla la evolución de esta subcultura, con dos oleadas diferenciadas, la primera a finales de los 1970s y la segunda a principios de los 1980s, su desembarco en España, su posterior asimilación por la cultura dominante (a través de los mass media y la industria de la moda y el ocio, principalmente) y consecuentemente, su legado.

El ensayo no deja de tratar muchos temas habituales cuando se quiere conocer una subcultura juvenil, como el rechazo típicamente adolescente a todos los símbolos de poder (familia, educación, estado, etc.), o el contexto socioeconómico que sirvió para catalizar su estallido (thatcherismo), pero quizás lo más original del libro son las hipótesis planteadas por el autor sobre los leitmotivs subyacentes en la subcultura punk, destacando el concepto genérico de 'desecho' (basura, escombros, desperdicios, etc.) a la hora de buscar la estética o el de 'guerra' (nihilimo, destrucción, purificación, etc.) para definir su ideario. Según se teoriza, ambos serían resultado de los muchos años de presión psicológica que la Guerra Fría y la amenaza del apocalipsis nuclear ejercieron en el inconsciente colectivo tras la finalización de la II Guerra Mundial. Estas dos ideas se validan y ejemplifican principalmente a través de letras de canciones de grupos punks -en su gran mayoría españoles, algo que es digno de mención-, aunque también referenciando el material gráfico empleado en cartelería de conciertos y giras, portadas de discos, entradas, etc.

Resumiendo, una lectura excelente, bien documentada y con un análisis profundo del punk desde casi todos los puntos de vista posibles. Evidentemente estamos ante un estudio de ciencias sociales, con lo cual el lenguaje del mismo es preciso y muy formal. Se trata de un texto muy exigente con el lector, donde abundan las citas a otros especialistas del tema, filósofos, etc. No es que esto sea un problema, más bien lo sería lo contrario, sin embargo me ha parecido conveniente avisar de que se trata de un texto denso, tanto en el sustrato como en la exposición. Tenéis una excelente reseña de este libro en Adiós Lilí Marleen.

13 oct. 2013

Caballos desbocados - Yukio Mishima

Vamos a por la segunda entrega de 'El Mar de la Fertilidad': Caballos desbocados. La trama se retoma a principios de los 1930s, unos 20 años después de la muerte del joven Kiyoaki Matsugae, que es donde quedó en Nieve de Primavera. En esta ocasión los protagonistas son, por un lado Shigekuni Honda, el que fuera gran amigo del fallecido, que tras haber terminado sus estudios de derecho ejerce como juez en los juzgados de Osaka; y por otro un joven de 19 años, Isao Iinuma, que no es otro que el hijo del que fuera tutor de Kiyoaki durante su infancia y adolescencia, Shigeyuki Iinuma, ahora un hombre muy relacionado con la extrema derecha.

En este libro la trama se centra en la complicada situación política que vivía Japón en aquellos años (por eso he decidido añadir la etiqueta Histórica). La invasión de Manchuria, el asesinato del primer ministro y el intento de golpe de estado protagonizado por elementos reaccionarios de la Armada Imperial Japonesa en los incidentes del 15 de Mayo, la gran inflación y paro que sufría la población y que afectaba principalmente a las zonas rurales... Todo sirve de base a Yukio Mishima para retomar su gran obsesión nacionalista: exponer que Japón ha perdido la esencia y sus tradiciones para venderse a occidente. Los ideales del autor toman cuerpo en el joven Isao. Isao y un grupo de unos 20 jóvenes patriotas, gravemente influídos por 'La Liga del Viento Divino', un libro que narra un pequeño levantamiento insurgente pocos años después de las reformas de la Restauración Meiji, forman un grupo subversivo de nominado 'La Liga Showa del Viento Divino', que pretende atacar a quienes ellos consideran los actuales responsables de la situación de indefensión del Japón: el capitalismo personificado en los líderes de las grandes Zaibatsus. La verdad es que hay un paralelismo evidente entre lo que se narra en esta novela y lo que se estaba gestando en la cabeza del autor japonés, que acabó sus días formando una milicia privada e intentando sublevar al ejército japonés para que diese un golpe de estado. Como no tuvo exito, se suicidó siguiendo el tradicional rito del seppuku. Claro que esto dicho a tiro pasado no tiene más que un leve interés a nivel de curiosidad.

Tengo que reconocer que el segundo volumen de esta tetralogía me ha parecido menos interesante que el primero. Al final va a resultar que lo que a mi lo que de verdad me gusta son los grandes dramas (amorosos o no), donde haya muchas contradicciones y miserias humanas de por medio. Sí, sin duda es donde me siento más cómodo. No quiero con esto decir que el libro no sea bueno, en absoluto. Se trata de Mishima, por muy pesado que se pueda poner con sus inquietudes nacionalistas, siempre es una verdadera gozada leer su prosa, llena de evocadoras imágenes de naturaleza, de sentimientos grandilocuentes como pureza, valentía, entrega desinteresada, idealismo, etc. Por supuesto, mantengo mi interés en la serie y espero poder abordar la tercera parte en las próximas semanas.

Si queréis leer otras reseñas sobre este libro, podéis echar un vistazo a Hierba flotante y Ni un solo Libro. En el segundo no dan muchos detalles de la novela sino que se centran más en el autor.

10 oct. 2013

El Amor de Erika Ewald - Stefan Zweig

Como 'Caballos desbocados' no es moco de pavo, aprovecho para subir una breve reseña sobre este relato corto de Stefan Zwieg y de esta forma, mantener este ritmo autoimpuesto de una reseña cada 4 días aproximadamente. Por cierto que me ciño a la definición que hace la propia editorial Acantilado de El Amor de Erika Ewald, que aparece en la categoría de 'Relatos' con 112 páginas, mientras que Ardiente Secreto, con 126, se considera 'Novela'.

Leer a Zweig, al menos hasta el momento, me está resultando siempre muy placentero. En ello influye mucho que su prosa sea directa e inmediata, con frases tan tremendamente bien construidas que se asimilan sin esfuerzo alguno. También tiene mucho que ver que sus narraciones traten principalmente con los sentimientos humanos, cuyo tratamiento desde una perspectiva atemporal consigue salvar sin problema el contexto histórico en que fueron escritas (primeras décadas del siglo XX). Así pues, aunque la protagonista de este relato, Erika Ewald, es una señorita muy formal y un poco mojigata de principios del S. XX, las emociones y contradicciones a las que el autor va enfrentandola poco a poco se manifiestan en reacciones que tienen validez universal.

La trama nos muestra la evolución del amor que Erika, pianista y profesora de piano, siente por un violinista excepcionalmente dotado (para la música, se entiende). Ella considera la relación a nivel platónico, qué maravilloso encontrar un alma gemela culta y amante de la música, a quien poder abrirse para mostrar sus ilusiones y esperanzas más íntimas etc. etc. Así que inicialmente todo se reduce a paseos, ensayos conjuntos para un recital, miraditas y sonrisitas, ¡ah, qué gran felicidad! !Qué dicha, qué gran gozo y qué regocigo incontenible para el corazón de una mujer! Pero con el tiempo el joven virtuoso del violín confiesa a la, todo hay que decirlo, un poco boba de Erika, su amor y su pasión, reclamando lógicamente un poco de carnalidad en el trato. Lamentablemente, la dama no está preparada para entregarse físicamente, y cuando parecía que iban a consumar su pasión, huye despavorida y aterrada, perdiendo ambos el contacto durante semanas. Pero, ¡ay, destino juguetón y caprichoso!, llega el día no mucho después en que el deseo se manifiesta en Erika y su ansia de roce corporal supera sus prejuicios decimonónicos, por lo que se lanza a recuperar a su amado sin dudarlo un momento. Como es de suponer y para dar un toque amargo y de maduración del personaje, el violinista despechado no ha perdido el tiempo y ya ha encontrado nueva compañía femenina. Es justo a partir de ahí, en la recta final del cuento, donde Zweig despliega su gran conocimiento de la naturaleza humana para exponer al lector frente a una serie apasionante de pensamientos turbios y actitudes descontroladas que, activadas por el dolor que experimenta la Srta. Ewald, conformarán su personalidad y le harán crecer como persona. Bajo mi punto de vista, es admirable que la protagonista termine viviendo una vida plena dedicada a la música al margen de lo que la sociedad espera de ella (casarse y tener hijos, evidentemente).

Resumiendo, una lectura ligera pero apasionante, de la que se da cuenta del tirón. En esta ocasión, el apartado final que siempre reservo para recomendar otras reseñas va a quedar desierto, no porque no haya comentarios de este relato en la blogosfera, sino porque ninguno de los que he visto me ha convencido.

7 oct. 2013

El Almuerzo desnudo - William S. Burroughs

Había decidido que octubre fuese el mes de la Generación Beat, pero se me están acumulando las tareas pendientes hasta final de año (recordad que hace un par de meses prometí intentar terminar la tetralogía 'El Mar de la Fertilidad' de Yukio Mishima en lo que quedaba de 2013) y no sé si me dará tiempo a leer algún otro libro de este grupo de escritores antes de que acabe el mes. De momento ya he dado cuenta de El Almuerzo desnudo de William S. Burroughs, algo es algo.

Tengo que empezar a reseñarlo diciendo que estamos ante el mayor desvarío de drogadicto que he leído nunca, aunque lo cierto es que no sé si habrá muchas otras novelas catalogables en esta peculiar categoría. Los capítulos están vagamente conectados entre sí a través de algunos personajes que se repiten, pero en realidad no hay argumento ni linealidad alguna en la trama. No hay continuidad sino una serie de relatos cortos con los delirios, aventuras y desventuras tanto de un adicto a las drogas, William (Bill) Lee, alter ego del propio Burroughs, como de cualquiera de sus conocidos del submundo marginal del consumo de narcóticos: camellos, yonquis, policía, prostitutos, etc. Todo ello, por supuesto, distorsionado hasta casi lo incomprensible debido al abuso de sustancias ilegales: morfina, heroína, cocaína, alucinógenos, etc. De entre lo poco que se puede vincular con la realidad están por un lado los viajes del protagonista/narrador a lo largo y ancho de Estados Unidos y México, y por otro sus largas estancias en Tánger. Luego hay un montón de lugares irreales, fruto de una incontrolable imaginación activada por los estupefacientes: países y cuidades inexistentes como la República de Libertonia, Interzonas o Anexia permiten al autor desplegar demenciales textos satíricos criticando a los estadounidenses, los totalitarismos, la burocracia, o su miserable subsistencia como toxicómano. El autor recurre constantemente a una serie de imágenes producto de sus estados alterados de conciencia: insectos, un omnipresente y enorme ciempiés negro, brumas y humaredas de colores que lo envuelven todo, extrañas enfermedades y parásitos tropicales, etc. Además hay frases, yo diría que incluso párrafos enteros que se repiten en diferentes partes de la narración. Todo esto, unido al sinsentido a que nos enfrentamos, ha hecho que por momentos dudase de la realidad y no sabía bien qué había leído y qué había imaginado. De lo que no me cabe duda es de que Burroughs y este libro en particular tuvieron que ser una influencia clara para que J. G. Ballard escribiese La Exhibición de Atrocidades.

Al margen de todo esto, si algo me sorprende es que esta extraña novela se llegase a publicar en 1959: el lenguaje que usa Burroughs es super crudo y explícito. Se describen orgías donde se mezcla placer, dolor y muerte con todo lujo de detalles. Hay completísimas explicaciones sobre las diferentes alternativas para inyectarse la droga en vena. Exhibiciones de violencia a través de linchamientos de afromericanos cada dos por tres. Relaciones homosexuales, pederastas abusando de críos en Tanger, chaperos vendiendose por un chute. Todo ello regado con semen, eyaculaciones, penetraciones anales, mujeres con arneses con penes de goma, etc. etc. Las situaciones relatadas son a veces tan brutales y usan un humor tan negro que han llegado a provocarme una risa nerviosa que deja un poso de culpabilidad. De entre todo este marasmo, solo la introducción y el apéndice final suponen dos pequeños oasis de objetividad donde al principio se aclara la génesis del libro, y al final el propio Burroughs nos cuenta (de manera clínica) sus experiencias con las drogas y las curas de desintoxicación.

En fin, una lectura interesante para conocer narrativas y vidas totalmente al margen de lo convencional. Nos exige, eso sí, enfrentarnos a ella con una mente abierta y receptiva, porque desde luego el modelo presentación-nudo-desenlace nunca ha estado más ausente que aquí. Tenéis un excelente y completísimo análisis de este clásico de la literatura norteamericana en La Pasión inútil. En Maleta de Libros sin embargo nos dan una visión diametralmente opuesta, que se resume con la contundente frase "una pérdida de tiempo".

3 oct. 2013

Los Sótanos del Vaticano - André Gide

André Gide (pronunciado /ɑ̃dʁe ʒid/, cortesía de la Wikipedia en inglés) es otro de esos autores con los que me he topado de casualidad mientras leía algún libro, creo que fue en Doctor Pasavento de Enrique Vila-Matas. De no conocer a este escritor (que para vergüenza mía fue además premio Nobel de Literatura) he pasado a verle aparecer, como quien dice, por todas partes: sin ir más lejos se le menciona en Contrapunto de Aldous Huxley. Así que curioseando por entre sus obras me decidí por Los Sótanos del Vaticano, una sátira en forma de divertido enredo con un sinfín de participantes, en donde sobre una base de novela negra/de aventuras se incorporan elementos filosóficos y de crítica religiosa.

Ambientada a principios de la década de 1890, la novela se divide en 5 partes que transcurren entre Francia -París y Pau- e Italia -Milán y Roma-. En cada uno de los bloques se relatan las vicisitudes y peripecias a que se enfrentan los componentes de tres matrimonios en que las tres esposas son hermanas: Anthime y Verónica Armand-Dubois, el Conde Julio de Baraglioul y su esposa Margarita, y finalmente Amadeo y Árnica Fleurissoire. El padre de Julio, el conde Justo Agenor Baraglioul, está a punto de morir y le pide a su hijo que se interese por un individuo llamado Lafcadio Wluiki, quien resulta ser su hijo ilegítimo y por tanto su medio hermano. Lafcadio es un joven de 19 años relacionado con el hampa parisina, y a través suyo se incorpora de manera natural la componente criminal.

Como he adelantado al comenzar, la trama es un embrollo de grandes dimensiones que implica a todos los miembros de las parejas y a su entorno. Tengo que admitir que por momentos la acción se hace algo difícil de seguir por el gran número de personajes implicados y un argumento demasiado rocambolesco. Hay intrincadas aventuras, sofisticados timos urdidos por maquiavélicos villanos que recuerdan inevitablemente al Profesor Moriarty, y para mi sorpresa, perversos crímenes gratuitos ejecutados por individuos amorales que parecen propios de la pluma de Patricia Highsmith. Gide aprovecha la ficción para enjuiciar la religión católica y poner de manifiesto su hipocresía y falsedad, vertiendo también arriesgadas ideas sobre la libertad individual.

A nivel técnico, la presencia del autor en el papel del narrador es apabullante, de manera que sobrepasa las tareas exclusivas de su competencia para dar pistas y hacer guiños al lector, dirigiéndose directamente a él. Por otro lado, hacía tiempo que no me encontraba con tantísimas palabras con olor a rancio, o por decirlo de otra forma, de uso casi exclusivamente literario: propalar, unción, subvenir, antevíspera, probidad, importuno, cesación, calamocano (¿¿¿calamocano???), inopinado, y un larguísimo etcétera. La verdad es que no molestan y le dan al texto aire decimonónico muy gracioso. Para finalizar con estos comentarios, una particularidad más que me ha resultado bastante irritante: se trata del uso continuado de una sintaxis retorcida que acumula negaciones. No sé si será un problema exclusivamente mio, pero la cuestión es que me pierdo con facilidad con las oraciones de lógica negativa, más aún si acumulan combinaciones de noes, nuncas y preposiciones, intensificadores o prefijos negativos (des-, a-, -in, etc.). Para mí frases como 'al que no se reintegraba nunca sin agrado', 'no nos acostumbramos a saber desagradar', 'no quedó poco sorprendido' o 'reconocía en ella menos santidad que orgullo' son como un campo de minas que ralentiza mi avance en la lectura. Con todo, son sólo pequeñas molestias que no empañan el resultado. He de reconocer que me lo he pasado bastante bien, así que seguiré curioseando por la obra de este escritor.

Para otras reseñas os sugiero visitar Solo de Libros, con una reseña entusiasta al máximo, y también Manuelblas. Literatura y cine, donde lo son algo menos. En ambos blogs incluyen datos muy interesantes, por ejemplo, éste último nos aclara que el complejo timo que se utiliza en la trama existió en realidad.
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