28 abr. 2013

La Defensa - Vladimir Nabokov

Alexander Ivánovich Luzhin es un crío bastante retraído y solitario que muestra gran desafecto hacia sus padres y hacia todo en general. No le va muy bien en el colegio y sus compañeros se burlan de él, pero un día descubre el ajedrez y su vida se transforma. Se revela como un jugador excepcional con un talento prodigioso y en tan solo unos meses y tras dejar el colegio, se empieza a dedicar profesionalmente a ello. Viajes, torneos, exhibiciones, partidas rápidas, etc. etc. Ya rondando los 40 y durante su estancia en un balneario conoce a una joven también de origen ruso y entre ambos surge el amor. Lamentablente la obsesión del protagonista por el ajedrez le ha transformado en un individuo muy peculiar y alejado de la realidad, así que las relaciones entre ambos no serán bien vistas por la familia de ella. Durante una competición con los más grandes maestros sufre una grave crisis nerviosa y debe abandonar antes de que el juego final se decida. Luzhin logra recuperarse pero se ve obligado a retirarse del ajedrez. El matrimonio con su joven prometida parece darle cierta estabilidad, sin embargo ésta va perdiéndose poco a poco a medida que los meses transcurren y el juego vuelve a tomar control de sus pensamientos.

La Defensa nos cuenta la vida de Luzhin en la Europa de entreguerras, con el grueso de la acción transcurriendo principalmente entre los exiliados de la revolución rusa en Berlín (no en vano la novela data de 1930 y pertenece al periodo ruso del autor; él mismo podría haber sido uno de los exiliados que nos describe). A mi la verdad es que no me ha resultado muy interesante que digamos, no me he aburrido, pero visto el nivelazo de Lolita, ésta me ha parecido una obra de mucho menos peso. Quizás lo que más rechazo provoca es el protagonista, que es un sosainas de cuidado a todos los niveles. Ni aún jugando al ajedrez consigue transmitir la más mínima emoción. Es todo impasibilidad y apatía. Admito no obstante que hay muchos puntos a destacar, lo primero quizás la prosa clara y directa de Nabokov, da gusto leer algo tan bien escrito sin complicación alguna. También tenemos golpes de humor muy sutiles y efectistas, sobre todo en relación con su prometida/esposa (que sí es un personaje bien construido) y las dificultades con que se topa para que sus padres aceptan su relación con el maestro del ajedrez. Y finalmente, la descripción de la enfermedad mental que sufre el protagonista es verdaderamente angustiosa. La forma que tiene el autor de enlazar el ajedrez con la pérdida de conexión con la realidad y la transición a la locura de su personaje es extremadamente aguda e inquietante, algo que no parece posible más que si se conoce de primera mano. Vía la versión en inglés de la Wikipedia, me entero de que efectivamente Nabokov se basó en un famoso jugador de ajedrez a quién conoció personalmente y que siguió la misma suerte del protagonista.

Sin ser una mala novela, a mi el concepto global me ha dejado más bien tirando a indiferente. Tenéis otras reseñas de este libro en Críticas Literarias Regina Irae, que es bastante objetiva creo yo, y en Lo que leímos, donde no puede verter más alabanzas en menos espacio.

24 abr. 2013

Edén - Stanislaw Lem

Siempre que leo a Stanisław Lem me siento mejor, principalmente porque sintonizo al 100% con su filosofía antiantropocentrista. En Edén no se anda por las ramas, pues polariza su visión personal del universo y la opuesta en dos de los personajes, el doctor y el ingeniero, respectivamente.

Pero pongámonos antes un poco en situación: una nave espacial se estrella en el planeta Edén por un error de navegación. Los conocimientos sobre dicho planeta se reducen a que a) tiene una atmósfera respirable para el hombre b) se sabe habitado. Y para de contar. Así que el equipo de tripulantes y supervivientes (el ingeniero, el físico, el químico, el cibernético, el doctor y el coordinador), se convierten en unos robinsones espaciales que tendrán que hacer frente a numerosos problemas. En primer lugar tendrán que explorar un entorno desconocido y potencialmente hostil si quieren sobrevivir. Y en segundo, habrán de reparar todas las averías sufridas en el impacto si quieren volver a la Tierra. Las incursiones en el terreno empezarán a descubrirles una flora de aspecto amenazador, extrañas factorías abandonadas con absurdos procesos de producción, vehículos tripulados que ignoran su presencia, fosas comunes repletas de cadáveres de patéticos seres vagamente humanoides, inmensas necrópolis-museo, etc. etc. Sin embargo, nada de lo que descubren tienen sentido ni lógica si se intenta forzar su interpretación a la experiencia humana. Mientras que el médico intenta dar explicaciones alejadas todo lo posible del saber humano, el ingeniero siempre analiza todo lo que ven desde un marco de referencia conocido y adaptado a su interés. Esto por supuesto no hace más que generar conflictos, acrecentados cuando entran en contacto con algunos habitantes de Edén y el desconocimiento e incomprensión entre unos y otros activa los mecanismos de superviviencia humanos, que a la más minima no dudan en aniquilarlos con sus armas.

A pesar de que las ideas que maneja la novela me encantan, tengo que admitir con algo de pena que en esta ocasión el desarrollo me ha resultado un poco cansino. Así pues, he bajado al autor polaco del pedestal en que le tenía situado. El principal problema que le encuentro es el abuso de descripciones de entornos, que resultan irreconocibles no solo para los personajes del libro, sino también para el lector. Capítulo tras capítulo y párrafo tras párrafo, el avance de la trama es mínimo y simplemente asistimos al agotador relato hiperdetallado de construcciones y parajes que en mi cabeza se dibujaban todos de manera muy, muy vaga debido a la extravagancia de lo que se intenta mostrar. Después de doce capítulos en este plan, en los dos capítulos finales un habitante de Edén entra en contacto con la tripulación y consiguen intercambiar algo de información aprovechable que, sin llegar a resolver gran cosa, al menos si parece convencerles de la incapacidad del ser humano para interpretar realidades que le son ajenas. Un poco la idea que siempre quiere transmitir Lem, aunque en este caso a nivel narrativo me ha resultado un poco forzada.

Para otras opiniones os remito a las críticas múltiples de el Sitio de Ciencia-ficción (un total de cinco editores de dicha web lo comentan) y Solo de Libros.

20 abr. 2013

Invernáculo - Brian W. Aldiss

Invernáculo es una novelilla de aventuras totalmente intrascendente, sosa y sin gracia ninguna. Escrita como para adolescentes ávidos de acción sin ningún fondo ni preocupación por el argumento. El hecho de que tenga un premio (el Hugo de 1962 a la mejor colección de relatos cortos) hace que me cuestione profundamente el significado de los premios literarios.

La acción transcurre en la Tierra en un futuro muy, muy lejano, tanto que se ha detenido la rotación de la misma. Ello ha provocado que en el lado donde siempre brilla el sol, las plantas hayan pasado a ser los seres dominantes. Han evolucionado de mil formas, son móviles, son enormes, en su mayoría son agresivas y han diezmado el reino animal. Solo quedan algunos humanos involucionados que viven en pequeños clanes y han tenido que adaptarse a la vida en la ramas de los árboles; también hay algunos insectos mutantes hipertróficos mezcla de ésto y aquello. Así que en la novela (en realidad un fix-up de cinco relatos/novelas cortas, via Wikipedia) asistimos a las andanzas de un grupo de estos humanos, con la lupa puesta en Gren, un muchacho ya en edad fértil, hecho que en esa cultura le otorga un estatus especial por tener la capacidad de poder engendrar niños, algo difícil de encajar si consideramos que Brian W. Aldiss imagina una sociedad tribal matriarcal. Total que  la narración va dando tumbos, con gente muriendo aquí y allí, incidentes con extrañas bestias por un lado y por otro, viajes de norte a sur y de este a oeste, por tierra, mar y aire, etc. etc. Nada de lo cual, por cierto, tiene absolutamente ninguna importancia en la trama porque no hay trama, sólo un contínuo relatar correrías y peligros, ingenuos a más no poder en mi humilde opinión.

Al final al autor se le acaba el fuelle y la historia finaliza de la misma manera que se ha desarrollado:  insustancial, trivial, puerilmente. En lo que llevo de blog, solo recuerdo una novela tan absolutamente inane y penosa como ésta: Pensad en Flebas de Iain M. Banks, y casualmente ambas  venían recomendadas por dos amigos diferentes con un historial interminable de referencias en la ciencia-ficción. Para que te fíes de los amigos. Que conste que yo al Aldiss le tenía por uno de los popes de la New Wave, pero por lo que parece el título que me ocupa hoy es anterior a su vinculación a dicho movimiento. En fin, intentaré afinar más la próxima vez que aborde a este autor.

Tenéis más reseñas en Bibliópolis y Universo de Ciencia Ficción. La primera es bastante crítica; la segunda, es muy extensa y realiza un análisis extenuante de la novela, total para justificar lo injustificable.

16 abr. 2013

Bajo el Influjo del Cometa - Jon Bilbao

¿Qué queréis que os diga? Esta colección de relatos cortos de Jon Bilbao me ha parecido bastante más floja que la anterior, Como una Historia de Terror. Si en aquel otro encontré cierta cotidianeidad y cercanía de tramas y personajes que permitían que casi cualquier hijo de vecino tuviese puntos con que identificarse, en Bajo el Influjo del Cometa me da la impresión de que el autor apuesta mayoritariamente por temas insólitos que rozan lo fantástico, quiero suponer que para tener mayor margen de maniobra en los resultados. Lamentablemente y para mi gusto, han quedado regulín-regulán en su mayoría.

  • 'Los Espías'. Localidad de vacaciones y una pareja que se interesa por sus vecinos estacionales, que tienen la rara costumbre de leer la biblia en familia durante media hora todos los días. Este relato es uno de los que se salva de mi quema personal, precisamente porque nos demuestra que no hay que buscar el lado oscuro de cada uno de nosotros en sucesos extraordinarios, sino simplemente mirando bien lo que nos bulle en la cabeza.
  • 'Belígero'. Chica con problemas amorosos que se recluye en una cabaña solitaria en pueblo aislado de montaña. Allí se imagina que establece un contacto místico con un zorro, a quien considerará una especie de guardián y por quien se preocupará igualmente cuando un par de lugareños intenten darle caza. Final espantoso y carente de lógica donde se deja ver que más que problemas amorosos, la joven estaba completamente zumbada.
  • 'Una Victoria parcial'. Parejita que cinco años después y ahora con niño, vuelve a uno de los lugares especiales de su noviazgo (cala semidesconocida en una isla). Allí se encuentran con una ballena varada y muerta, que viene a arruinar sus expectativas de diversión y/o escape de la rutina en que se ha transformado su vida. No le he visto gracia ninguna.
  • 'Soy Dueño de este Perro'. Una pareja urbanita aficionada a la pesca se topa con unos desalmados que intentan ahogar a un cachorro de perro en el lago donde ellos dan rienda suelta a su cruel afición. Lo consiguen salvar y lo adoptan, y dos años después, coincidiendo con la desaparición temporal del perro, el hombre que lo intentó matar aparece destrozado por un animal. Semanas más tarde será el hijo de áquel, que se veía forzado a ayudarle en tan reprobable acto, quien aparezca muerto y hecho pedazos por una alimaña. El marido y actual dueño del perro, un neurótico de cuidado, tiene muy claro lo que ha pasado, así que intentará completar la despreciable acción que interrumpieron años atrás. El intento de crear desasosiego al hacer del perro un asesino desalmado no me ha resultado ni creible, ni aceptable. Lo siento pero para malvados, los seres humanos.
  • 'El mejor Regalo posible'. Brevísimo cuento sobre la ruptura de una mujer casada con su amante una vez ella ha tenido su primer bebé en su matrimonio. Si bien la primera parte contiene escenas y unas imágenes de una verosimilitud incuestionable, la segunda no tiene ni pies ni cabeza.
  • 'Un Padre, un Hijo'. Expresión de las relaciones entre un padre y un hijo. Los silencios, los abusos de confianza, las meadas fuera de tiesto entre uno y otro (bueno, más bien del padre al hijo). Esto sí que es turbio, inquietante y real como la vida misma.
  • 'Ha desaparecido un Niño'. Al igual que algunos de los relatos me han hecho oscilar entre la indiferencia y el aburrimiento, este me ha parecido  espectacular. Joven profesora destinada a un pueblo costero. Uno de los críos a quien da clase desaparece, así que el autor nos describe las tensas situaciones que este trágico evento genera en el pueblo. A nivel técnico es el más interesante, con varios flashbacks y un flashforward que según lo leía, me dejo una sonrisa de satisfacción en la cara. ¡Bravo!
  • 'Bajo el Influjo del Cometa'. El paso de un cometa por las proximidades de la Tierra tiene efectos inesperados en las infraestructuras: pérdida del sumistro eléctrico, las comunicaciones, el suministro de agua corriente en una gran banda del planeta que se pasa a ser conocida popularmente como 'la zona oscura'. Casi todos los habitantes de la misma la abandonan, pero no tanto en las zonas limítrofes. Es en otro pueblo costero fronterizo afectado por el apagón (hay que ver lo que le gustan los pueblos costeros a Jon Bilbao) donde transcurre la acción del relato. Una pareja joven aprovechará estas condiciones anómalas para hacerse con la colección de objetos de arte totalmente infravalorada por sus propietarios y vecinos, una pareja de ancianos. En fin, me parece que en este caso no se han explotado lo suficiente las características especiales de contexto en que transcurre la acción. Total, al final se restablece la normalidad y santas pascuas. Aquí no ha pasado nada.
Resumiendo, me queda la sensación de que esta compilación no llega al 50% de satisfacción. Demasiado poco para lo que me esperaba, a pesar de que tres afortunados ('Los Espías', 'Un Padre, un Hijo' y 'Ha desaparecido un Niño') me hayan parecido excelentes. Teneis reseñas que se deshacen en elogios en Solo de Libros, La Tormenta en un Vaso o cualquier otro blog, porque yo he intentado mirar si en algún sitio le ponían pegas y me he cansado de buscarlo.

12 abr. 2013

El Paseo - Robert Walser

El Paseo es un cuento, un relato breve de apenas 80 páginas en el cual Robert Walser nos cuenta lo que hace cuando sale a pasear: por un lado simplemente disfruta de dicho acto y de lo que ve durante el camino, y además, de paso, es su método preferido para buscar inspiración. Es una historia muy sencilla y simple, escrita con un lenguaje muy claro y sin artificio alguno. ¿Que ve una posada y le gusta? Pues nos los cuenta. ¿Que ve a una mujer tan guapa que piensa que podría ser actriz de cine? Pues se para a hablar con ella y se lo dice. ¿Que tiene que pasarse por el sastre a probarse un traje? Se acerca a la tienda, tiene una bronca con el dueño por lo mal cortado que está y sigue su camino. Etc. etc. Tiene mucho sentido del humor y mucha ternura, lo cual hace que sea muy agradable de leer. También hay algo de crítica social, pero todo ello siempre redactado muy de buen humor, plantando cara a la injusticia y al absurdo pero sin permitir que le afecte. No es mucho, pero el librito es amable y tiene gracia.

Tenéis un par de reseñas repletas de citas del libro en Somos lo que leemos y Literatura Basura.

9 abr. 2013

La Señora Dalloway - Virginia Woolf

He tenido la mala suerte de leer La Señora Dalloway justo después de Viaje al Fin de la Noche. A pesar de que se trata de una novela que tiene muchos puntos destacables, el tono general de la misma, con todos esos sentimientos de chichinabo que de por sí me aburren soberanamente, me ha resultado total y absolutamente intrascendente en comparación con la inmediatez, descaro y rabiosa ferocidad de la novela de Céline, que tan fresca tengo.

Ya he dicho más de una vez que la glorificación gratuita de los sentimientos, así porque sí, porque lo lírico es maravilloso y nos hace verdaderamente humanos y qué bonita es la sensibilidad y el amor y la amistad etc. etc. etc., pues no es lo mio. No me va, no, que no me dice nada. Punto. Y lamentablemente para mí estamos ante una novela que no hace otra cosa que circunnavegar en torno a todos estos temas que tanto rechazo me provocan, ¡argh!. Aunque he dado cuenta de ella en un par de sentadas, tengo que admitir que Virginia Woolf me ha hecho sufrir de lo lindo con todas esas descripciones interminables que se anidan en tantos niveles que dejas de saber de qué estaba hablando. Por no hablar de las constantes menciones a las nubes, las rosas y las hortalizas (y mira que a mí, que solo me alimento de productos de origen vegetal, las hortalizas me encantan). ¡Qué cansina! Si el libro llega a tener 10, sólo 10 páginas más, lo dejo antes de terminar.

Sin embargo, también es verdad que dejando de lado tanta tontuna sentimentaloide, toca temas muy interesantes (auge del feminismo y derechos de la mujer a principios del S. XX, homo/bisexualidad, depresión y enfermedad mental), y sobre todo a nivel narrativo me ha sorprendido por su originalidad. La acción transcurre en Londres en un solo día, aunque está plagada de flashbacks para dotar de fondo a la historia. Al empezar toma la voz la Señora Dalloway, una mujer de 52 años perteneciente a lo mejor de la sociedad londinense que va a dar una fiesta en su casa esa misma noche, y a partir de ella, la autora -muy hábilmente todo hay que decirlo-, va cediendo la palabra y enlazando personaje tras personaje de una manera aparentemente casual, tomando siempre un detalle nimio para hacer de nexo entre ellos. De esa forma va cediendo la palabra al siguiente al vincularlo con un elemento cualquiera de áquel a quien se la quita. Lo cierto es que de esta manera teje una trama bastante elaborada, donde al final, todos están relacionados de una forma muy inteligente y sutil. En cierto sentido, me ha parecido muy moderna, muy visual y cinematográfica. Lástima que me traigan completamente sin cuidado los problemas de la clase alta británica de los años de entreguerras.

Para finalizar, un breve comentario sobre la edición que he leído, publicada por Losada. Por un lado está bastante bien de precio (casi 4 euros menos que la de Lumen), pero por otro la traducción tiene giros y dialectalismos típicos del español de Argentina, cosas como 'pilotear', que ya sabemos todos que quiere decir 'manejar un carro' y se entiende sin problemas, pero por lo menos en mi caso, estas diferencias consiguen que desvíe la atención del texto. Podéis echar un vistazo a otras reseñas en Encuentros de Lecturas, Un Libro al Día y Tras la Lluvia, Literatura. No en todos los casos sale bien parada.

5 abr. 2013

Viaje al Fin de la Noche - Louis-Ferdinand Céline

Pensaba que Michel Houellebecq había dicho todo lo que había que decir sobre la sociedad y sus miserias, pero no, mucho antes que él,  Louis-Ferdinand Céline ya le había pegado un buen repaso. Desde luego ahora me queda claro de quien ha bebido mi escritor francés vivo favorito. Viaje al Fin de la Noche ha sido la experiencia literaria más apasionante que he tenido en años, yo diría incluso que en toda mi vida. Escrita con un lenguaje increíblemente ágil y directo, no parece que estemos leyendo un libro, sino que más bien nos vemos transportados dentro de la trama como participantes de una serie de sucesos que están pasando a nuestro lado, en lo que de pronto parece ser la realidad. La sensación de verte inmerso en los acontecimientos es imparable, incontenible. Céline te arrastra junto con los protagonistas y experimentas los (pocos) placeres y (muchas) desgracias de sus vidas con una nitidez deslumbrante.

De clara inspiración autobiográfica, Viaje al Fin de la Noche es el relato vital de Ferdinand Bardamu, alter ego del autor francés. Empezando por su alistamiento accidental en el ejército y su participación en la I Guerra Mundial, capítulo a capítulo asistimos a su periplo a lo largo y ancho del mundo. La locura de la guerra y el efecto devastador en su salud, su demencial peregrinaje hasta ser declarado inútil, su terrible experiencia en las colonias francesas en África, su posterior huída y estancia en los EEUU, la vuelta a París y el comienzo de su carrera como médico, las ambivalentes relaciones que mantiene con su amigo Robinson Léon, secundario de lujo en esta historia, etc. La narración de estas aventuras y desventuras modernas es brutalmente honesta y descarnada. Con frases cortas, breves, alejadas de cualquier sofisticación verbal, el autor es capaz de transmitir emociones complejas, contradictorias, absurdas pero innegables, auténticas, reconocibles por todos nosotros. Para ello no duda en usar insultos, en ser grosero, en usar un lenguaje arrabalero, todo para escupirnos la verdad a la cara aún sabiendo que duele. Porque estamos tan acostumbrados a mentir, a mentirnos, a que nos mientan, a aceptar la mentira como instrumento de corrección política, que cuando nos dicen la verdad sin tapujos nos ofendemos, nos sentimos descolocados y desarmados, incapaces de reaccionar ni de asimilar el estado de indefensión en que la verdad, dicha sin cortapisas, no coloca. La lucidez del análisis del ser humano que hace Céline nos abofetea página tras página, porque mostrarnos el mundo y sus mezquindades sin máscaras ni edulcorar (por evitar molestar), equivale a darnos una somanta de palos.

Resumiendo, maravilloso e imprescindible. Cuando pasé la página 500 de la edición de Edhasa (que tiene 576 pp), empecé a sentirme muy jodido porque fui consciente de que se estaba acabando, y a pesar de todo lo que me ha hecho disfrutar, ver que se aproxima el final de algo tan deslumbrante es, hay que decirlo claramente, una mierda. Tenéis un par de reseñas sobre esta novela en Un Libro cada Día y Solo de Libros.

1 abr. 2013

¿Sueñan los Androides con Ovejas eléctricas? - Philip K. Dick

Toda la vida leyendo a Philip K. Dick y resulta que todavía no me había ventilado ¿Sueñan los Androides con Ovejas eléctricas? Sí, así es, el libro que inspiró Blade Runner (Ridley Scott, 1982), momento a partir del cual este autor empezó a ser (re)conocido a nivel mundial, ha sido una de mis asignaturas pendientes durante muchos años. A medida que lo leía mi sorpresa ha sido mayúscula, porque la verdad es que las coincidencias entre el libro y la película son mínimas. Excepto en el concepto general de "protagonista caza recompensas que da captura a replicantes sin escrúpulos que pretenden vivir como humanos" y en el detalle particular de "test empático para detectar humanoides", película y novela no tienen absolutamente nada que ver. Afortunadamente esas diferencias son de agradecer para quienes nos hemos aficionado a Dick y además, no hemos conseguido aguantar el tostón de Scott después de su estreno a principios de los 1980s. Ni la versión original, ni el montaje del director, ni la versión extendida del remake del director, ni nada de nada. Un sopor extremo me ha invadido cada vez que escuchaba la banda sonora de Vangelis, especialmente mientras el vehículo aéreo de Harrison Ford sobrevolaba el espacio aéreo de L.A. y aparece la geisha en una pantalla tamaño campo de fútbol colocada sobre un edificio. Zzzzzzzzz....

El libro es un típico producto dickiano, de aquellos en que está bastante moderado. Es por tanto, bastante fácil de leer y recoge ideas constantes en casi toda su producción. Por un lado está el núcleo principial de la historia, se trata del cazarecompensas Rick Deckard, que trabaja con la Policía de San Francisco y se dedica a "retirar" androides ("andys") que han entrado ilegalmente en la Tierra. Los robots humanoides (más bien organismos biológicos de síntesis) intentan hacerse pasar por personas de pleno derecho y librarse de su ingrata labor como sirvientes de los colonos espaciales. En su huída siempre cometen delitos graves contra sus amos humanos, de ahí que su eliminación esté plenamente justificada de cara a la humanidad. Deckard tiene una aventura con Rachael Rosen, un androide femenino modelo Nexus-6 al igual que sus próximos objetivos. Después de acostarse con ella, sus dudas sobre las vagas diferencias entre individuos humanos y sintéticos se hacen aún más patentes.

Por otro lado está John Isidore, quien se mezcla accidentalmente con humanoides fugados. Se trata de un humano afectado por la radiación remanente tras la Guerra Terminal, lo que ha provocado que sus facultades mentales se vean mermadas, transformandole en un ciudadano de segunda o tercera categoría. Estos "cabezas de chorlito" tienen menos derechos que los ciudadanos sanos, y por ejemplo no se les permite emigrar a las colonias espaciales. La descripción del futuro devastado y distópico en que transcurre la acción está muy bien lograda, pero no tienen nada que ver con esa noche contínua y opresiva de la película: la amenaza de esterilidad en los hombres debida al polvo radioactivo, territorios enteros carentes de vida, ciudades semiabandonadas, prácticamente la totalidad de la vida animal desaparecida de la faz de la Tierra, etc. Es curiosa la gran importancia que tienen los animales en la trama, algo que se ignora por completo en el film: el lujo que representa tener tener un animal, el gran vínculo emocional que sus dueños establecen con ellos, el estatus que concede poseer un animal real, y no un simulacro eléctrico como la oveja que tiene el protagonista y un largo etc.

Y por supuesto los aspectos religiosos que tanto gustaban a Dick aquí aparecen en forma de un culto que, al menos que yo recuerde, se elude completamente en la película. Se trata del Mercerismo -en honor a su creador, Wilbur Mercer-, que proclama la unión empática de todos los hombres y animales mediante la "Caja de Empatía". Este dispositivo permite al usuario experimentar los miedos y alegrías del resto del mundo, así como compartir los propios. Los límites entre la supuesta realidad en que vive Deckard y el mundo virtual del Mercerismo se cruzan al final de la obra, lo cual no es sino otra de las grandes obsesiones del autor: manifestar que los márgenes del mundo que experimentamos por los sentidos son muy, muy difusos.

A pesar de que mi intento de hacer una somera descripción de la trama se ha desmadrado un poco, insisto en que la narración, para lo que puede llegar a ser este autor escribiendo ciego de anfetaminas, es muy comedida. Sus preocupaciones habituales se exponen ordenadamente y se argumentan con mucho estilo y claridad. Los fan-boys de la película de Scott probablemente lo encuentren insustancial, pero los seguidores de Dick estarán conmigo en que tiene más interés. A los primeros podéis encontrarlos en la reseña del Sitio de Ciencia-Ficción, y a los segundos en El Bibliófilo Enmascarado.
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