24 dic. 2011

No soy Stiller - Max Frisch

El señor White, un americano de viaje por Suiza, es detenido tras un altercado con la policía zuriquesa y es obligado a permaner varias semanas en prisión preventiva hasta que se aclare su posible identidad, pues según un viajero que le acompañaba en el tren y avisó a las fuerzas del orden, Mr. White es en realidad H. Stiller, un escultor de cierta fama que desapareció sin dejar rastro hace algunos años. Según comprobamos a medida que leemos las notas que redacta Sam White durante su reclusión, Anatol Stiller era un tipo muy difícil: contradictorio, mendaz, inseguro, arrogante, inestable psicológicamente, huidizo y casi siempre hosco. En esos meses pasados entre rejas, Sam White traba amistad con el fiscal de su caso, que está especialmente interesado en él por motivos que se nos irán revelando poco a poco. Las visitas y los careos con sus antiguos amigos y sus familiares se van sucediendo, y cada vez parece más claro que Mr. White es, tal y como todos aseguran, Herr Stiller, ¿o no es así?

De nuevo un escritor en lengua alemana en Das Bücherregal. Repito con Max Frisch, en esta ocasión con el título que le consagró como escritor: No soy Stiller. Me he cansado de leer aquí y allá que esta novela es una crítica a la pacata sociedad Suiza, y bueno, es cierto que inicialmente la sátira a las peculiaridades de dicho país sobrevuela el texto, pero en mi opinión hay mucho más que eso. En realidad, y siempre bajo mi punto de vista, se trata de una historia de gran complejidad en la que se realiza un demoledor análisis psicológico y filosófico del ser humano y de la construcción de la identidad de una persona. Evidentemente el autor toma como caso particular al protagonista, quien concentra en su ser todas las contrariedades y dificultades inherentes a la vida en sociedad. Frisch se toma su tiempo en poner de manifiesto la ridícula idiosincrasia del país y el momento en que a cada uno le ha tocado nacer, eso es indudable, pero tiene mucho más peso el necesario enjuiciamiento de las expectativas y presiones procedentes del entorno más cercano (familia y amigos) e incluso las ideológicas interiorizadas como propias.

Ni que decir tiene, la novela me ha encantado. Los relatos que nos van perfilando a Stiller desde los cuadernos de Sam White abarcan multitud de personajes y situaciones: su participación en las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil Española, su matrimonio y la frágil salud de su bellísima y adorable esposa, sus aventuras extramatrimoniales, su relaciones familiares con su único hermano y su difunta madre, su entorno de amigos, etc. Todos componen un cuadro que nos permite situar a Stiller/White, sus contradiciones, su dramática historia personal y la resolución de la misma.

El apartado de otras reseñas se reduce hoy únicamente a la que podéis encontrar en Critica de Libros. Os la recomiendo.

19 dic. 2011

Fluyan mis Lágrimas, dijo el Policía - Philip K. Dick

Más Dick, yo siempre estoy dispuesto si se trata de Dick. Minotauro reedita Fluyan mis Lágrimas, dijo el Policía en tapa dura. Sabida es mi predilección por este escritor, sin embargo me veo obligado a comenzar el post advirtiendo que la novela no ofrece nada nuevo ni digno de especial mención en su obra. Nos encontramos ante una historia que bebe de las fuentes dickianas habituales, así que tenemos más de lo mismo. Esta última frase puede sonar un poco condenatoria, pero al menos en el caso de Philip K. Dick es sinónimo de transgresión.

La acción transcurren en 1988 en unos Estados Unidos claramente distópicos: los ciudadanos viven en un estado policial donde las diferencias socio-económicas son extremas y la menor transgresión de las normas puede hacer que termines tus días en un campo de trabajo. Me ha parecido percibir en esta ocasión ciertas características temáticas típicamente New Wave: además de una cierta normalización del uso de drogas, tanto a nivel recreacional como para potenciar nuevos estados de conciencia y crear nuevas realidades, hay una despiadada crítica política (represión brutal de los universitarios, corrupción de las clases gobernantes) y un tratamiento provocador del que probablemente es el mayor tabú de occidente: el incesto. De todas formas, a nivel narrativo carece de la experimentación de que hizo gala este este movimiento: la redacción es muy lineal, muy académica y fácil de seguir. Tal vez por ello nos encontramos ante una buena opción en caso de vayamos a tener la primera toma de contacto con este autor de ciencia-ficción.

A pesar de que fue galardonada con un (aparentemente) prestigioso premio de ciencia-ficción, el John W. Campbell Memorial de 1975, creo sinceramente que en su producción hay títulos que destacan muy por encima del que tratamos hoy. Otras reseñas de Fluyan mis Lágrimas, dijo el Policía en Lo que pienso, con una breve pero acertado post que incluye spoilers, y en la entrada correspondiente en La Tercera Fundación. Os recomiendo que echéis un vistazo a los comentarios porque hay bastante divergencia de opiniones.

14 dic. 2011

El Sindicato de Policía Yiddish - Michael Chabon

A veces hago cosas muy absurdas, como por ejemplo comprar un libro compulsivamente fiandome de una reseña de dos líneas en un blog al que he llegado saltando de un link a otro y al cual sería incapaz de volver aunque quisiera. Mi experiencia me dice que estos impulsos casi siempre resultan en desastre, pero ¡ay!, en algunas ocasiones te permiten descubrir un novelón con las 7 letras (y en mayúscula: N-O-V-E-L-Ó-N), como es el caso que comento hoy.

Quizás lo que me convenció para tirarme a la piscina tras leer apenas tres frases fue que la trama de El Sindicato de Policía Yiddish transcurre en un contexto ucrónico o de realidad alternativa: en primer lugar Estados Unidos cedió el distrito de Sitka, Alaska, durante 60 años a los judíos refugiados de la II Guerra Mundial para que se asentasen y pudieran huir de la contienda. Esta posibilidad se planteó en realidad en el llamado Informe Slattery pero fue descartado por la administración Roosevelt. A esto se une el fracaso de Israel como estado al perder la guerra árabe-israelí de 1948, siendo sus habitantes expulsados por los palestinos de los territorios que ocupaban, trasladandose a continuación también a Alaska. Así que a un par de meses de la Revocación (la devolución de la soberanía de los territorios a Alaska), Sitka se ha convertido en una metrópoli donde habitan más de 3 millones de judíos de muy diferente pelaje y donde el ambiente está muy, muy revuelto. Es justo entonces cuando transcurre la magnífica trama que Michael Chabon ha urdido a modo de novela negra.

La acción comienza con un yonkie asesinado en una habitación del mismo cochambroso hotel en que vive el policía protagonista. A partir de ahí se van añadiendo personajes, situaciones y relaciones cada vez más complejas que componen la intricanda y tensa convivencia de los judíos en el asentamiento de Alaska. Hay judíos ultraortodoxos mafiosos, policías de perfil laíco, matones judíos de origen ruso, confidentes filipinos judíos, jugadores de ajedrez judíos procedentes de Polonia, indios Tlingit originarios de la zona que siguen en las ciudades vecinas... Todos se mezclan en una narración adictiva y por momentos divertidísima en la cual la historia judía juega un papel muy importante (la Diáspora, los territorios sagrados, antisemitismo, etc.), lo que nos hace sospechar que detrás de todo esto se está cociendo algo mucho más grande que la muerte de un simple heroinómano.

Si quisiera objetar algo al libro, podría hacerlo unicamente por el uso de argot ficticio construído sobre términos yiddish y por las constantes menciones a ritos y tradiciones judías que me son totalmente desconocidas. Lo primero en realidad no es grave, si bien al principio se hace un poco pesado. Al igual que ocurre con el Nadsat de La Naranja Mecánica, uno se acostumbra rápidamente y la mayoría de las veces el significado de los modismos se puede sacar del contexto sin dificultad, aunque probablemente nos perdamos un posible doble sentido. Además se incluye un glosario que recoge los más importantes. Lo segundo es desde luego una carencia mia debida a mi orígenes culturales cristano-católicos. Echando mano de Internet este déficit se resuelve con rapidez y eficacia.

A pesar de que fue la novela ganadora de varios premios de ciencia-ficción (Nebula, Locus y Hugo a la mejor novela de 2008), tengo que admitir que me cuesta pensar en El Sindicato de Policía Yiddish en términos scifi. ¿Hasta qué punto una línea temporal de historia alternativa a la que conocemos puede calificarse de prospección científica? Si nos fijamos, la sociedad descrita en esta novela tiene el perfil tecnológico de su equivalente real coetáneo: desde teléfonos móviles a los vehículos a motor, pasando por la ropa, la medicina o cualquier objeto, disciplina científica o realidad social que imaginemos. ¿Por qué entonces hay que catalogarlo de ciencia-ficción?

Otros comentarios sobre esta estupenda y entretenidísima novela en Rescepto indablog (donde no sale muy bien parada), Zona Fandom y Solo de Libros.

13 dic. 2011

Ein hundert Buchkritiken

Un breve texto para informar que ya llevo cien posts dedicados a comentar los libros que voy leyendo. No está mal, no está nada mal. En primer lugar porque el blog me entretiene bastante, que era el objetivo principal cuando me decidí a abrirlo, pero aún más importante es que a base de dedicarle tiempo he tomado conciencia de que el hábito de la lectura me resulta tremendamente reconfortante. A fecha de hoy no me imagino sin un libro dándome vueltas en la cabeza, ya sea porque lo estoy leyendo, porque me lo acabo de comprar, porque lo tengo todavía pendiente, porque me ha parecido infame (los menos) o fabuloso, etc. etc.

Nada más, para mi alivio en esta ocasión y a diferencia de mi primer cumpleaños, no hay análisis basados en google anaylitics. Si todo sigue como hasta hoy, es muy probable que siga por aquí por lo menos cien libros más.

9 dic. 2011

Mundo Anillo - Larry Niven

No es que Mundo Anillo sea una mala novela, pero tampoco es una novela buena ni digna de mención especial a ningún nivel, por lo menos en mi opinión. No sé si ha sido la primera en plantear la existencia de este tipo de mundo artificial, si es así, al menos ese mérito sí se le puede conceder a Larry Niven. También es fácil de leer y no supone un atentado a la inteligencia del lector, pero no es más que una historia de aventuras en un contexto ciencia-ficción, una space-opera vaya. Si mi primera experiencia con el subgénero fue un auténtico desastre (ver Pensad en Flebas de Iain M. Banks), esta no ha sido tan traumatizante, aunque ha quedado un cierto poso a pérdida de tiempo al acabar.

La descripción científica de la estructura y configuración del Mundo Anillo me ha resultado muy poco interesante. El grupo de alienígenas y humanos que protagonizan la narración carente de chispa y credibilidad. La sucesión de aventuras a bordo de ridículos vehículos mezcla de caballo, moto y aeronave unipersonal, bastante intrascendente. Solo el abandono y la desolación, el aire a fracaso que exhibe Mundo Anillo debido a algún cataclismo, cuya expresión exacta tampoco importa demasiado, dotan a la narración de un cierto aire ballardiano que para mi gusto no está mal. Pero poco más puedo salvar.

En el Sitio de Ciencia-ficción tampoco ha gustado, en Tecnoculto la consideran sobresaliente y en La Revelación están fascinados con los aspectos científicos y tecnológicos del libro, pero reconocen que hay ciertas carencias en la trama.

4 dic. 2011

Trastorno - Thomas Bernhard

En uno de los comentarios de mi última reseña sobre un libro de Thomas Bernhard (El Malogrado), otro entusiasta del austriaco recomendaba leerlo al menos cada dos meses. Desde entonces han pasado nueve, así que ya era hora de ponerle remedio. Trastorno es una de las primeras novelas de Bernhard. Formalmente es bastante más accesible que por ejemplo los relatos autobiográficos, ya que el estilo es mucho más sencillo y directo, ¡tiene incluso párrafos y puntos y a parte! Carece además de esas repeticiones obsesivas que caracterizarían su obra posterior, aunque los temas que trata sí que son los mismos con que ya me he topado en el resto de novelas y relatos de su autoría en mi haber: enfermedad y locura, brutalidad y misantropía, aislamiento y soledad del ser humano, el lenguaje y la imposibilidad de la comunicación, la vida en sociedad como manifestación del infierno en la tierra, las primeras pinceladas de su aversión a Austria, etc.

Organizada en dos partes, en la primera el protagonista y narrador, un joven estudiante de Ingeniería de Minas que está visitando a su padre, médico rural, acompaña a éste en sus visitas por la región, siendo testigo toda la miseria y opresión de las vidas de sus habitantes. Al final de la jornada, nuestro doctor tiene previsto visitar al Príncipe Saurau, actual señor de Hochgobernitz (un castillo-fortaleza imaginario pero inspirado al parecer en Burg Hochosterwitz), cuyo relato compone la segunda parte del libro. En ella el narrador se limita prácticamente a transcribirnos las impresiones del Príncipe, que desde una posición de superioridad, tanto física debido a la ubicación del castillo como figurada debido a su privilegiada extracción social y su vastísima cultura, se dedica a dar su opinión sobre los temas que le preocupan, y que en realidad enmascaran apreciaciones filosóficas de interés universal: relaciones familiares, Estado, economía, vejez, enfermedad y muerte, etc. Ni que decir tiene que el Príncipe se encuentra a mitad de camino de la genialidad y la locura, haciendo apreciaciones que a veces he encontrado muy acertadas y en otras ocasiones me han parecido tan vívidas que sólo pueden provenir del delirio de un maníaco-depresivo.

Sobre mi (limitado) conocimiento de Bernhard, diría que esta es una novela perfecta para tomar contacto su estilo, minimizandose el riesgo de que al terminarla reneguemos de él por el resto de nuestros días.

Otras visiones de este libro en Solo de Libros y en Críticas Literarias Regina Irae. En mi opinión los dos blogs han hecho un análisis excelente de Trastorno.
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