30 sept. 2011

El Mapa y el Territorio - Michel Houellebecq

Por fin entre mis manos una nueva novela de mi admirado Houellebecq, que por supuesto he devorado y disfrutado sin mesura. He encontrado que ha suavizado bastante el discurso provocador, aunque afortunadamente no ha disminuido un ápice ni su capacidad para crear historias adictivas ni su habilidad a la hora de narrar. Siguen resonando de fondo los temas que ya ha tratado anteriormente y que son consustanciales a su obra, por ejemplo la imposibilidad de comunicación de los seres humanos o las dificultades (aparentemente) insalvables de las relaciones personales y familiares, pero no son el leitmotiv que guía la acción. El Mapa y el Territorio es una novela que trata principalmente del arte, del negocio que genera, del artista y del proceso creativo, haciendonos partícipes de todas las contradicciones, maravillas y ridiculeces que esta actividad lleva asociada. Y esto no es todo, porque para sorpresa del lector termina convirtiendose en una novela policiaca con serial killer incluído. Très bien, monsieur Houellebecq!

Como curiosidad, aunque ya no parece serlo tanto por lo frecuentemente con que me la tropiezo, el propio autor e incluso su amigo el también escritor Frédéric Beigbeder aparecen como personajes del libro. Houellebecq en concreto tiene mucho peso en la trama, y la recreación que hace de sí mismo compone una caricatura bastante buena del personaje público que ha trascendido al inconsciente colectivo, en parte debido a sí mismo y en parte a los medios de comunicación: huraño, depresivo, impulsivo, culto, contradictorio, etc. Para mi gusto estamos con diferencia ante la novedad más destacada del otoño.

He encontrado algunas reseñas de El Mapa y el Territorio que me han gustado mucho, por ejemplo las de Revista de Letras, La Tormenta en un Vaso y Críticas Literarias Regina Irae (ojo, que las dos últimas incluyen datos que desvelan la trama).

24 sept. 2011

Lovetown - Michal Witkowski

Los extraños y poco explorados caminos de la sinestesia me hacen percibir Lovetown como un cuadro de expresionismo abstracto. Al igual que en este movimiento pictórico, hay mucho color en las historias de ligue homosexual en la Polonia comunista de los 1970s y 1980s, de las que Michał Witkowski nos hace partícipe. El nihilismo más puro, el goce irreflexivo e inmediato aquí, ahora y en todo momento parece guiar la vida de las maricas "históricas" que protagonizan el libro, aquellas que se iniciaron en el sexo ya fuera con los soldados soviéticos destinados a cuarteles polacos durante esas décadas, ya en peligrosos parques y urinarios públicos.
[...] se nota lo poco que la gente necesita para vivir cuando la esencia de sus vidas está en otra parte, cuando su casa la necesitan para hacer tiempo antes de una nueva caza nocturna
El autor, que tuvo sus primeras experiencias homosexuales cuando aún era un adolescente a finales de los 1980s, se posiciona incondicionalmente del lado de la marginalidad nostálgica que estos desviados/travestis/chaperos representan, en oposición a la normalización y corrección que busca el nuevo colectivo gay polaco siguiendo la norma de sus equivalentes occidentales. Paradójicamente éstos últimos, una masa militante de estética e ideas globalizadas, rechazan de plano a sus predecesores pues entienden que sus actitudes y poses irreverentes ensombran la imagen que la sociedad tiene de los homosexuales. El libro es vitalista y alegre, sí, pero hay también mucho caos y mucha autodestrucción subyacente. Hay, como en los cuadros de Pollock, un trasfondo oscuro e inquietante, donde el miedo, la frustración, la lucha por la supervivencia y la desesperanza de la exclusión campan a sus anchas.
Cuánto me gustaría que un día un tío me viese en la calle y que se quedase flipado conmigo. Simplemente. Que se enamorase sin más. Decidme, ¿acaso le haría daño a alguien? [...] Y también que no me robase... Porque cuando os escucho, casi acabo convencida de que si alguien muestra interés por mi [...] está claro que no es por amor, sino que debe de ser un ladrón o un asesino...
Salvo algunas excepciones algo más desarrolladas, la novela se compone de historias cortas de poca extensión, dos-tres páginas de media. El lenguaje empleado es vulgar, crudo, directo, como los aguerridos protagonistas de cada mini-relato o como los brochazos bruscos que caracterizan la obra de de Kooning, Kline o el ya mencionado Pollock. Se adapta no obstante a cada temática en particular: cuando hay que contar aventuras sexuales se emplea el ingenio pero con toques arrabaleros; al describir a "las históricas" se hace con el desparpajo y mala uva de un travesti. Así pues las diferentes situaciones y descripciones de personajes provocan la risa (cuando no directamente la carcajada) por inverosímiles y disparatadas. Pero si hay que relatar ataques homófobos no se hacen concesiones y se exponen en toda su infamia.

En resumen una lectura muy interesante que tiene el mérito añadido de haber sido la primera en tratar abiertamente (¡y hasta qué punto!) la temática homosexual en la muy conservadora y católica Polonia. No he encontrado muchas reseñas de esta novela en la blogosfera, todo lo más una muy breve en Plomes i lluentons (en catalán). Esta vez me atrevo a sugerir los comentarios sobre la misma de The Guardian y The Independent, evidentemente en inglés.

19 sept. 2011

En Busca del Tiempo Perdido: Por la Parte de Swann - Marcel Proust

Imaginaos si me ha costado terminar el primer volumen de En Busca del Tiempo Perdido: Por la Parte de Swann, que hasta me ha supuesto un calvario escribir esta breve reseña. Lo he intentado desde múltiples frentes, pero todos los intentos anteriores han sido vanos porque no se enfrentaban claramente al hecho primordial del libro: es insoportable. En mi personal e intransferible opinión, creo que no he leído nada tan aburrido y prescindible en mi vida. No se trata más que de mojigaterías y bagatelas de un escritor de clase acomodada que no ha tenido más desgracia en su vida que la de ser un pobre niño rico. Poor rich child, los ricos también lloran. Lo siento Monsieur Proust, pero me va a resultar muy complicado llegar a comprender tus dramas burgueses.

¡Y qué prosa, señores! Retorcida, anudada y enrevesada hasta la incomprensión. Frases que se componen de tan solo unas palabras, poco más que un sujeto, un verbo y un predicado, pero que llegan a ocupar un extensísimo párrafo a base de introducir aclaraciones, apuntes y explicaciones entre el sujeto, el verbo y los componentes del predicado. La dispersión hecha arte. La falta de concreción entronizada. El desarrollo insustancial de los detalles elevado a la máxima expresión posible.

No me voy a extender más, la lectura de Por la Parte de Swann me ha dejado agotado, así que prefiero no esforzarme ni siquiera para ponerlo a caldo. En Solo de Libros reseñan la novela al completo, la entrada está repleta de palabras grandielocuentes ("[...] es algo más que una novela; es una experiencia vital") y a pesar de que el redactor comprende "que haya quien diga que es imposible leer algo que apenas cuenta, directamente, nada importante", termina recomendando su lectura y prometiendo placeres sublimes a quien logre finalizarla.

Pues bien, yo aconsejo no perder el tiempo con ella.

Pero en fin, entiendo que haya quien aún así lo intente. Incluso a mí mismo habría sido muy difícil convencerme para que no leyese a Proust, aunque fuese tan solo por el morbo de poder dar una opinión sostenida en cierto conocimiento de su obra.

14 sept. 2011

Corazón tan Blanco - Javier Marías

Un dia encontré un libro de segunda mano de Javier Marías, y como tantas veces hago sin tener ni idea de en qué berenjenal me estoy metiendo, lo compré por la curiosidad de leer algo suyo y comprobar de primera mano si su valía como escritor está a la altura de su fama. Así que me enfrenté a Corazón tan Blanco desde el más absoluto desconocimiento su obra; ahora bien, una vez terminado puedo decir sin vergüenza alguna que su estilo no me gusta lo más mínimo, aunque visto el volumen de ventas de sus novelas debo de ser de los pocos que opinan así.

No es que Corazón tan Blanco no tenga una trama medianamente interesante, no es eso. Admito que sentía curiosidad por saber qué iba a ocurrir con el matrimonio de Juan (el narrador y protagonista) y Luísa, ambos traductores e interpretes de alto nivel. Quería saber del pasado oscuro de Ranz, el padre de Juan, que con anterioridad estuvo casado con otras dos mujeres, una de las cuales fue la hermana de la madre de Juan, y cuyo matrimonio acabó abruptamente con el suicidio de aquélla pocas semanas después de la boda. También me ha parecido muy original y adictiva la subtrama de los ligues y affaires sexuales de Berta, una amiga de Juan que vive en Nueva York y con quien se aloja cuando él acude a las Naciones Unidas de refuerzo temporal. En realidad lo que me ha molestado de Marías no es el argumento y todo el trasfondo filosófico que relaciona a la lengua hablada con el conocimiento y la realidad que percibimos, sino más bien sus recursos y peculiaridades narrativas. Marías repite frases constantemente, a veces incluso se atreve con párrafos enteros. Esta técnica me ha recordado levemente a Thomas Bernhard, pero lo que en el austriaco tiene sentido debido a que es una forma casi terapéutica de desahacerse de su traumático pasado, en Marías queda como una broma pseudopoética sin gracia. Luego están las frases explicativas, que este autor emplea hasta el agotamiento. Las aclaraciones entre paréntesis no fallan prácticamente en ninguna página del libro: tres, cuatro, cinco, demasiadas en cualquier caso porque tratan al lector condescendientemente, como si no fuese suficientemente inteligente para seguirle y por eso el escritor se ve obligado a clarificar temas a cada poco. Luego hay otras características menores de índole sintáctico que me han resultado muy cansinas, como por ejemplo el uso de la construcción "tanto... cuanto", que surge a cada poco como para elevar el tono culto del relato, efecto que también parece buscar a través de los constantes paralelismos que establece con algunos pasajes de Macbeth ya desde el título, extraído igualmente de la tragedia de Shakespeare.

Reconozco que visto así, no parece que estos pocos factores sean de la importancia suficiente como para provocar tanto rechazo, pero el hecho es que repetidos una y otra vez, a mi me han parecido agotadores y pedantes, con lo que aquí pongo el punto final al tiempo que he dedicado a este escritor. Creo que ni su cuenta corriente ni su prestigio notarán mi falta.

Las reseñas de la blogosfera, cómo no, son todo lo contrario a mis impresiones. Véase si no Perdida entre Libros o foro de literatura Yolje.com.

9 sept. 2011

El Señor de las Moscas - William Golding

El Señor de las Moscas es una novela de aventuras con náufragos donde la acción se ve guiada por los aspectos más oscuros del ser humano. Los niños y adolescentes supervivientes de un accidente aéreo se encuentran abandonados a su suerte en una isla desierta, así que liberados de las ataduras sociales y culturales de los internados de donde procedían, dan rienda suelta a las características más perversas del hombre: crueldad, brutalidad, odio, dominación del más fuerte, sadismo y abusos, sumisión de los débiles, etc.

Hay que reconocerle el mérito a William Golding por haberse atrevido a tratar un tema tan delicado a principios de los 1950: exponer con pelos y señales las bajezas de que es capaz el ser humano y hacer actores de las mismas a los niños, que paradojicamente suelen simbolizar la inocencia y la bondad. Bien es cierto que hay un cierto número de jóvenes que intentan permanecer civilizados, manteniendo la humanidad y la racionalidad, pero como ocurre en el mundo real, el margen de maniobra de éstos es mucho más pequeño: el grupo asilvestrado y tribalizado responde a sus intervenciones siempre con actos violentos y asesinatos.

Resumiendo, una novela de lectura muy sencilla y rápida cuyo punto fuerte no está en la forma sino en el fondo, sin duda alguna el autor fue un extraordinario conocedor de los mecanismos que guían al ser humano. Citando a Roger Wolfe:
Es precisamente el factor humano lo que hace imposible salvar a la humanidad.
Otras reseñas en El Bibliófilo Enmascarado y Alcázar de Papel.

4 sept. 2011

Fundación - Isaac Asimov

Casi me da un poco de vergüenza reconocer que éste es el primer libro de Isaac Asimov que he leído en toda mi vida, pero el hecho es que así es. No es que me enfrentara a él con grandísimas expectativas, al menos conscientemente, pero sí es cierto que su fama pesa mucho, no en vano Asimov es uno de los principales y más conocidos autores del género, con una obra vastísima, un montonazo de premios, algunas adaptaciones al cine y TV que se promocionan en base a su nombre, etc. etc.

Por suerte y en base a mi limitadísima experiencia, que evidentemente por el momento se reduce a la novela que hoy comento, creo que su prestigio está totalmente justificado. Fundación tiene los elementos necesarios para ser considerado un clásico de la sci-fi por derecho propio. Toques distópicos al principio, especulación evolutiva con analogías históricas que la hacen muy verosímil, regresiones culturales y tecnológicas, cultos y religiones basados en el control de la ciencia y la técnica, y por supuesto buenas dosis de intriga y misterio para guiar toda la narración... Creo que nunca he estado más convencido para seguir leyendo una saga completa, o por lo menos la trilogía inicial.

En esta ocasión para saber qué opinan otros lectores del libro y a modo de pequeño homenaje al trabajo de documentación y recopilación que llevan a cabo, os recomiendo echar un vistazo a los comentarios de los usuarios de la Tercera Fundación.
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