25 feb. 2011

Opiniones de un Payaso - Heinrich Böll

Hans Schnier es un cómico en horas bajas. Marie, su pareja, le ha abandonado recientemente y él, incapaz de soportarlo, ha empezado a beber demasiado. Esta situación culmina con un accidente en el escenario con rodilla herida y fracaso estrepitoso. Tras esta desastrosa actuación en Bochum, que inspira lástima en el público en lugar de hacerle reír, se vuelve al piso de Bonn que heredó de su abuelo a tratar de recomponerse. A pesar de verse tirado en el arroyo, es muy consciente de que aún puede terminar cayendo a una cloaca. Es en su vivienda donde transcurre practicamente la totalidad de la novela, cuyo desarrollo se extiende desde el momento en que el tren llega a la que era la capital de la RFA antes de la Reunificación y hasta las últimas horas de la tarde ese día, casualmente uno de los días de Carnaval.

Marie es católica, pero ella y Hans no estaban casados. Esta circunstancia y el ateísmo de su compañero han estado siempre en conflicto su fe, tanto que al final, y a pesar del gran amor que se tenían, ha provocado la separación. El payaso telefonea desde casa a sus amigos, conocidos y familiares, buscando ayuda económica y respuestas. Según sea su relación con el interlocutor, va desgranando sus opiniones sobre los diferentes factores que han intervenido en esa ruptura. Sus apreciaciones son tremendamente perspicaces, inteligentes y se expresa a la vez con una ironía y una determinación admirables.

A la cabeza de sus críticas lógicamente se encuentra el catolicismo, religión hipócrita obstinada en hacer notar su opresiva y castradora presencia en la sociedad (dicho sea de paso, nada que no sepamos los españoles). La rabia de Hans se manifiesta a través de los diferentes integrantes del grupo católico del que su ex formaba parte, y donde a la postre estaba el que pasó a ser el esposo de Marie. No obstante también tenemos oportunidad de revivir el clima social y político que existía en Alemania a principios de los 1960s. Es incuestionable la vergonzosa presencia del nazismo como recuerdo muy fresco y palpable en forma de antiguos dirigentes transformados en altos cargos gubernamentales o gestores de grandes empresas. También la funesta y aniquiladora influencia de la familia y de la educación reciben gran parte de los reproches de Schnier. A medida que el día pasa y cae la noche, el clown va levantando cabeza, incluso su dolorida rodilla mejora ostensiblemente. A pesar de no haber aclarado gran cosa ni haber conseguido un marco de nadie, vemos que vuelve a tomar las riendas de su vida. Heinrich Böll nos regala al acabar esta narración el que para mi gusto es uno de los finales más fantásticos y bien ideados que se han podido escribir nunca.

Más comentarios sobre Opiniones de un Payaso en Solo de Libros y El Marcapáginas de la UNED. En La Pasión Inútil y Crítica de libros hay dos análisis super detallados de esta novela.

Se me olvidaba, la cubierta de la edición que he leído es otro trabajo de Yzquierdo para el Círculo de Lectores.

18 feb. 2011

Regreso - Theodore Sturgeon

Regreso es una recopilación de ralatos cortos de ciencia-ficción escritos por Theodore Sturgeon entre mediados de los 1940s y mediados de los 1950s. Las temáticas son las propias de la época en que fueron escritos, aunque los aspectos scifi no son más que herramientas que permiten fortalecer interesantes y enternecedoras historias de transfondo humano que por suerte, no llegan nunca a caer en la sensibilería.

Hay nueve relatos en total, por lo general todos tienen un punto entrañable y algo ingenuo que me ha resultado muy atractivo. A más de 50-60 años vista resulta inevitable considerar que han quedado algo anticuados, ya que abordan su base de ficción científica prospectiva (comunicaciones, ciencias de los materiales, electromagnetismo, etc.) desde una perspectiva algo añeja. Sin embargo en mi opinión ese punto juega a su favor, pues nos permite experimentar la época dorada de la scifi con unos ligeros matices de nostalgia agridulce.

Por ejemplo en "El trueno y las rosas" uno de los grandes bloques de la Guerra Fría sufre un apocalipsis nuclear, pero los supervivientes renuncian a responder al ataque con ánimo de dar una oportunidad a la vida en la Tierra. En "Trío en un huracán" tenemos unos extraterrestres que viajan en un Ovni de diseño clásico y terminan jugando un papel crucial para salvar un matrimonio en crisis. En "El Cohete de Mewhu" aparece un alien extraviado, divertido y bondadoso que viene cargado de gadgets de alta tecnología. En "Unir para Vencer" una invasión extraterrestre consigue poner de acuerdo a todos los países de la Tierra por un interés común. Y "Mamparo", para mi gusto la que mejor ha envejecido, es un estudio psicológico sobre los viajes espaciales de larga duración. Como se puede ver, todo muy retrofuturista.

He encontrado un par de reseñas interesantes sobre Regreso en La Pasión Inútil y Lecturas Aleatorias.

10 feb. 2011

Ficciones - Jorge Luis Borges

Borges era un tipo extremadamente culto e inteligente. Cualquiera de los 17 relatos cortos incluídos Ficciones es suficiente para darnos cuenta por un lado, de los vastos conocimientos del autor, y por otro de su gran habilidad para plasmar sus ideas en el papel de manera que resulten atractivas al lector. Sus cuentos se cimentan en una estructura de invenciones tan verosímiles (datos pseudohistóricos, constantes referencias a escritores y libros, reales o imaginarios) que parece que estamos más bien ante la narración de un hecho real incuestionable que frente a una creación literaria pura.

Una abigarrada mezcla de literatura, historia, religión, fantasía, incluso de matemáticas aparecen a lo largo de todo el libro, sin embargo el talento del argentino consigue emulsionar todos esos componentes haciendo que el resultado sea impecable. En Ficciones podemos encontrar relatos criminales y bélicos ("La muerte y la brújula", "El jardín de senderos que se bifurcan", "Tema del traidor y del héroe"), también hay fantasía en forma de extraños universos o a través de la manipulación del tiempo ("Tlön, Uqbar, Orbis Tertius", "Ruinas circulares", "La Biblioteca de Babel", "El Milagro Secreto") y una curiosa serie de cuentos sobre autores o libros inexistentes que me han parecido especialmente originales y aunque pueda parecer extraño, particularmente inquietantes ("El acercamiento a Almotásim", "Examen de la obra de Herbert Quain", "Pierre Menard, autor del Quijote"). Al terminar cualquiera de éstos uno podría preguntarse si el Telediario de TVE no será en realidad una obra de ficción moldeada según los intereses de algunos.

Un libro totalmente recomendable, El Aleph caerá antes o después. Otras reseñas de este libro en Solo de Libros y Leer Gratis.

Por cierto, no suelo comentar nada sobre las ediciones que leo. Ésta en concreto data de 1972 y es del Círculo de Lectores, la compré por Internet porque me cautivó el diseño de la portada, con esa irresistible composición de op-art. Se trata de un trabajo de Pelayo Yzquierdo, un diseñador gráfico empleado por esa editorial en los 1960s y 1970s que realizó unas cubiertas de una calidad artística increíble. Por desgracia e inexplicablemente a mi entender, apenas hay información sobre él en la red, así que con el vano y desinteresado ánimo de difundir sus creaciones, he dejado la cubierta escaneada a alta resolución en Imageshack.

7 feb. 2011

Meridiano de Sangre - Cormac McCarthy

Menudo coñazo ha resultado ser Meridiano de Sangre. Eso sí, ha sido diferente a los dos últimos libroñazos que me ha tocado sufrir. No ha sido tan insoportable como para tener que dejar de leerlo, como me pasó con Pensad en Flebas, pero ha llegado a un nivel de absurdo y pesadez comparable al de Imajica-El Quinto Dominio, aunque cierto es que la sensación de tedio me la ha provocado desde una aproximación completamente diferente a este último. Parafraseando a Leon Tolstoi: todos los libros buenos se parecen, los malos lo son cada uno a su manera.

Empecemos por la trama. Nos encontramos a mediados del S.XIX en los territorios fronterizos entre EEUU y México y ante una historia que es, detalles aparte, una hipérbole de El Grupo Salvaje de Sam Peckinpah. En principio esto no parece mala referencia, sin embargo la inmediatez de lo visual se pierde al trasladar al lenguaje escrito las fechorías de un grupo de bandoleros y tenemos todo el rato lo mismo: forajidos, desierto, violencia, desierto, apaches masacrados, desierto, mexicanos masacrados, desierto, miserias humanas, desierto, masacres, montañas, huídas, montañas, masacres, montañas, traiciones, montañas, maldad, desierto, forajidos mascrados, desierto. Así un capítulo, y otro, y otro, hasta llegar al final. Claro, que igual el motivo de que se pierda el impacto visual de la película de Peckimpah lo tiene el peculiar estilo narrativo del autor: petulante, cansino, lento, gongorino, retorcido, repetitivo. ¿Como no va a ser repetitivo, si capítulo tras capítulo se cuenta prácticamente lo mismo pero cambiando levemente el decorado y unos pocos actores? Es difícil terminar una página y no encontrar una parrafada del siguiente calibre:

Desplegados por aquella llanura avanzaban en constante elisión, agentes tonsurados de lo real repartiéndose el mundo que encontraban a su paso, dejando lo que había sido y ya no volvería a ser extinguido por igual a sus espaldas. Jinetes espectrales, pálidos de polvo, anónimos bajo el calor almenado. Por encima de todo parecían ir totalmente a la ventura, primordiales, efímeros, desprovistos de todo orden. Seres surgidos de la roca absoluta y abocados al anonimato y alojados en sus propios espejismos para errar famélicos y condenados y mudos como las gorgonas por los yermos brutales de Gondwanalandia en una época anterior a la nomenclatura cuando cada uno era el todo. (Cáp. XIII, pág. 183)

Lo siento pero no lo veo, ¿qué pretende conseguir Cormac McCarthy con semejante nivel de rebuscamiento? Por no hablar de las peregrinas descripciones del paisaje, colmadas de sobreabundantes e innecesarios detalles geológicos o botánicos:

Al despuntar el día escalaron entre esquistos y roca volcánica bajo la pared de un pliegue monoclinal cuyas torretas se erguían como profetas de basalto y a la vera del camino vieron pequeñas cruces de madera apuntaladas en montones de piedra donde algún viajero había encontrado la muerte. (Cap. V, pág. 71-72)

Nunca sabré cual ha sido la intención al abrumarnos con este nivel de erudición, pero desde luego en mi caso ha conseguido que lea pasando muy por encima y haciendo un esfuerzo nulo por asimilar nada lo escrito. Da la casualidad de que acabo de empezar a leer Ficciones de Borges, en cuyo prólogo el argentino expresa a la perfección la sensación que me ha quedado al terminar:

Desvarío laborioso y empobrecedor el de componer vastos libros; el de explayar en quinientas páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos.

Las pocas reseñas que he tenido la paciencia de leer hacen lo posible por ponerse a mismo nivel de afectación de la novela: Literatura en los talones, Proscritos, El ojo en la paja o Videodrome.
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