25 oct. 2010

Chocky - John Wyndham

Chocky es una novela elogiada por la mayoría de los lectores, atentos si no a un par de comentarios extraídos de algunas de las reseñas del libro más visitadas de Internet:

"Es una novela exquisita, de ritmo coherente, personajes maduros y reales, y un argumento cargado de originalidad y sorpresas." (Fantasymundo)

"(...) he encontrado en ‘Chocky’ ese tipo de libros que te recuerdan por qué te gusta tanto la literatura, sencillamente para poder disfrutar de historias como ésta." (Papel en Blanco):

Pues bien, me temo que yo no comulgo con lo arriba expuesto. No hay mucho que comentar en realidad, el desarrollo de la trama me ha parecido tan inocente, tan edulcorado, que no podía evitar pensar que originalmente estaba destinado a un público juvenil. No es así puesto que el narrador es el padre del niño que ha sido "poseído" por un alien de buenas intenciones, algo que difícilmente puede interesar a ese tipo de lectores.

Y para de contar, el libro es lectura fácil y amena, pero todo es muy como de serie infantil producida por la Thames Television en los 1960s. Igual es que estoy un poco afectado todavía por la brutalidad de los relatos autobiográficos de Bernhard, no seré yo quien lo niegue, pero al margen de esto, objetivamente se percibe un cambio de registro tremendo respecto a la crudeza de una de las grandes referencias de Wyndham, El día de los Trífidos.

Para mi tranquilidad espiritual, en el Sitio de Ciencia Ficción son más críticos con el autor que las dos referencias incluídas al principio. Los motivos son muy parecidos a los míos y están muy bien argumentados (mucho mejor que esta simple relación de impresiones mía).

22 oct. 2010

Simulacra - Philip K. Dick

Simulacra es Philip K. Dick en estado puro. Se trata de una novela disparatada que incluye prácticamente todas las características de su particular estilo. Por un lado incorpora algunas de sus obsesiones habituales sobre los límites de la realidad que percibimos y en la que vivimos, por otro se mueve en los ambientes y ámbitos especulativos comunes en su obra, a saber:

1) Reorganización socio-política mundial con el encanto especial que le da un planteamiento que data de 1964.
2) Viajes en el tiempo.
3) Nazismo en todas sus variantes, desde el original del III Reich a los supuestos neonazis que en realidad luchan contra el estado totalitario de los EUEA (Estados Unidos de Europa y América, ver punto 1).
4) Grandes corporaciones manipulando al gobierno para hacer valer sus intereses.
5) Empresas de fabricación de Simulacros para ayudar psicológicamente a los colonos de Marte y para colaborar con el gobierno en asuntos mucho más turbios (ver punto 4).
6) Individuos dotados de capacidades psi.
7) Humanos con regresiones evolutivas consecuencia de las guerras atómicas.
8) Seres alienígenas en armonía cotidiana con el resto de habitantes de la tierra.

Vamos, que solo se echa de menos que algún personaje consuma drogas enteogénas para percibir otros mundos. En fin, un poco demasiado si no estás acostumbrado, bueno, en esta ocasión es un poco demasiado incluso si eres fan del autor, como es mi caso. El problema es que la trama se desarrolla demasiado deprisa, una pena porque la historia da juego de sobra para muchas más páginas. En fin, so ist das Leben. Las cosas son como son y el libro es el que es. A pesar de la abrumadora cantidad de información y todas las tramas simultáneas que tiene, me ha parecido muy entretenido. Y eso es justo lo que me pedía el cuerpo.

No he encontrado muchas reseñas de esta obra en Internet, pero como siempre cuando se trata de scifi, el Sitio de Ciencia Ficción no me ha fallado.

18 oct. 2010

Lo que sé de los vampiros - Francisco Casavella

Sí, pero no del todo. Bien, pero quizás un poco insípido. Con estas dos simplezas me atrevo yo a resumir las más de quinientas cincuenta páginas de Lo que sé de los vampiros de Francisco Casavella, pero que nadie se asuste, me voy a tratar de explicar con algo más de detalle a continuación.

El relato de la vida de Martín de Viloalle en su deambular por las cortes europeas del S.XVIII se me ha hecho un poco pesado y la trama me ha parecido un poco plana. En realidad lo que yo he leído ha sido una sucesión de aventuras y situaciones rocambolescas varias, una tras otra, en el transcurrir de los años y por un sinnúmero de países, ciudades-estado, principados y Länder. En unas pocas frases, primero el protagonista sale huyendo de España junto con los Jesuítas expulsados por Real Decreto. Embarca con ellos rumbo a Roma, donde se busca la vida como dibujante/caricaturista. Es allí donde conoce al enigmático Sr. Welldone, a quien de Viloalle acompañará el resto de su vida (de Welldone) y cuya amistad marcará irremediablente la suya propia (la vida de de Viloalle; para que luego digan que el español no tiene ambigüedades). Tras dejar Roma se dirigen a los principados alemanes, tras mucho trasegar por ellos y coincidir brevemente con un Federico de Prusia que casi chochea, pasan una buena temporada en Schleswig-Holstein. Desde allí el protagonista salta después al París de la Revolución y finalmente, cruza el océano para acabar en los recientemente constituídos Estados Unidos.

Naturalmente, como en toda buena novela histórica que se precie, todas las referencias están perfectamente documentadas, así que resulta muy interesante aprender cosas que nunca se mencionaron en mis clases de BUP. Los tejemanejes de la iglesia en Roma, Voltaire y su rivalidad con el misterioso Conde de Saint Germain, el interés de los poderosos por el ocultismo y la Masonería, la homosexualidad de Federico II El Grande, etc. En fin, bobadas que hacen la lectura amena por el conocimiento que aportan. No quiero terminar sin destacar algo que es mérito exclusivo del autor: se trata del regusto a epopeya de perdedores que rezuma toda la novela, porque Martín de Viloalle y el Sr. Welldone son simplemente dos supervivientes que intentan buscar una posición moderadamente cómoda entre la nobleza y las clases superiores. Tampoco hay más, como tampoco nos encontramos con muchas vidas heróicas ni épicas en el día a día. Siendo objetivos, la vida de casi todos nosotros se reduce simplemente a una lucha por la superviviencia, todo visto dentro de su propio marco de referencia temporal y social, claro.

Por cierto y como anécdota personal, qué vergüenza he pasado en el metro con el título del libro. Con toda la moda de literatura sobre vampiros adolescentes, casi podía sentir el peso del menosprecio en la mirada del resto de lectores habituales en el transporte público.

Otras interpretaciones del ganador del Premio Nadal del 2007 en Papel en Blanco, que me ha encantado y está bastante en la línea de mis impresiones; en el Cuchitril Literario están también encantados, pero con la novela, no le ven tanta problemática como yo.

15 oct. 2010

El Aliento - Thomas Bernhard

Si en El Sótano Thomas Bernhard nos contaba cómo había logrado encontrar algo de felicidad en la Austria de la postguerra, en El Aliento. Una Decisión nos relata la manera en que la fatalidad vuelve a apoderarse de su existencia.

Lo que en principio fue un simple resfriado se transforma, por ser ignorado durante meses, en una grave afección pulmonar que casi termina con su vida. En esta nueva entrega, Bernhard nos cuenta su terrible experiencia en la sala de desahuciados de un hospital de Salzburgo, de cómo desde allí lo trasladaron a una habitación especial a donde sólo iban aquellos pacientes cuya muerte se consideraba inminente, y de como solo su voluntad irreductible de no dejar de respirar fue lo que evitó su deceso. Por si esto no fuera suficiente desgracia, su abuelo, la persona a quien más quería y con quien tan unido se encontraba, fallece mientras él estaba ingresado. El lado bueno de todo esto es que consigue acercarse afectivamente a su madre, pero excepto quizás este detalle, todo se presenta muy negro para el austriaco. Durante su estancia en el hospital se crea una imagen nefasta sobre los profesionales médicos: le resultan engreídos, arrogantes y totalmente indiferentes al sufrimiento de los pacientes. En definitiva, despreciables. Para empeorar aún más su impresión, tras superar las fases más graves de su enfermedad Bernhard es trasladado a un sanatorio para pacientes con problemas respiratorios, donde lamentablemente se contagiará de tuberculosis.

Me temo que de momento no puedo seguir afrontando lecturas tan deprimentes, así que al terminar este libro decidí cambiar a algo más ligero en lugar de continuar con las dos últimas entregas. Y que conste que me gusta su estilo, con esas repeticiones de palabras y esa densidad intelectual presente en cualquiera de sus frases. Me gusta, sí, incluso coincido con él en muchos de sus análisis despiadados de la humanidad, pero es que estamos en octubre, hace frío, muchos días llueve y hay cada vez menos horas de luz. Prefiero atravesar el otoño con algo que me entretenga y me haga evadirme, aunque sea sólo un poquinín. Con lo que llevo leído hasta el momento, tengo claro que Bernhard no es una buena opción.

Otras reseñas en Melibro.com y en Brecha, aunque en realidad en este último se comentan los cinco relatos que forman esta autobiografía de su juventud.

1 oct. 2010

El Sotano - Thomas Bernhard

"Mi familia, que no fue jamás una familia, porque todo en aquellas personas, interior y exteriormente, estuvo siempre, y siempre durante toda la vida, en contra del concepto de familia, era una colección de parientes consanguíneos, que se alojaban en el único piso que todavía tenían a su disposición, nueve personas que no podían verse ni soportarse ya, y que sólo esperaban de mi madre y de su marido, mi tutor, que los mantuvieran con vida, que mi tutor, qué ocurrencia, ganase dinero para los nueve, y mi madre, qué ocurrencia, cocinase día tras día para los nueve. Detestaban su situación, pero no la cambiaban. Todos se habían hecho con el tiempo molestos para todos, y la falta de esperanzas había consumido pronto su capacidad afectiva e intelectual"

Esta era la situación familiar de Thomas Bernhard cuando tenía unos dieciséis años. Es esta época su familia se reune al completo y se van a vivir todos juntos a Salzburgo. La pequeña vivienda en la que se instalan hacen que la convivencia no sea especialmente fácil, sin embargo es en esa época cuando el autor pudo ser felíz por primera vez en su vida. El instituto católico le estaba amargando la existencia y le dejaba prácticamente como única salida el suicidio, así que el austriaco decidió tomar las riendas y romper con todo lo que le venía dado. Una mañana en lugar de entrar a las clases, se dio la vuelta, abandonó los estudios y acudió a la oficina de empleo, donde encontró su primer trabajo: aprendiz en una tienda de comestibles situada en un sótano de Scherzhauserfeld, el barrio más marginal de todo Salzburgo.

A pesar de la dramática situación personal de sus moradores, rodeados de delincuencia, alcoholismo, enfermedad y muerte, Bernhard se sorprende de su franqueza y falta de hipocresía, tan habitual en la sociedad bien y tan destestada por él. El trabajo en los ultramarinos es duro y muy exigente físicamente, sí, pero lo disfruta. Se da cuenta de sus habilidades comerciales y para tratar con la gente. Los clientes le aprecian, buscan su compañía y sus comentarios y bromas son siempre bien recibidos. En definitiva, ha escapado del infierno salzburgués y en ese foco de marginalidad que la ciudad considera el infierno (o la antesala del infierno), Bernhard es felíz.

Esto sí que no me lo esperaba, El Sótano. Un Alejamiento es un contrapunto de esperanza tras la vorágine de deseseperación que supuso el comienzo de la autobiografía de Bernhard. Miedo me da pensar en lo que me puedo encontrar en la siguiente entrega, El Aliento. Una Decisión.

Otras reseñas en La Coctelera, y en Solo de Libros, donde se comentan todos los relatos.
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